Oscuros Secretos

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Capítulo XXV

Cassandra

Me levante muy temprano, eran las 4 de la mañana y yo ya estaba lista, teníamos que estar antes de las 6 de la mañana en el Wolf center, así habíamos decido nombrar el edificio donde se hospedan y donde entrenarían nuestros invitados; hoy iba a ser un día interesante, esperaba no tener problemas con estos lobos; realmente esperaba no tener que lastimarlos mucho.

-Cariño despiértate- le susurre a Alec y este se removió abriendo los ojos, acostumbrándose a la luz de la habitación.

- ¿Qué hora es? - me pregunto somnoliento.

-Son las 4 de la mañana- le dije y él suspiro agotado, anoche sus increíbles deseos de hacerme suya, no nos dejaron dormir lo suficiente.

-Dios ¿por qué aceptamos hacer esta mierda? - dijo agotado, enterrando su rostro en la almohada, sabía que lo que más le molestaba era que me rodeara de lobos hormonales sin que él estuviera presente.

-Porque queremos lo mejor para nuestra familia -le dije besando su espalda- anda amor levántate que se nos hará tarde- sabía que podía conseguir lo que quisiera si lo llamaba de esa manera.

-Dilo de nuevo- me dijo sentándose, mirándome a los ojos.

-Amor- susurre cerca de sus labios, los bese lentamente profesándole todo el cariño que sentía por el- tengo que levantar al resto de los inútiles que tenemos por compañeros- le dije y soltó una suave carcajada dejándome ir, pase por cada una de las habitaciones, Abadon ya estaba despierto, así que me ahorro el trabajo de levantarlo; salía de su habitación listo para trabajar como se lo había ordenado Alec.

-Hola enana- me dijo y le sonreí, me agradaba tenerlo acá, aunque le pidiera que se alejara, él no lo haría y me agradaba recuperar poco a poco a mi familia a pesar de los problemas.

-Hola plumado- le dije más relajada, en la oficina era un auténtico ogro y no quería que eso nos separara.

- ¿Que estás haciendo? – me pregunto y mire la puerta de Gregorio, él siempre era el más difícil de despertar y siempre terminábamos a los golpes por aquello.

-Tengo que despertar a la fiera- le dije señalando la puerta de Gregorio, él soltó una carcajada divertido.

- ¿Qué tal si me dejas hacerlo? - me sugirió y abrí los ojos sorprendida, él no tenía ni idea de lo que le esperaba detrás de esa puerta.

- ¿Estás seguro? - le pregunte, él asintió, en el fondo sabía que ellos tenían que conocerse, o de otra manera Gregorio no aceptaría a Abadon, baje a la cocina esperando que todos llegaran desayunar, Anabelle ya estaba sentada desayunando y hablando con Alec, quien en menos de 10 minutos ya estaba listo, me senté a su lado desayunando, e interviniendo en la conversación, 30 minutos después la mesa estaba llena y para mi sorpresa Gregorio no estaba enojado, de hecho, esa mañana se veía radiante.

Cuando terminamos, cada uno recogió sus cosas saliendo de la mansión, una enorme camioneta nos esperaba al frente, en ella estaríamos todos cómodos, había solicitado que me consiguieran una de ese tamaño para poder transportarnos a diario, a Wolf center en las mañanas, a la base principal en Nightmare en las tardes, y la mansión en las noches si lo requeríamos, prácticamente siempre estábamos juntos, así que, para ir cómodos, compre esta camioneta.

- ¿Están todos listos? - Pregunte subiéndome en el puesto delantero, dejando que Alec condujera, por lo general dejaba que él lo hiciera, me molestaba conducir cuando él estaba presente, me gustaba más sentarme a su lado y contemplarlo, él era realmente guapo y no podía desaprovechar la oportunidad para contemplarlo y enamorarme más de lo que ya lo estaba.

-Si jefa- dijeron todos al tiempo, molestándome, sabían que odiaba que me llamaran de esa manera, Alec soltó una carcajada y arranco, Wolf center no quedaba muy apartado; de hecho, estaba ubicado estratégicamente en medio de una de las zonas más boscosas de Nightmare y protegido por un escudo que había hecho la puritus que trabajaba en el complejo, para que evitaría que los humanos curiosos pudieran toparse con más de 40 lobos.

Ya eran las 5 de la mañana, entrabamos al edificio, dirigiéndonos a la sala privada que habíamos destinado como la oficina común de todos nosotros, era amplia, y tenía todo lo que podíamos necesitar, ya todos cómodos, nos sentamos en la mesa de conferencias, frente a nosotros había una pantalla, Abadon y Anabelle se levantaron de sus escritorios.

-Adelante- les dije, ellos asintieron y nos entregaron un iPad a cada a uno.

-En sus manos tienen el informe de compra y de actividades de todos y cada uno de los cazadores- dijo Abadon y Anabelle encendió la pantalla mostrándonos nombres, fotografías y estadísticas.



Skyler_Abs

Editado: 16.10.2019

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