Pandora

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Capítulo 3

Capítulo 3

 

Agosto 18 de 2019.

—¿Necesitas ayuda? —Percibí a Selene ingresar en la habitación.

Suspiré—Casi he terminado, pero no encuentro mi cuadro…no estaba en mi repisa.

Ella carraspeó—No te enojes, lo he tomado yo—Volteé guiada por su voz—Lo hago todas las noches y procuro devolverlo antes de que amanezca. Pero me he dormido y lo he olvidado, lo siento.

Negué—No importa ¿Lo tienes aquí?

—Lo tengo—La escuché acercarse a mí—¿Tú maleta?

—Sobre el armazón de la cama.

Sentí una serie de movimientos y luego el cierre de la maleta. Después de eso percibí los gruñidos de Selene al ejercer fuerza para posar la maleta en el suelo.

—¿Puedes con eso? —Pregunté con una media sonrisa tirando de mis labios.

—Sí, cielo…—Se quejó nuevamente—Solo pesa un poco.

Reí—Puedo cargarla. No estoy manca Selene.

—Mamá—Gruñó reprochándome—Listo, acomodaré las maletas en el taxi y luego juntas nos despediremos de aquí ¿Está bien?

Apreté mis labios—¿Puedo esperarte aquí dentro? —Rasqué mi nuca—Es que necesito un momento.

Sentí su mano acariciar mi mejilla—De acuerdo, vuelvo en un momento—Tragué saliva al dejar de escuchar el ruido de las ruedas de la maleta, siendo arrastrada hacia el exterior.

Caminé con lentitud hacia el bastón blanco posado sobre la madera de la puerta y lo extendí hacia el suelo para poder guiarme con él y desplazarme con tranquilidad por la casa.

“¿Quién habrá sido la autora o las autoras de este hermoso dibujo?”— Mi hermana y yo nos observamos y reímos cubriéndonos nuestras bocas—Veamos… aquí hay una mariposa con un ala más pequeña que la otra…—Cerré mis ojos al saber que papá me había descubierto—Pero también hay una serie de sellos de tigres…—Mi hermana me observó nerviosa y luego desvió su mirada hacia las piernas de mi padre, quien se encontraba situado frente a su escritorio y nosotras por debajo de este—¿A dónde estarán mis hermosas niñas griegas? —Sus rodillas se doblaron un poco y tanto mi hermana como yo, dejamos de respirar—Tal vez están en su habitación…—Se alejó perdiéndose por la madera del escritorio—¡O tal vez están por aquí! —Chillé al ser recogida del suelo por detrás y elevada hacia el techo—¡Te tengo! —Posó mi cuerpo cabeza abajo sobre su hombro y con la otra mano, tiró de mi hermana mayor, evitando su escape y sosteniéndola de su cintura—¿A dónde huías? —Dijo risueño hacia mi hermana, quien, se removía como un gusano en medio de risas—Es hora del castigo ¿No creen? —Caminó con ambas entre sus brazos—Mi escritorio está completamente dibujado y como estoy muy furioso, tendré que colocarle un vidrio para que no se arruine—En medio del camino nos encontramos con mi madre, que, con una bandeja de verduras en sus manos, nos observaba con expresión divertida.

—¿Nuevamente dibujaron el escritorio? —Mi madre negó con una sonrisa.

Vi de reojo a mi padre asentir—Así es, por ello, iremos al agua.

Tanto Iris, como yo nos observamos con pánico y comenzamos a gritar—¡No, por favor! ¡Mamá!

Mi madre rió—Seguiré con el almuerzo—Y luego solo desapareció hacia la cocina.

—¿Dónde estábamos? —Mi padre habló—Cierto, el agua—Con gran desespero, Iris y yo, intentábamos con todas nuestras fuerzas liberarnos de su agarre. Pero resultaba imposible—¿Quién irá primero? ¿Cuál de mis niñas griegas irá primero? ¿Será Pandora? —Movió mi cuerpo en un amague y con fuerza me sostuve de su torso, causando su risa—¿O será, Iris?

—¡No, papá! —Exclamó mi hermana—¡Prometo no volver a hacerlo! —Nuevamente gritó—No sé nadar.

—Entonces tendrá que ser mi griega Pandora—Elevó mi pequeño cuerpo con su brazo y sin dudarlo, me arrojó al agua de la pileta.

Instantáneamente me hice una bolita y me estremecí ante el contacto de mi cuerpo con el frio del agua. Con ayuda de mis pies, me reincorporé y salí al exterior, abriendo mis ojos en el momento exacto en que mi padre sujetaba a mi hermana y se lanzaba junto a ella al agua.

—¡Papá! —Chilló esta—¡No me sueltes! —Como si de un mono se tratase, Iris se sujetaba del cuerpo de mi padre y este solo reía—¡Voy a ahogarme!

—Tranquila, no voy a soltarte—Desvió sus ojos hacia mí, y sonrió elevando su mano derecha—Nada hasta aquí—Y eso hice, justo como mi profesor me había ensañado, me sumergí en un nado Mariposa y en menos de treinta segundos ya estaba junto a él—Esa es mi griega—Nos apretó a ambas hacia su cuerpo y nos fundió en un abrazo—Las amo por siempre, para siempre…



MagieBlack

Editado: 27.02.2020

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