Oda a mi Locura

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41# El ocaso del amor

En la cima de la montaña Yang
El dragón blanco acaricia la cítara,
cuál escama perdida en jade.

El sonido de la flauta,
Llevado por el viento,
es atraído en ecos ante una doncella.

Atenta, sus ojos brillan llorando asombro,
El dragón celestial hace inquietar a las nubes,
Las flores ruegan por el beso dormido, del polen,
El bosque entero se inclina con ufanía.

El joven general no se detiene en artes,
Es casi comprable al del emperador
con su canción,
Aun cuando no atrapa flores,
Ni atrae lluvias,
Un corazón puro es el que viene a su encuentro...
En el cantar dormido de la ninfa
Que ha decidido quedarse.

Vienen con él los celos del gran celestial
La guerra se desata en el firmamento.
Días de sangre y perturbación.
Ante la tierra,
Sentados, están el pino y el arce,
Esperando pacientes la llamada de fuego.

Es el Reino prohibido,
Rodeado de oscuridad,
Quien cubre en su neblina
a los dos amantes
,
Cuál patos mandarines
Acurrucados en manglares.
Decididos a seguir
los caminos de las grullas.

Antes de volar al tiempo,
Salvajes...
Finalizados están sus delitos perdidos,
En el encuentro del alma,
Suplicantes...
Se esconde el sol
Para el vacío quemante,
De dos amantes dolidos.



La Duquesa Rainford

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En el texto hay: poesia, poemas, poemario

Editado: 23.07.2019

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