Oculta por la venda

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La Hoguera.

Todo empezó el día en que mi madre desesperada me levantó rápidamente untándome el cabello con un tinte negro y la cara con ceniza, mientras lo hacía me daba instrucciones de que fuera donde su amigo Dambel, me dio unos papeles para que me los guardara dentro del vestido también una bolsita, me hizo pasar a un túnel de plantas que me llevaría a la plaza principal como ya antes lo habíamos practicado, me quedé unos minutos y vi como la arrastraban para amarrarla a un madero con leña en la parte inferior e inmediatamente le prendieron fuego a la vista de todos los habitantes del pueblo. Escuché como los soldados se preguntaban unos a otros:

- ¿encontraron a la niña?

por lo cual tuve que seguir con el recorrido que tanto ella me había indicado, escuchando cada vez más lejanos los gritos de aquella mujer que con tanto amor me había cuidado, en ese momento desperté y todo lo anterior empezó a ocurrir con detalle.

Resulta que en ese tiempo los españoles estaban destruyendo lo diferente, las nuevas ciencias o sea los nuevos descubrimientos que contradijeran lo dicho por la iglesia, lo pagano o todo lo que contradijera sus intereses y creencias entonces mi madre era una de sus victimas la habían acusado de hechicería; reconozco que poseía habilidades diferentes, pero ayudaba mucho a la gente, (un ejemplo de ello era las curaciones de lo imposible).

Mientras corría no entendía el porqué la estaban matando. Nunca la olvidé a pesar de que yo estaba tan pequeña. Aquel hombre Dambel, el amigo de mi madre era un hombre adinerado y de relaciones muy estrechas con la corona que siempre había querido tener el conocimiento acerca de lo que había mas allá de España o sea al otro lado del océano pues una vez encontró a un hombre de rasgos distintos casi muerto en las orillas del Atlántico hablando otro idioma y con muchos artículos de oro. Al fin Llegué a su casa, pero el invierno me había causado la congelación de los dedos e igualmente quemaduras en muchas partes de la piel; apenas abrieron la puerta inmediatamente llamaron al doctor de la familia, quien me ayudó a recuperar mediante bebidas y ungüentos el calor corporal también a sanar mis dedos, menos el pulgar de la mano derecha por lo cual me tocó aprender a ser hábil con la mano izquierda para hacer algunas cosas. Fue difícil mejorar por que mantenía con un constante llanto por la confusión que todo me causaba y como se sabe desde hace mucho tiempo el ánimo es la cura o la perdición  del cuerpo.



Angie Gomez

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En el texto hay: ciencia, magia y amor, suspenso

Editado: 07.08.2019

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