Only Death

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Cuando terminaron de resolver el crimen resulto que yo era inocente, no sabía como pero así fue, me dejaron ir de ahí. Regrese a mi casa, escapar de ahí sería inútil pues ya lo había intentado una vez y regrese al mismo lugar, lo único que podría intentar era quitarme la vida, pero no estaba seguro de hacerlo, las personas estarían a salvo pero también sería lo peor que habría hecho. Al final trataría de escapar de nuevo, no tenía a donde ir, llegando a mi casa me senté en el sillón y prendí la tele en el canal de siempre pero no estaba pasando nada interesante, salí a caminar un rato en el parque, estando ahí empecé a escuchar voces extrañas: 
-Fuera de aquí, este no es lugar para alguien como tu… 
-No eres bienvenido aquí, debes marcharte ahora mismo… 
Las voces no se detenían, sentía un dolor desgarrador de cabeza que me hizo caer al suelo. Cuando me di cuenta estaba en el hospital, mi mente estaba llena de todos esos recuerdos tan horribles de lo que había hecho hasta ahora, todos los gritos de aquellas personas que mate estaban ahí, sus voces no me dejaban tranquilo: 
-¿Por qué nos hiciste esto?, estábamos bien antes de que llegaras… 
-Te mereces todo esto que te está pasando por hacernos sufrir tanto… 
-No te dejaremos en paz hasta que termines muriendo, sufrirás tanto como nosotros, como nuestras familias… 
Me sentía horrible, las enfermeras trataban de calmarme pero no lo lograban hasta que me sedaron, después de eso todo empeoro, ahora no solo escuchaba las voces de aquellas personas sino que las veía frente a mí, llenas de sangre con los ojos hundidos y negros, la sensación de vacío dentro de mi aumentaba, me sentía atrapado en el peor de los infiernos. Me miraban fijamente, todo estaba oscuro pero aun así podía verlos ahí, sus miradas heladas y penetrantes me hacían sentir lo peor, me hacían revivir todos esos horribles momentos que pasaron antes de morir, sentía todo lo que ellos sintieron cuando los estaba torturando, cuando los estaba matando lentamente, era horrible, era mi infierno. Veía como mi piel se desprendía de mi cuerpo, veía toda mi sangre escurrir por mis manos, por mis pies incluso por mi rostro, aquellas personas solo observaban sin moverse, de sus ojos escurría sangre, sangre que yo provoque, tenían una piel muy pálida, poco a poco se iban acercando a mí, cuando estaba a su alcance me tomaron de los brazos, de las piernas y de la cabeza y empezaron a jalar hasta que se desprendieron de mí. Quería salir de ahí pero no sabía cómo hacer eso, vi mi cuerpo separado y no podía mover nada, de la nada empezaron a comerse todo, tan solo quedaba mi cabeza, no podía mover ninguna extremidad pero si sentía todo lo que hacían, el dolor de cada mordida era insoportable, me harían pagar por todo lo que les hice, acepte que lo merecía pero aun así no quería seguir ahí sufriendo. Después de ver como se comían mi cuerpo apareció una figura como si fuera una sombra y tomo mi cabeza, me acerco a él y me hablo: 
-Aun no pagas por todo lo que has hecho, te espera un sufrimiento eterno del cual desearas que termine pero en lugar de eso solo aumentara… 
Después de decir eso me llevo a su boca y me devoro. Desperté en la habitación del hospital amarrado a la camilla, no había nadie cerca, trate de desamarrarme, me fue difícil pero lo logre, salí por la ventana, me encontraba en el segundo piso y a un lado había en árbol, baje por ahí y corrí en dirección a mi casa, tenía que terminar con todo esto antes de que algo más pasara, escuche una patrulla así que me escondí detrás de los arbustos de una casa, paso por ahí, se dirigía hacia el hospital, mi ropa estaba en el hospital, ahí tenía mi arma, entonces tuve el presentimiento de que irían por mí, quizá sabrían todo lo que había hecho, ya no estaba seguro de ir a mi casa pues quizá para cuando llegara ya estarían esperándome pero aunque así fuera necesitaba llegar a mi casa lo más antes posible. Al llegar entre de inmediato y cerré la puerta con llave, subí a mi habitación a pensar a donde podría escapar, me empezaba a sentir mal, las voces en mi cabeza seguían ahí, no me dejaban pensar claramente: 
-No podrás escapar de nosotros, tú hiciste esto y debes pagar… 
-Es hora de que pagues por todo… 
 



Gustavo Mellado

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En el texto hay: aventura, suspenso

Editado: 15.08.2019

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