Para siempre es mucho tiempo (para siempre 1)

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Capítulo 13

—Jake… iré a Tampa —lo siento tensarse a mi lado—. Solo será por el verano, volveré.

—Está bien, entiendo —oigo desilusión en su voz.

—Ojalá pudiera llevarte. ¿Crees que tus padres te dejarían ir? Aunque sea unos días.

—No lo creo, ya sabes como es mi padre. Solo sería una gran discusión infructífera.

—Está bien, entiendo.

—¡Oye! No copies mis líneas —se queja él bromeando.

Reímos y volvemos al trabajo. Siempre hacemos la tarea juntos, aunque no sea la misma. Solo nos sentamos y nos ayudamos mutuamente. Yo soy algo buena en matemáticas, algo que Jake no, así que es en lo que más lo ayudo. Debo decir que hago un buen trabajo porque incluso su padre me lo agradeció. Intenté integrar al grupo a Bryan, pero el chico en verdad es un hueso duro de roer. Y Meryl es muy sobreprotegida de su padre, nunca la dejan hacer sus tareas fuera de casa. Y como que me gusta así. Solo Jake y yo, como en los viejos tiempos. Solamente que la que ronda en la cocina no es mamá, es Elena a punto de explotar. Literalmente me parece que en cualquier momento el bebé saldrá caminando de dentro de ella. Así de grande está. Sólo le quedan un par de semanas para el parto y yo solo trato de no cruzarme en su camino y espero que ella haga lo mismo. Será una niña. Tendré una hermana. Aún no me gusta del todo la idea, siempre había querido tener una, pero ahora es diferente. No es de mamá y papá.

—¿La terminarás? —pregunta Jake sacándome de mis cavilaciones.

—¿Qué cosa?

—La novela que estás escribiendo. Dijiste que podría ser el primero en leerla. Y si te vas en el verano, debes terminarla antes.

—Estoy en ello. Además quiero llevarla lista para que mi tía me ayude a publicarla. Ya sabes, las cosas no son como antes, ahora hay muchas herramientas de autopublicación.

—Solo le estás dando vueltas. No decías que solo te faltaba el epílogo.

—Sí, sí. Lo haré, no me presiones —lo empujo juguetonamente.

La verdad es que me aterra abrir el documento. Siento que estaré ahí pensando el final y veré a tía Kerry correr por la arena con los ojos llenos de lágrimas y me dirá que la abuela ha muerto y mamá lo hará también.

—Mamá, ¿crees que algún día pueda llegar a ser una escritora famosa?

—Claro que sí, tú puedes ser todo lo que quieras ser.

Eso fue lo que mamá dijo después de que le mostré mi primer cuento.

—Pero… ¿y si no lo logro?, ¿si no soy tan buena para la escritura? —yo dudaba de mí.

—Si no lo logras asegúrate de que no fue porque tuviste miedo y no te atreviste a intentarlo.

Despierto con la sensación de paz en mi alma. Tengo miedo de moverme o respirar para evitar que se vaya. Que se vaya el recuerdo de mamá. Amo soñar con ella, recordarla. Por unos minutos se siente tan real que no quiero despertar. Pero es sábado y haré el desayuno, desde que Elena está tan redonda como para venir rodando, yo preparo incluso su comida. Era un poco degradante al principio, ahora es como: lo que sea.

Mi teléfono vibra. Jake.

Jake: <<¿Vamos a Central Park hoy? Hace frío, pero es un buen día. ¿Qué dices? Scott está aquí>>.

Yo: <<Está bien. ¿Después de almuerzo?>>.

Jake: <<Ok, genial>>.

Desayuno en silencio mientras papá y Elena discuten algo acerca del bebé, que ella está tan incómoda que no ha podido dormir, que su cuarto aún no está terminado, etc. Cosas sin importancia para mí. Luego ellos se van a ver la televisión mientras yo limpio y pienso seriamente cuál será el final perfecto para mi historia.

—¡No! No, no, no —grita Elena desde la sala—. Todavía no.

—Cariño, calma. Iremos al hospital —indica papá.

Sé lo que acaba de suceder, pero quiero comprobar mi mala suerte. Me asomo a la sala y los veo. Elena parada sobre un enorme charco de agua o más bien… algo más. Papá a su lado con enormes ojos nerviosos.

Demonios, tendré que limpiar aquello.

—Jocelyn, corre arriba y trae el bolso de Elena. El bebé va a nacer, vamos al hospital.



Patricia Morenz

Editado: 07.07.2019

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