¡oye vecino, esa es mi ropa interior!

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CAPÍTULO 16.

Me sentía nerviosa. He limpiado mis sudorosas manos un total de treinta veces en el vestido rosa que cubre mi cuerpo.

Miraba la puerta impaciente mientras golpeaba el piso con mi pie. ¿Se olvidó de nuestra cita? Muerdo mi labios y reviso la hora en el reloj de mi muñeca. Aun es temprano, sólo calmate Holly.

— No me digas que el rubio te dejo plantada —dice Kelsey a mis espaldas comiendo un poco de helado

— Por supuesto que no —quito un cabello que se posó en mi cara al volverme a mirar a la rubia— O al menos espero que no

Hace una mueca y lleva un cucharada de helado a su boca.

— Esperemos que no —guiña un ojo y desaparece hacía su habitación

Me vuelvo una vez más a mirar la puerta. Había notado un par de cosas, de hecho creo que la puerta necesita un cambio. Esta rota y un poco maltrata y tiene un total de treinta...

Ding dong

¿Será él? Tiene que ser él. Me miro en el espejo junto a la puerta de salida para asegurarme de no lucir como una indigente. Cabello y rostro perfecto. Tomo un respiración al tomar el pomo de la puerta y sin más  la abro.

— Holly...

— Drew...

No sabía que decir. Habitualmente Drew luce genial, espléndido; pero está vez lucia diferente. No vestía sus típicas ropas negras, dándole un aire de peligroso o chico malo, está vez me tomo por sorpresa luciendo unos jeans azules y una hermosa camisa blanca. Lucía contento e incluso se podría decir que nervioso. Que bueno que no soy la unica.

— Te ves hermosa, dulzura —fue el quien rompió el silencio. Sonreí tímida bajando la mirada.

— Tengo que decirte lo mismo Drew. Me haz dejado sin palabras —le digo aún sonriente

— Luzco igual que cualquier otro día —ofrece su mano y sin dudar la tomo posterior a esto me atrae hasta él para envolver mi cintura con sus brazos

— Mientes. Siempre usas ropa negra, parece que hoy conociste los colores —me burló haciendo que eleve una de sus cejas

— Como tu digas, Holly —acerca su rostro al mío haciendo que borre mi sonrisa— pero nada supera lo hermosa que te ves tu hoy

Sin dudarlo me acerco a él para  plantar un beso en sus labios. Comenzamos con un tranquilo e inocente beso pero cuando decido llevar mis manos a su nuca parece que es el incentivo que Drew necesitaba para hacer un poco más intenso el beso. Doy permiso a su lengua para invadir mi boca, entre mordidas y una que otra sonrisa me presiona contra la pared haciendome jadear. A este paso no llegaremos a la cita.

— Dan asco —interrumpe Kels haciéndonos sobresaltar. Nos separamos y noto que está junto a la puerta— Ya larguense, no van a llegar a la cita

Limpio mis labios y asiento en acuerdo.

— Si, eso deberíamos hacer —tomo la mano de Drew para comenzar a caminar. Doy una última mirada a Kels antes de llegar al ascensor y ella no pierde la oportunidad de hacerme una señal sexual con sus dedos mientras ríe

Que haré contigo Kels.

(***)

La música en el auto de Drew acompaña el silencio cómodo que nos rodea. No se a donde nos lleva, lo único que puedo decir con certeza es que hace una media hora dejamos la ciudad atrás y ahora mismo lo único que nos rodea son los arboles.

— ¿Me dirás a donde me llevas o...

— Paciencia, nena. Sólo unos minutos más —lo miro y blanqueo los ojos

— ¿Seguro no me estás llevando para vender mis órganos? —bromeó y él ríe

— No, nada de eso. Lo prometo —le doy una mirada sospechosa y el guiña un ojo hacía mi, luego mira al frente y señala con su dedo— ¿Lo ves? Hemos llegado

Miro al frente y agradezco inmensamente estar sentada. Un claro precioso donde literalmente se puede apreciar todo la ciudad se pinta frente a mi. Aún en mi sorpresa no noto cuando Drew estacióna y se baja para abrir mi puerta, sólo soy consciente de cuando toma mi mano y me lleva hacía una mesa en medio del claro. La misma estaba decorada con velas y un par de luces, las respectivas copas para el vino y dos platos.

— Drew, esto es...—llevo ambas manos a mi boca. No tenía que decir

— ¿Te gusta? —se para frente a mi y tengo que, como siempre, elevar mi vista para verlo

— ¿Qué si me gusta? ¡me encanta! —me arrojó hacía él rodeando su cuello con mis brazos

— Tengo que serte sincero, no sabía que hacer —dice cuando me separo de él— tuve que pedir ayuda

— ¿Ayuda? ¿A quien? —mira a mis espaldas y yo sigo su mirada encontrandome con Elton. Río al notar que está vestido de mesero

— Será nuestro mesero y ademas preparó la comida.

— Vaya lotería que se sacó Kels.

— ¿Y tu no? —me mira serio

— Por supuesto que si, tonto —rodeó su torso con mis brazos apoyando mi barbilla en su pecho

— Más te vale rulitos —me elevó en puntillas y plantó un beso en la comisura de sus labios haciéndolo sonreír— será mejor que vayamos antes de que se enfríe la comida



AvaCorallend

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En el texto hay: amor, chico malo, chica buena

Editado: 03.01.2019

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