Olvidando lo prohibido

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· Capítulo 5

Los domingos eran días duros. Tenías que volver a la realidad y mentalizarte de que al día siguiente la semana empezaba de nuevo. Sin embargo, yo estaba encantada. Hoy he podido dormir a pierna suelta hasta la hora que me ha dado la gana, y sin ningún tipo de sorpresa incómoda por la mañana.

Me hago una coleta alta y bajo a la cocina ya con la ropa de calle puesta. Hoy tengo que ir a cuidar de los niños de la familia Bennet. Se llaman Kevin y Joan. Son adorables, tienen 4 y 7 años respectivamente, y nunca se cansan de hablar o jugar. Sus padres iban a salir a pasar el día fuera así que hoy estaría bastante tiempo con ellos.

Mientras preparo el desayuno leo algunos mensajes en el móvil. Darrel me ha hablado diciendo que llegaría hoy en algún momento de la mañana. Yo le respondo enviándole una foto con dos zumos de naranja, un café y un colacao, y dos platos de tortitas que acababa de preparar.

Desayuno tranquilamente y llevo mis cosas al fregadero cuando termino. Empiezo a lavarlas cuando Darrel entra en la cocina. Me giro a verlo. Lleva sus típicas ropas oscuras. Está guapo, pero parece cansado.

- Buenos días- Le saludo sonriendo. Por lo menos no está golpeado, como ya ha venido alguna que otra vez.

- ¿Has desayunado sin mí? - Pregunta con el ceño fruncido.

- Si - Parece molestarse – Tengo que ir con los Bennet en un rato, no podía esperarte – le explico.

Él se apoya en la encimera, a mi lado, mientras se bebe el zumo de naranja que le he preparado.

- ¿Rico? - Pregunto mirándole de reojo.

- Mucho - Contesta.

Ahora que lo tengo más cerca y me fijo mejor, sí que tiene mala cara.

- Te ves fatal - Comento.

- Gracias – Le sonrío y extiendo la mano para que me pase el vaso que acaba de terminarse.

- Me refiero a que se te ve cansado. Hoy podrías recuperar horas de sueño. Yo hasta las siete o así no llegaré - Darrel se encoje de hombros.

- No tengo claro que esa sea la solución. Tú duermes como si  hibernaras y verte recién levantada es todo un show – suelta. Le fulmino con la mirada. Una sonrisa perezosa se extiende en sus labios. Le salpico agua fría del grifo a la cara.

Darrel cierra los ojos para evitar las gotitas, pero por lo demás ni se inmuta. Levanta los párpados con lentitud. Yo sonrío dulcemente.

- Ups- Digo.

- Claro- Dice él con un brillo juguetón en los ojos.

Me muevo un poco a la derecha para ir secando con un trapo lo que acabo de fregar. Darrel se bebe el café de pie en el mismo sitio que antes. Cuando termina se pone a mi lado para lavar la taza.

Una vez limpia, coge el plato de tortitas para llevarlo a la mesa. Yo estoy tan tranquila secando los últimos cubiertos cuando de repente unas manos heladas se me meten por debajo del jersey. Chillo y suelto los cubiertos de golpe en la encimera. Me revuelvo intentando liberarme, pero Darrel me tiene bien sujetada. Suelto un grito ahogado cuando desliza las manos hasta mi tripa ¡Que frío! La diferencia de temperatura entre mi piel y sus manos es increíble. Esto no puede ser bueno para el corazón. Intento sacar sus manos de dentro del jersey o por lo menos mantenerlas quietas en un sitio fijo para que no toquen zonas que todavía conserven calor. Darrel se ríe, noto las vibraciones de sus carcajadas contra mi espalda. Nada, imposible detener esas manos. Me empiezo a reír por la tensión de no saber cuándo vendrá el siguiente shock y las cosquillas que siento al mismo tiempo.

- ¡Darrel, para, por favor! - Pero él sigue. Pienso que me va a dar algo cuando me toca la parte baja de la espalda, la cual hasta el momento estaba calentita. Le piso la punta de un pie con el talón. Darrel me suelta, aunque sé que no le he hecho daño. Se habrá cansado ya de torturarme.

Agotada, me siento en el suelo y normalizo mi respiración. Me seco con el jersey el agua mojada que ha dejado Darrel en mi piel. Le miro desde abajo, lanzándole dagas con los ojos.

- Cabrón- Le digo, pero una sonrisa se forma en mis labios - ¡Ha sido a traición! Sabes que odio esas cosas– Darrel sonríe divertido.

- ¿En serio?- Cojo el trapo que cuelga de la encimera y se lo lanzo. Darrel lo pilla al vuelo y suelta una carcajada –Bueno, bueno – Levanta las manos como si fuera inocente. Ja, me río yo de su inocencia.

Él se va a comer sus tortitas a la mesa y me deja a mí allí en el suelo sentada. Bufo y me levanto. Termino de secar los cubiertos.

-Abby, por la tarde saldré de nuevo, no sé si llegaré muy tarde – me avisa. Yo asiento. Me había propuesto no interrogarlo y lo iba a conseguir. Por lo menos de momento.

-Vale- Le contesto. Él me mira desde la mesa.

-Dejaré algo preparado para cenar – Asiento otra vez. No nos dábamos las gracias por cocinarnos, al fin y al cabo, es algo que hacíamos continuamente, si una vez lo hacía uno la siguiente vez le tocaría al otro.

Compruebo la hora. Tengo que ir saliendo ya. Miro a Darrel, parece concentrado en echar sirope a las tortitas. Una sonrisa pícara se forma en mis labios. Voy al congelador y saco un hielo de una cubitera. Luego lo paso por agua del grifo, para que resbale. Me acerco a Darrel con el hielo en una mano tras mi espalda.



SylvanaMist

Editado: 25.08.2019

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