Para siempre es mucho tiempo (para siempre 1)

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Capítulo 2

La cafetería está muy ruidosa. Traté de retrasar lo más que pude mi entrada en aquel recinto infernal. Quedé de encontrarme con Meryl aquí y no sabía si ella ya había llegado. Echo un vistazo alrededor y no la veo por ninguna parte, pero un cabello oscuro llama mi atención. Jake, está de espaldas y noto la mirada de su amigo dirigirse hacia mí con curiosidad, están almorzando en una mesa alejada, solos. Tengo la idea de aparecer ahí sin ser invitada, pero no lo creo correcto, en su lugar busco una mesa vacía al otro extremo y espero por mi amiga.

Había sido una horrible mañana de presentaciones, traté de esquivar las preguntas personales y quedé agotada, no quería que nadie me tuviera lástima. Vi algunos rostros familiares, pero nadie más me había dirigido la palabra en toda la mañana.

Veo a Jake voltearse y mirarme solo una vez, sé que lucha con la idea de acercarse o ignorar que estoy aquí, pero alguien más toma la decisión por él.

—Hola, siento llegar tarde, pero ya estoy aquí —dice Tinker Bell—. ¿Qué tal el resto de tu mañana?

—Nada bueno —expreso sin mucha emoción.

—Sí, un chico estuvo poniéndome sobrenombres toda la clase, hasta me llamó Tinker Bell. ¿Puedes creerlo? —no puedo evitar sonreír por ello.

—Lo siento, pero es que de verdad te pareces a ella. Pero no les hagas caso, los chicos son unos idiotas.

—Lo sé… —suspiró pesadamente—. Pero tú, ¿qué tienes con aquel chico? Te vi mandándole una nota. ¿Te gusta? —pregunta con un brillo en su cara y emoción contenida en su voz.

—¡¡¡No!!! —exclamo demasiado deprisa—. Él… solía ser mi amigo. Mi mejor amigo, de hecho.

—¿Y qué pasó?

—Me fui y no supe más de él.

—¿Y por qué ahora no retoman su amistad?

—No lo sé… —me encojo de hombros. 

El resto del día es un borrón, tenemos una asamblea de bienvenida a los alumnos nuevos que fue retrasada, realmente no sé cómo voy a sobrevivir a la secundaria. Estoy segura de que me hice enemiga de la chica más popular del colegio al chocar accidentalmente con su tonto novio en el pasillo, el que también me mira como si tuviera gusanos por toda la cara. Estúpidos chicos populares.

Agradezco cuando el último periodo acaba, pero luego recuerdo que veré a Jake seguir con su vida y su nuevo amigo en el autobús y mi estado de ánimo termina de caer tres metros debajo de la tierra.

Meryl trata de ser amigable y simpática a pesar de su timidez, pero realmente no estoy para hacer amigos, sólo quiero que este maldito día acabe. El autobús se detiene en mi parada y veo a Jake levantarse mientras yo hago lo mismo. Se avecina un silencio incómodo, lo presiento.

Comenzamos a caminar sin decir palabras, nunca pensé que el sonido de pasos fuera tan desesperante.

—Y entonces… ¿Qué ha sido de tu vida? —pregunta temeroso.

—Un desastre —admito con sinceridad, parece sorprendido de ello.

Seguimos en silencio varios metros más.

—Puedes contarme —lo miro confusa.

—¿Por qué querrías saberlo?

—Porque somos amigos —contesta en un susurro.

—¿Lo somos?

—Eso espero…

—¿Y tú? —cambio de tema—. ¿Qué tal tu vida?

—Pudo haber sido mejor —me observa detenidamente.

—Puedes contarme —repito sus palabras y esta vez ambos sonreímos.

—Será otro día, ya estamos llegando a tu casa.

—Sí, te veo mañana.

—Adiós.

Por primera vez en todo el día tengo la esperanza de que tal vez no todo está perdido.

Elena está recostada en el sofá cuando entro, creo que mira alguna serie de televisión, demasiado concentrada. No quiero molestarla, así que subo tranquilamente a mi habitación. Está bien, miento. Sí quiero molestarla y es lo que hago. Ella es mi madrastra, pero realmente no tengo ningún respeto por ella o por cualquier mujer que esté con mi padre que no sea mi mamá. Apenas se ha casado con mi padre hace como un año y se cree la dueña y señora de la casa.



Patricia Morenz

Editado: 07.07.2019

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