¡oye vecino, esa es mi ropa interior!

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CAPÍTULO 3.

La puerta del 35-B sonaba contra mis nudillos. Intentaba escuchar si alguien estaba dentro pero sólo se podía escuchar el correr del agua. Una última vez golpee la puerta y el sonido del agua cesó. Hasta que por fin, seguro se estaba haciendo nuevo en esa ducha.

La puerta se abrió y con ello la imagen de un vecino en toalla.

— Oye, clemencia no tengo tomates hoy así que...—Terminó de acomodar su toalla y me miro. ¿Debería sonreír? ¿Si? Si. Solo maten tus ojos arriba, Holly— ¿Y ahora tu que?

— Necesitamos hablar. —Musite repitiendo su acción de hace un día auto-invitandome a pasar a su casa, pero, a diferencia de mi, el si dijo algo.

— Si, claro, adelante. —Cerró la puerta de mala gana volviéndose hacía mi.

— Te parece ir a...—Señale su desnudez incómoda— ¿Vestirte?

— No, no te preocupes. Así estoy bien.

— Lo que sea. —Agite un poco mi cabeza intentando concentrarme— He perdido algunas de mis bragas...—Elevó sus cejas insinuando que continuará— Y creo que tu las tienes.

— Sigues con eso. —Se cruzo de brazos suspirando cansado. No pude evitar mirar la gota de agua que corría por su pecho.

— ¿Cómo quieres que no lo haga? ¡Ayer me entregaste otra! —Chille obvia. ¿Cómo le parecería que yo le tomara sus boxers? Si, exacto, eso que estas pensando ¡Asqueroso! Porque eso es lo que estas pensando ¿No?

— Bien, déjame te explico vecina. —Camino hacía la mesa junto a la puerta y tomo un sobre— Lo deslizaron ayer por mi puerta y allí estaba tu braga. —Me tendio el sobre abierto el cual no dude en comenzar a inspeccionar.

— ¿Crees que alguien más tiene mis bragas y te las está enviando? —Deduje con voz casi audible mientras miraba el sobre intentando encontrar algo. No tenía nada, sólo estaba en blanco.

Drew chasqueo su lengua pasando junto a mi para llegar al sofa.— No lo creo... Lo se.

— ¡Ay por amor a Dios! —Grite horrorizada— ¡Alguien está haciendo una broma... ¡Y con mis bragas!

— Calmate. —Comentó recostado en el sofá con expresión totalmente relajada.

— ¿Qué me calme? —Me acerqué a él con expresión de loca maniática— ¡Repitelo!

— Calmate. —Respondió pronunciando cada sílaba lentamente. Le arroje el sobre que choco contra su pecho.

— Son mis bragas, Drew. —Intente explicar mi punto— ¿Y que si las reparte por todo el edificio? No, no, no ¡Seguro lo hace porque me odia! ¿Crees que sea Dorothea? En la reunión de propietarios de el mes pasado vote si para que pagará la gotera de Carlos. Si, seguro es ella...—Los ronquidos falsos detuvieron mi crisis existencial— ¡Drew!

Rompió en risa mientras se levantaba para acercase a mi y tomarme por los hombros— No lo creo. —Aseguro— Quien tomo tu linda ropa interior solo me la manda a mi.

Deshizo su agarre de mis hombros para comenzar a caminar a la cocina, a donde, por supuesto, lo seguí.

— ¿Cómo lo sabes?

— Hace como ¿tres? ¿cuatro días? No estoy seguro, sucedió lo de la lavandería. —Explicó tomando una taza para llenarla con cafe— Es tiempo suficiente para repartir tus bragas ¿no?

— Bien, entiendo. —Asenti de acuerdo con su explicación— Tienes que ayudarme a encontrar a quien tenga mis bragas.

— ¿Cómo quieres que haga eso? —Pregunto tomando un sorbo de su cafe.

— Tiene que venir hasta acá ¿no? Estar a casi centímetros de tu puerta para deslizar el sobre...—Afirmó aún tomando de su cafe— Bien, sólo debes estar al pendiente.

Despegó sus labios de la taza riendo— Oye, me caes bien, en serio, a pesar de todo—Me hizo saber ahora serio— Pero tengo mejores cosas que hacer que cazar a un roba bragas.

Dejo la taza en el lavavajillas abandonando la cocina dejándome un poco descorcentada. ¿Mejores cosas que hacer?

— ¿Mejores cosas que hacer? —Recrimine saliendo de la cocina— Pero si lo único que haces todo el día es escuchar musica y ser malditamente molesto.

Lo mire molesta con los brazos en mi cintura mientras el revisaba su colección de discos.

— Exactamente, Holly. —Introdujo un disco de Van Halen colocando a tope la música— Muchísimas mejores cosas que hacer.

La ruidosa música comenzó a sonar a través de los parlantes y con eso él no lo pensó dos veces para comenzar a tararear la canción. Tranquila Holly, tu eres una persona decente y de buenos modales, él no. Intente acercarme para bajar un poco a la música pero el se interpuso evitando que mi mano siquiera pudiera llegar al botón de volumen.

— Ni lo pienses. —Advirtió por sobre la música haciendome blanquear los ojos.

Se apartó un poco dejándome el camino libre para disminuir el dolor de mis oídos. Sin pensarlo mucho camine e intente acercar mi mano nuevamente sin éxito. Lo mire mal y él también. Si asi lo quiere. Comenzamos a forcejear, pero yo, una castaña de un metro cincuenta y seis no tenía oportunidad contra una rubio de metro ochenta, músculos de acero y fuerza de Hulk.



AvaCorallend

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En el texto hay: amor, chico malo, chica buena

Editado: 03.01.2019

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