Para siempre es mucho tiempo (para siempre 1)

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Capítulo 23

No puedo creer que este es nuestro último año. La secundaria fue maravillosa gracias a Jake y Meryl. Bryan sigue siendo un idiota pero no dejo que me afecte.

—Ayer recibí un correo —comenta Jake mientras estamos sentados en el almuerzo, solos todavía.

—¿Qué tipo de correo? —pregunto interesada.

—Uno de un productor o algo así. Vio un video mío en YouTube y quiere escucharme en persona.

—¿Qué? ¡Eso es genial! ¿Cuándo lo verás?

—Jocelyn, no puedo hacerlo. Soy menor de edad, además ni siquiera sé si quiero dedicarme a la música para siempre.

—¿No quieres al menos intentarlo y ver qué pasa? Somos jóvenes, pero yo creo que tú ya sabes cuál es el camino que quieres seguir, solo que no te atreves a enfrentar a tu padre.

Veo dolor y decepción en sus ojos cuando vuelve a mirarme.

—Pensé que tú me entenderías —dice levantándose y caminando hacia la salida.

—¡Jake! ¡Espera! No quise decir eso, yo te apoyaré en lo que quieras hacer, como siempre.

—Lo sé, Joce. Pero ahora solo quiero estar solo.

Es como un balde de agua fría, pero respeto su decisión y me quedo en mi lugar mientras él se aleja.

Ambos estamos susceptibles con ese tema. El futuro. Es como si tuviéramos sobre nuestras cabezas un temporizador anunciando nuestra separación. No sé qué esperar de Jake, quiero que vayamos a una universidad juntos, pero cada vez que hablo de ello, él se cierra a la idea, porque simplemente no sabe qué hacer con su vida y me dice que no base mis decisiones en él. Pero cómo puedo hacer eso, lo amo.

Como no tengo idea de lo que escogerá Jake, había comenzado a mandar solicitudes a todas las universidades que podía. Prioricé Stanford y la UCLA porque así estaría cerca de Jake en caso de que quisiera irse a la otra costa. Pero en secreto también apliqué para universidades en Nueva York.

—¿Quién murió? —pregunta Meryl.

—¿Qué?

—¿Por qué esa cara? ¿Qué tienes?

—Nada… solo Jake está un poco tenso.

—Entiendo… ¿Aún no sabe qué hacer?

—Sí y lo peor es que no me deja estar ahí para él —suspira con tristeza y dice que ya se le pasará.

Jake termina disculpándose conmigo esa noche y me cuenta que había platicado con su madre sobre el productor, ella le dijo que lo apoya, pero que aún no le diga nada a su padre.

—¿Vendrías conmigo a Los Ángeles? —pregunta emocionado.

—¿Quieres que te acompañe a ver al productor?

—Sí, tienes que estar a mi lado. Con mi madre pensamos que tal vez Scott pueda acompañarnos también, ya sabes que mi padre nunca le dice que no.

—Ésa es una buena idea. Tendría que pedir permiso, pero creo que sí puedo acompañarte.

Los siguientes días el humor de Jake mejora, está feliz por el viaje. Efectivamente Scott dice a su padre que tiene que ir a Los Ángeles por algo de la universidad y que quiere llevar a Jake para que vaya viviendo experiencias universitarias, hasta yo me lo creo. En mi caso, bueno… tengo que decir la verdad, papá no está muy contento, pero al final termina aceptando cuando comienzo a hacer un drama de lo horrible que es mi vida en esa casa.

Así que todo esto nos lleva a estar aterrizando en Los Ángeles justo ahora. Scott prometió que podríamos visitar la UCLA y Stanford antes de irnos.

El productor nos manda a recoger en un súper carro, no es una limusina, pero aun así es muy grande y brilloso, el chofer nos deja en el hotel y nos dice que vendrá por nosotros en un par de horas.

Desde antes hablamos con Scott para que nos deje dormir en la misma habitación. Él solo sonrió y dijo: por supuesto, nadie se enterará.

La habitación es linda, no es un hotel cinco estrellas, pero todo se ve limpio y ordenado, incluso las toallas en la cama en forma de cisnes.

Nos quedamos en silencio frente a la gran cama matrimonial sin saber qué decir.

—¿Quieres utilizar el baño primero? —pregunta Jake.

—Claro.

Corro a mi pequeña maleta, saco lo necesario y me encierro en el baño.



Patricia Morenz

Editado: 07.07.2019

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