Oda a mi Locura

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30# Distanciados

Ella es la mujer de otro hombre
Él es el hombre de otra mujer.
Aun cuando de lejos se miran
Sus corazones parecen danzar al sonido del tambor.
Replicando sus llantos oprimidos,
El martilleo insistente de sus emociones
ya llega, como fuego, al juicio eterno.
Velas que toman dulces palabras
Acompasadas por el cantar del viento
En un huracán de sentidos sin moldes,
En un vaso frágil de nudos irreverentes...

El sol se oculta en América,
La luz nace en el oeste,
Las estrellas brillan
entre el océano del delirio
y la verdad no dicha.
Sus manos se extienden en la oscuridad
Buscando siempre, llegar a su destino final.
Tras la horda de insaciables líos malditos
En una lapsus de calma sin precedentes
Se someten suaves a la penumbra,
Tan cerca de sus metas, sin ponerse a pensar,
Se rinden a la bravura del océano…

La tormenta calla avergonzada,
No quiere ser llamada
Enemiga del amor;
Da paso a la neblina
que se levanta indecisa,
Entre chispas de lava endurecida
Y el mar que los distancia
Exhibiente.

Al fin se ha rendido la causa,
Las leguas de agua y tierra,
No hay barreras que crucen miradas
Sino un corazón que desangra inconsciente.

Ay, como duelen, los errores fatales
Del miedo disfrazado de pasos prudentes,
Esta todo ya, listo para iniciarse,
Pero la coraza, nos pesa,
A estos dos tontos amantes.



La Duquesa Rainford

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En el texto hay: poesia, poemas, poemario

Editado: 23.07.2019

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