Paparazzi

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Paparazzi

 

Pasaba las fotografías que le había tomado esa noche, y la noche anterior, y la anterior. Ah, podía recordar cada detalle, cada momento, cada olor, cada sentimiento por el que había pasado al momento de tomarlas. Él lucia fantástico en cada una de ellas, era simplemente perfecto.

Estaba oscuro, el callejón estaba desierto. Él saldría por la parte de atrás del bar, justo en donde ella lo esperaba. Lo sabía, lo sabía todo de él, ella era su fanática más grande.

Seguía mirando las fotografías en su celular con devoción. Sonreía al aparato en cada imagen. Él casi siempre salía desprevenido, bueno, no lo culpaba, tenia tantos admiradores esperando por un autógrafo, tantas personas coreando sus canciones. Había tantas mujeres pidiendo que firmara sus senos. Tenso la mandíbula al pensar en esto. Si, había tantas otras mujeres, pero eso no importaba, no importaría dentro de unos minutos, después de un rato él solo tendría ojos para ella, después de todo, ella era su fanática más grande.

Llevaba una chaqueta de cuero negra, sentía un poco de frio pero no importaba, no ahora. Inhalo del cigarrillo que llevaba en la mano derecha y siguió esperando. Tendría que salir en cualquier momento. Los nervios la invadieron por un momento pero los ignoro, todo saldría bien. Después de esa noche él se daría cuenta de que era para ella y solo para ella.

Para ella, que era la mujer que lo había amado desde siempre, desde sus inicios cuando no eran más que un montón de chicos con sueños de estrellato, lo había seguido después, cuando abandono ese grupo porque los muy imbéciles le cortaban las alas, porque él era más que solo un montón de ruido, él era grandioso, y podía hacerlo mejor en solitario. Ella lo había seguido cuando sus álbumes no tuvieron el éxito debido, y cuando lo hicieron al fin, cuando él al fin fue conocido por el mundo. Lo había seguido en cada gira, a cada concierto, a cada hotel y a cada bar al que había ido, había abandonado tanto por él. Pero no se quejaba, él era todo para ella. Y ahora, ella lo seria todo para él.

We are the crowd
We're co-coming out
Got my flash on it's true
Need that picture of you
It's so magical
We'd be so fantastical

Hasta hacia algún tiempo todavía había podido equilibrar su obsesión por él cantante con su vida diaria, pero todo comenzó a empeorar cuando la noticia de su relación con la modelo Vannesa Maleki se dio a conocer.

Sahi había estado molesta, iracunda, era injusto, muy injusto que quien estuviera a su lado fuera una chica de cuerpo operado y que comía una sola vez al día, sin cerebro y que solo estaba con él por su fama, mientras que ella, que lo había apoyado desde el principio se encontraba tan lejos.

Cerró los ojos con fuerza, odiaba pensarlo engatusado por ella, porque la relación que llevaban no era digna de llamarse amor. No, el amor es algo muy diferente, es cuando apoyas a la persona incondicionalmente y no solo cuando ya logro sus objetivos. Algo como lo que ella sentía por el cantante.

Eso ya no importaba, Vannesa estaba fuera del mapa. Y no volvería jamás, ella se había encargado de eso. Aun le indignaba el que hubiese vuelto, no le había bastado haberlo lastimado y humillado. No había entendido cuando ella le había exigido que se alejara y por eso... había sido culpa suya, solo suya. Sonrió de lado, la verdad era que no se arrepentía de nada.

Al fin la puerta de emergencias se abrió y pasos se escucharon hacia ella sacándola de sus sangrientos recuerdos. La excitación la envolvió. Se ergio en la oscuridad y se acerco un poco a él. Lucia tan hermoso, su largo cabello castaño brillaba bajo la luz de la farola más cercana, su barba era espesa sobre su mandíbula cuadrada, y se volvió al sentir su presencia.

La miro durante un largo rato. Su mirada estaba algo perdida. Frunció el entrecejo como si la reconociera.

-¿Quién eres? No deberías andar por aquí tu sola.

Ella sonrió, él era tan lindo, se preocupaba por ella. Se mordió el labio y bajo la mirada a las botas del hombre, eran toscas y su pantalón estaba desgastado, su chaqueta era de cuero como la suya y llevaba algunas cadenas, era todo lo que esperas ver cuando escuchas la palabra rockero.

-Yo... soy Sahi... soy... tu fanática mas grande.

-Sí, te recuerdo... has estado en todos los conciertos que hemos tenido durante algunos meses.

Ella levanto la mirada, él la recordaba, no podía ser más feliz.

-¿Me recuerdas?

-Sí, eres difícil de olvidar. – dijo tomando un mechón de su cabello rosa.

Ella tembló con su caricia. De pronto él se alejo rápidamente, se inclino y vomito sobre sus botas.

-¿Estás bien?

-Si... si...

Se levanto y limpio su boca con su manga.

-Debo irme ya.

-Espera – ella tomo su brazo.

Se volvió y la miro, su mirada estaba aun más perdida y todo daba vueltas dentro de su cabeza.

-No me siento bien.

-Te ayudare. Mi auto esta aquí cerca, te llevare a casa.



Frann Gold

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En el texto hay: obsesion, desordenes mentales, secuestro

Editado: 22.04.2018

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