¡oye vecino, esa es mi ropa interior!

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CAPÍTULO 6.

Mientras Drew sostenía la cuerda improvisada, yo me encargaba de evitar ser vistos mientras que Nate se encontraba suspendido del balcón. Si, suspendido del balcon.

— No me sueltes, Drew. —Murmuró apenas audible Nate mientras enterraba sus dedos en la tela. Drew le enseñó su dedo pulgar dándole seguridad, pero, honestamente, no se en que momento se nos ocurrió que hacerlo bajar con una tela era la mejor de las opciones.

— No te preocupes. —Eleve mi tono de voz para que pudiera escuchar— Si caes...

— ¿Esperas que caiga? —Miro hacía arriba horrorizado. Negué intentando verme segura— Maldito sea el momento en que acepté recoger tus bragas.

— Sólo baja. —Anime intentando hacerlo ver fácil— Sólo te quedan unos metros.

— Si, que fácil, unos metros... —Murmuró más para él, que para nosotros— ¡Y por que no bajas tu! —Grito histérico haciendo que Drew perdiera un poco del agarre— ¡Mamá!

— Nate, por favor, ¡Calmate! —Pedí al notar como algunos vecinos se asomaban. Genial, ahora me harían redactar las razones por las que Nate no debería suicidarse.

— Debemos subirlo, Holly. —Dijo Drew junto a mi señalando como la tela comenzaba a romperse en ciertos lugares. Abrí mis ojos y asenti.

— Nate, te vamos a subir...—Me asomé en el balcon para informarle y asintió— El clima no es favorable.

Por supuesto que no le iba a decir que la tela se estaba rompiendo.

— Holly, ¡ahora! —Escuche el sonido de la tela seguido de la voz ahogada por el esfuerzo de Drew.

No dude en acercarme para ayudar y comenzar a subirlo. No lograba entender como Drew pudo soportar quince minutos de los lloriqueos de Nate, yo sólo llevaba cinco segundos—Y con ayuda— sosteniendolo y ya quería parar. La tela produjo un sonido espantoso y el choque de la puerta de entrada con la pared nos hizo parar y volvernos para ver quien era.

— ¿Niño Nate? —La voz de Clemencia inundó la sala. Mire a Drew quien parecía más concentrado en el hecho de evitar que Nate fuera a parar en el concreto.

Aunque si lo pones en una balanza, es obvio que la vida de Nate es más importante, pero era la vieja roba bragas, ¡Mis bragas!

— ¿Qué hacemos? —Susurre para evitar ser escuchados. Intente aligerar la presión de mis dedos pero al hacerlo la tela produjo nuevamente aquel sonido. ¿En serio cuando pensamos que esto sería buena idea?

— Ahora, debemos subirlo. Eso haremos. —Susurro de igual forma Drew— Esta tela no soportará mucho.

— ¿Chicos? —Nate, quien no sabía de la situación que estaba sobre su cabeza, grito.

Los pasos húmedos por el balde de agua que había recibido hace unos cuantos minutos se acercaron al balcón— ¿Niño Nate? —Abrió la puerta que daba hacía el balcón y asomo su cabeza— Ustedes no son Nate.

La impresión de su mirada me hizo, involuntariamente, soltar la tela. Drew quien no se esperaba este movimiento fue arrastrado por el peso de Nate, siendo la pared del balcón lo que detuvo su gran cuerpo.

— ¡Holly! —Refunfuño Drew intentando sostener la tela, pero ya era demasiado tarde.

El sonido de la tela se produjo una vez más a la par de la voz de un asustado Nate— ¿Chicos? —Y con eso, cayó.

Drew se alejo del balcón trayendo consigo lo que restaba de la cuerda. No, en serio Dios, ¿Por qué dejaste considerar esto como buena idea?

— ¿Se murió? —Murmure hacía Drew quien ahora estaba junto a mi. No respondió, sólo me miro— ¿Lo matamos?

— No lo se, no... —Fue interrumpido por el sonido de la puerta al cerrar— Deberíamos ir a ver.

— ¿Quieres ir a ver a Nate-illa? —Lo mire asustada.

— ¿Nate-illa? —Junto sus cejas confundió.

— Cuando las personas se lanzan, o los lanzan, —Recordé que éramos nosotros los responsables de su destino— quedan hechas papilla. Entonces Nate-illa.

— ¿Nate? —Se escucho la voz de Clemencia llamándolo. Nos miramos mutuamente y nos acercamos al borde temerosos de lo que nuestros ojos podrían presenciar.

Me prepare para lo peor. Nate sin cabeza, sin un brazo, sin una pierna...¿Nate con flores?

— ¡Esta vivo! —Exclame al notar como aún respiraba entre las flores— ¡No somos asesinos!

Emocionada abandone el apartamento de nuestro cómplice. No había matado a una persona, se sentía tan bien. Camine hacía el ascensor seguida de Drew, pero al notar que estaba ocupado me decidí a usar las escaleras. No habia tiempo que perder. Ya frente a la puerta de Clemencia me dispuse a entrar pero estaba fue cerrada impactando toda la fuerza del cierre en mi nariz.

— ¡Maldita viej... —La puerta se abrió mostrando el rostro serio de Clemencia. Toqué mi nariz ligeramente intentando notar si había sangre— ¿Está Nate? —Pregunté intentando no reflejar el dolor que acompañaban esas palabras. No por la caída de Nate, sino que el golpe se sentía como si clavaran una cantidad incontable de agujas en mi nariz y hablar lo hacía peor.



AvaCorallend

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En el texto hay: amor, chico malo, chica buena

Editado: 03.01.2019

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