Pandora

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Capítulo 12

Capítulo 12

Septiembre 20 de 2019.

Me removí ante la sensación de una caricia surcar mi mejilla izquierda. Con pereza llevé mis piernas hacia mi pecho tomando una posición fetal, denotando la fatiga que mi cuerpo sentía. Sin embargo, las caricias persistían, seguidas de una suave risa a causa de mis gruñidos.

—Despierta, linda—Me negué a abrir los ojos ante la voz de Selene—Vamos, el reloj está a punto de marcar las siete y aún no te has levantado.

Hundí mi rosto en la almohada—No.

—Pandora, tienes que ir al colegio. Llegarás tarde y odias hacerlo.

Desenrollé mis piernas y me acomodé apuntado hacia arriba. Llevé mis extremidades hacia cada extremo, sintiendo la placentera sensación de mis músculos siendo estirados.

—¿Por qué debo asistir?

Selene acarició mi coronilla—Porque es tu responsabilidad y debes cumplir con ello.

Fregué mis adormilados ojos—Apesta—Bostecé sentándome en la cama.

—Ya, levántate—Golpeó mi hombro juguetonamente—No hagas demasiado ruido, tú abuela aún duerme.

—Está bien—Abrí las sábanas, para luego sacar mis pies hacia el exterior—Jamás pregunté cómo fue tu primer día.

Selene suspiró—No es como el anterior, ya sabes, antes solo me dedicaba a administrar los papeles de mi jefe y a mantener en orden su agenda…—Comentó aburrida—Me gusta el trabajo de ahora, los jefes son amables y no debo preocuparme porque no pude anotar una fecha en la agenda de alguien, así que ya es algo positivo.

Sonreí—Me alegra.

—Supe que estás inscripta en natación—Dijo con un deje de emoción inundando su voz.

—Sí, pero no porque haya querido…—Hice una mueca—No había más cupos para los demás deportes, así que…—Me encogí de hombros—No tuve opción.

—Comprendo…y ¿No has pensado en volver a competir?

Apreté mis labios—No lo sé. Creo que no estoy lista—Caminé hacia mi armario, en la dirección ya conocida.

—No pretendo presionarte, pero, hija eres muy talentosa. Yo creo que deberías intentarlo, ya han sido tres años desde que no ingresas a una piscina.

Tomé una chaqueta de lana— ¿Es verde o gris? —Cuestioné extendiéndola hacia mi madre.

—Gris.

Asentí tomándola para luego pasarla por mi cabeza—Ayer lo hice.

— ¿Hiciste qué?

—Nadé, entré a la piscina.

Selene se mantuvo en silencio por unos cuantos segundos—Vaya…no esperaba oír eso.

Sonreí—No se sintió tan mal, después de todo—Mojé mis labios—No lo hice sola, alguien me ayudó.

No me emocionaba mencionar a Asher, puesto que no era algo relevante para mí. Pero tal vez lo era para Selene. Conocer el nombre de quien pudo devolver a su hija al agua.

—Su nombre es Asher—Hablé antes de que ella preguntara—Es miembro de un grupo de chicos que conocí—No me sentía del todo cómoda llamándolos amigos, ni siquiera estaba segura de que todos me consideraran así.

—Oh, es un chico.

Subí el jean por mis piernas—Sí, mamá. Es un chico, pero nada del otro mundo. No veas fantasmas donde no los hay—Coloqué mis zapatillas —¿Podrías tomar mi mochila? Iré al baño.

—Está bien—La oí tomarla con rapidez, mientras yo caminaba con cuidado en dirección al cuarto de baño—Dime, ¿Es caballero?

Quise reír ante ese adjetivo. Sobre todo porque era lo que menos describía a Asher.

Chasqueé la lengua—No tienes idea—Sonreí al saber que ya me encontraba en el baño y procedí a tomar mi cepillo de dientes.

— ¿Estás siendo irónica? —Dijo desde atrás. Hice una mueca y negué—Cepillaré tu cabello ¿Suelto o recogido?

—Recogido—Escupí el dentífrico, procediendo a tomar un sorbo de agua y repetir el proceso—Por cierto, hoy llegaré más tarde—Sequé mis labios.

— ¿Razón?

—Tarea. Es grupal y mis compañeros de grupo decidieron hacerlo en el colegio, después de clases.

—Está bien.

Estaba mintiendo, pero no me sentía culpable.

No quería escuchar las divagaciones de Selene, al decirle que estaría un tiempo extra con Asher en la piscina. A pesar de que solo me estuviese entrenando, pero ¡vamos! Todos sabemos cómo actúan nuestras madres ante la mención de un chico.

Y no deseaba que me relacionaran con él. Aunque nada fuera cierto.

—¿Te acompaño al colegio? —Hice una mueca debido a un jalón en mi cabello—Lo siento. Es más difícil ahora que está largo—Suspiré asintiendo de acuerdo.

—Me gusta así—Sonreí—Con respecto a tu pregunta, no. Iré sola.

— ¿Segura?

—Selene, estaré bien—Su respiración fue lo último que oí antes de salir del baño.

Se preocupaba por mí, no porque no pudiera hacerlo, sino por los peligros que había en el exterior. Pero si había algo que mi madre debía entender era que mi discapacidad no me impedía hacer las cosas que alguien de mi edad normalmente haría.

Podía hacerlo, eso y más.

Solo que no lo supe hasta que dejé de ver el mundo, hasta que decidí no querer volver a verlo.

(…)

—Hoy hablaremos de un tema muy importante en la historia. Un acontecimiento que marcó el fin de una etapa y el comienzo de una nueva…—Mantuve mis oídos alertas al profesor McCall, mientras con las yemas de mis dedos leía en braille la información sobre lo discutido en clase—La revolución francesa. ¿Quién de todos podría darnos un adelanto?

Silencio.

Apreté mis labios. Muchos de los alumnos ni siquiera oían la clase y otros estoy segura que lo hacían por aburrimiento y a decir verdad, yo era una de ellas.

Escuchaba y participaba, pero eso no significaba que me fascinara el tema.

—Cómo usted dijo, la revolución francesa fue  el surgimiento de una nueva era y se podría decir que junto a ella un nuevo ser humano…—Fruncí mi ceño  y detuve mis dedos ante el reconocimiento de esa voz— Se la considera como uno de los eventos más importantes a tal punto que ha servido para diferenciar dos épocas: la contemporánea y la moderna.



MagieBlack

Editado: 04.02.2020

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