Oscura Obsesión (corazones Oscuros #1)

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Capítulo XXXIX

"Escarlata como la sangre que surge de una herida" 

Eva, tras años de asesinar a sangre fría, sin remordimiento alguno y con una sonrisa en los labios a cada instante, se paseó con cuidado ante todos sus esbirros. Muchos de ellos vampiros que con ayuda de las artes oscuras había convertido en seres inmorales y completamente carentes de consciencia. 

Era perfecto.

Solo quedaba esperar a que el sol se ocultara por completo para terminar con lo que había empezado hace más de un siglo. Ella incluso había tentado a Stephan, el hermano mayor, con un trato que no podía negar, más aquel terco vampiro había incumplido y no le trajo a la humana.

Aquella había sido una artimaña traicionera, aunque no le importaba en lo más mínimo, después de todo ella había enviado a un vampiro a ofrecerle a Stephan un intercambio: Eva por una triste humana y él fue incapaz de causarle de daño, aún así Eva mandó a uno de sus sirvientes a asesinar a los padres de las dos chicas, solo que aquella noche sanguinaria no contaba con que Stephan regresaría para protegerlas.

Y, ahora, una de esas insolentes mocosas se hallaba inconsciente a sus pies. Eva gruñó e hizo una mueca, despreciaba por completo a los humanos y cuando se había enterado que Christopher Jakov cuidaba a una como si su vida dependiera de ello no pudo negarse a intervenir y dañar aquella linda vida que estaba llevando la joven Annelisse, quién terminó convertida en vampiro gracias a su pequeño e inocente encuentro. 

¡Maldita fuera! pensó Eva, sin lugar a dudas, había más en su oscuro corazón que rencor y profundamente escondido ella guardaba celos de la vida que esa niña humana había conseguido, por no mencionar el amor incondicional que Christopher Jakov le tenía.

La diabólica vampiro gruñó de nuevo, sus espeluznante ojos haciendo temblar de miedo a sus subyugados. Se acercó a una ventana y sin medio a terminar convertida en cenizas, corrió las pesadas cortinas. No ha habido ni habrá sonrisa más cínica que la que torció los labios de Eva en una mueca de satisfacción cuando la oscuridad de la noche se hizo cargo y ella dio la orden de partir.

Sabía perfectamente dónde estaban los hermanos Jakov, junto con la jovencita Annelisse y Kassia, evidentemente ella los guiaría hacia el reino y el clan más grande y poderoso de vampiros, donde Zarek, su líder, seguramente estaba planeando como deshacerse de Eva. Pero claro, la vampiro iba un paso adelante, ella les atacaría, la noche estaba a su favor y tenía las artes oscuras de su lado. 

Mientras todos los vampiros salían corriendo y se perdían entre los altos árboles, Eva alzó a la humana de su largo cabello y la zarandeó hasta que los ojos de la joven se abrieron, cansados y asustados, tenía los labios resecos y la piel más pálida de lo usual. 

  — Stephan me odiará aún más — sentenció la vampiro, dejó al descubierto sus largos caninos y mordió con fuerza suficiente para desgarrar la garganta de la joven, la sangre surgió a borbotones y  Lesya gritó.

Aquel sonido quebrantó la tranquilidad del bosque en medio de la noche y ante el sufrimiento de ella, Eva tomó su sangre y la untó en sus prendas, para enmascarar su olor.

 — Nos están esperando — agregó tras limpiarse la sangre que le escurría de los labios. Eva jamás mordía a ningún humano para convertirlo, esto debido a que su cuerpo estaba corrompido por la magia oscura y cualquier vampiro que ella convirtiera llevaría aquel poder en el cuerpo, pero esa noche era una ocasión especial y tal vez, al terminar la matanza que iba a ocurrir, ella podría quedarse con la chica y hacer de ella una gran secuaz. 

Dudaba que Lesya aceptara ese acuerdo, pero Eva la obligaría, la sometería hasta hacerla una perfecta sirviente. 

Tomó a la joven en brazos y salió corriendo a través del bosque, ella no era propensa a tener sentimientos, pero aquella noche se sentía vigorosa y extasiada, se cumpliría por fin uno de sus grandes sueños y si ella asesinaba a Zarek, su reino sería de Eva por derecho y tendría más poder que cualquiera vampiro que haya existido. 

Se regocijó mientras daba zancada tras zancada. Todo el tiempo que había dedica a aprender de brujos y demonios valía la pena, los años que pasaron mientras planeaba con dedicación su mayor hazaña.  Aquella noche marcaría un quiebre en la historia de los vampiros y ella tomaría el poder. 

Balanceó a la joven que se retorcía y gemía, el cambio haciendo estragos en su cuerpo. Aunque no cambiaría del todo aún, hacía falta que algún vampiro la alimentara con su sangre. Dejaría aquel espectáculo para el final, cuando Stephan Jakov se estuviera retorciendo en el lecho de su muerte y estuviera dando su último aliento, ella pondría a la joven ante él, lo miraría con desdén y la alimentaría con su sangre oscura y envenenada. 



Mélia Àngelier

Editado: 25.05.2018

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