Of the Evils, The Best

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Prefacio

Prefacio

Como detestaba ese lugar.

-¿Qué no pueden cambiar ese maldito bombillo?-La mujer en la recepción le ignoro, como siempre; pero en serio, ¿qué tan difícil pude ser cambiar una bombilla para que deje de titilar?

Izuku miro al reloj en la pared y luego al pasillo vacio, cosa que le hizo sonreír. Detestaba el ajetreo y a las personas en general; el reloj marcaba casi las doce, lo cual explica el mal humor de la bruja tras la recepción. Él había arruinado su preciosa velada de estar en casa comiendo helado y viendo novelas. Pero antes de seguir regocijándose, de al menos haber fastidiado a alguien, escucho pasos por el pasillo. Ni siquiera levanto la mirada, solo apoyo los brazos en sus piernas y agacho la cabeza:

-Robo de auto, destrucción de propiedad privada y propiedad pública.

-Hola Aizawa…-El agente de servicios sociales asignado a su caso. Un tipo serio que siempre usaba el mismo tono oficial, a pesar de su aspecto desaliñado con el cabello largo y una barda de días. Y a pesar de ser algo frio y de usar constantemente gayas oscuras, era un buen tipo.

-¿Qué fue esta vez chico?-Inquirió con neutralidad cerrando la carpeta en sus manos con el reporte policiaco que había recibido momentos antes de un agente.

-Ah, la basura de siempre-Izuku se estiro hacia atrás extendiendo sus brazos a todo lo largos que eran-Unos idiotas que se metieron conmigo, es todo…

-¿Y el auto?

-¡Ese no fui yo!-El chico se levanto de un golpe furioso-¡Esos idiotas me tiraron dentro y atascaron el acelerador!

-Cálmate chico solo necesito eso para tu defensa…-Detestaba que Aizawa fueran tan frio, le quitaba por completo las ganas de pelear.

Por los siguientes diez minutos tuvo que sentarse mientras su agente social se encargaba del papeleo, la mujer no era más agradable con el que de lo que fue con Izuku pero al menos su mal humor hizo que terminara el trabajo más rápido. Cuando salieron de la estación el cielo nocturno amenazaba con tormenta y el preadolescente sonrió. Le gustaba la lluvia.

-Entonces...-Dijo extendiendo el sonido del “Ton” mientras se llevaba ambas manos a la nuca- Supongo que me trasladaran otra vez-Como siempre, cada vez que tenía problemas con la ley.

-Casi dos meses, todo un record-Comento Aizawa aludiendo al tiempo que Midoriya había durado con aquella familia de acogida. El menor, por su lado, supuso que le enviarían al alberge más cercano mientras arreglaban a donde le enviarían esta vez. En cambio su agente tenía algo diferente que decir-Tenemos que hablar, te invito algo.

-Sí, claro-Respondió Izuku sin mucha emoción. Aunque la verdad se moría de hambre.

Aizawa le llevo a una cafetería de veinticuatro horas, de esas que parecen vagones de tren. No había más que un par de sujetos, Midoriya supuso que de los que recogen la basura por lo que apestaban, y la camarera que les sirvió café apenas se sentó y les tomo la orden. Un tazón de estofado de cerdo para él y una rebanada de pie de manzana para el agente social. Pasaron los siguientes diez minutos en silencio mientras comían:

-Es la tercera vez este año y ya tienes casi quince-De repente el tonkatsu ya no se le antojaba tanto. Detestaba que le recordaran que no era más que un maldito crio huérfano, con más expediente que todos los niños de un orfanato juntos-Ninguna familia temporal quiere a un adolescente problema-Al menos le agradecía a Aizawa por tratarle con dureza, detestaba cuando le hablaban como si fuera un niño, con lastima.

-Ya lo sé; pero en cuanto cumpla los dieciocho podrán deshacerse de mí-Solo tres años y tantos meses más, solo eso y podría largarse.

-¿Y a donde piensas ir luego?-Y Aizawa puso el dedo justo en la llaga de su plan. Izuku detestaba cuando le leía de esa manera. Malditos lentes oscuros.

-Yo que se-Fue su respuesta tajante. Fue una suerte que en ese momento la camarera llegara con su orden. Así que decidió ignorar al idiota de su agente social y atacar su tazón de cerdo.

-Imagine algo como eso, por eso conseguí esto…-Aizawa arrastro un sobre en la mesa asía él; un poco diferente a las carpetas que solía llevar. Este era de manila, con un pequeño seguro de metal sujetando la pestaña. Izuku no pudo evitar mirarlo con cierto recelo mientras masticaba. Luego dirigió sus ojos a Aizawa, mirándole con una ceja alzada y una media sonrisa sarcástica-Tuve que cobrar varios favores para conseguir esto.

-¿En serio? Si lo arruino habrá sido por nada-Amenazo sardónico con una media sonrisa mientras dejaba su plato vacio a un lado y tomaba el sobre. Pero grande fue su sorpresa cuando el agente se quito sus eternos lentes y le miro con aquellos ojos irritados de tanto trabajo mal pagado.



T. C. Penwolf

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En el texto hay: boku no hero academy, anime, fanfic

Editado: 24.06.2019

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