Omega De Los Perdidos

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A veces el lobo se come a caperucita

 

A veces el lobo se come a caperucita

-Estoy mojada…

- Lo note…

-¿Quieres…?

-¿Qué?

- Morderme

 

En el momento que la vi desvestirse no podía controlarme, estaba tan excitado que sudaba a montonesy  trataba de que nada me afectara, pero mis instintos me llamaban a desgarrar su delicado cuello tatuado con símbolos y pentagramas que llamaban al demonio.

Demonio…

Un hotel viejo y sucio, donde las ratas pasaban sin ninguna pena, la decadencia habia conquistado ese lugar…el amor solo era un juego de niños, el coger era el verdadero tema, yo estaba sentado en esa cama vieja observando una taza que estaba rota que  tenia “mon amour” escrito. Era una parodia en ese  momento donde su sonrisa  traviesa  concordaban con esos ojos que reflejaban locura…

- Nunca había estado tan excitada.

Sonrei timidamente, no podía creer que me estuviera revolcando con una humana, pero eso no era lo difícil de este asunto, si no su ímpetu de que la mordiera.

-¿Qué esperas? ¡Hazlo!

Me detuve por completo mientras contemplaba los símbolos de su piel, maldiciones, nombres de demonios antiguos, algunos nuevos, bandas de rock, odio hacia el mundo…yo en medio de esa capilla de carne de pelo corto semi-rapado y con percings en todos lados, si,  inclusive en sus pezones. Sin querer veo sus percings de craneo. Me doy cuenta de que ella evoca a la muerte como si fuera una bruja.

- No quiero…

- No puedes decirme que no…

De pronto besa mi cuello para después lamerlo delicadamente y asi morderlo con fuerza que siento que me puede devorar. Al tratar de alejarla me somete y mete su mano fue dentro de mi pantalón  y acaricia mi verga. Pero se detiene de repente. Ella no lo había notado…yo no funciono como los demás.

-Mierda…¿Qué te pasa?

-Yo…

-¿Eres gay?...!¿Eres un puto vampiro gay?!

- Necesito más que eso.

Ella sonrió.

- Sé a lo que te refieres…

De su bolso saca una navaja con forma de falo y empieza a hacer cortes muy pequeños en su brazo para evocar un pequeño rio de sangre que recorre parte de su hombro hasta llegar a sus pechos., su piel blanca ahora se tornaba roja, sus tatuajes eran mas visibles mientras se acercaba…al quitarse sus pantalones entallados y su ropa interior de encaje, veo un símbolo de cruz esta en medio de su pubis.

- Se me habia olvidado que no has comido…

- Esa cosa que tienes en medio.

Señalo el tatuaje, sonrió de repente.

- Me lo hice cuando estaba en el instituto…

- Era un instituto religioso…

- Vaya…que observador…

Ella era un mapa, familia conservadora, hombres abusadores, gente que la lastimo, las drogas, el rock, el metal, el deathmetal…pornogore, al ver todo su cuerpo me daba cuenta que habia sido alguien que buscaba nuevas experiencias, yo era una de ellas…la que le costaría la vida.

-Come de una vez…y cogamos, vale…esta noche quiero sertirme bien.

Al ver las heridas sudando sangre me senti empezamos a crear un violento torbellino de gemidos apenas lo acercaba su brazo a mi boca. Yo quería detenerme pero no pude, me agarre a su brazo como si fuera un perro y me excite...

-¡SI!, ¡Sí!...!Házmelo ya!

Pero no la escuche, su voz se quebró un poco,y después esta se convirtió en un grito desesperado suplicando que parara, no lo hice…termine arrancándole el brazo. El cuarto, la cama, la mesa, se pintó de rojo en ese momento…ella corrió hacia la puerta asustada presa del pánico, yo simplemente la perseguí como si fuera un animal, la agarre de la cintura desgarrándole y le mordi el cuello hasta desgarrarlo para beber de ella como si fuera una fuente…

Al terminar todo me di cuenta que la habia cagado. Habia matado a la chica y sin mas cargaria con el crimen. Le habia dicho que no, pero ella no entendio que a veces el lobo se come a caperucita.



Darío Castro

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En el texto hay: vampiros, terror, violencia

Editado: 11.07.2019

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