Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 6

Recuerdo el sueño que tuve esta mañana, lo recuerdo claro como el agua.
Fue sobre la noche en que conocí a Jesse. Las mismas sensaciones que sentí cuando lo vi por primera vez, fueron sacadas de una caja cerrada con llave y expuestas al aire. El recuerdo de sus ojos posados por primera vez sobre mí, me hizo estremecer, sus palabras, aunque frías en ese momento me hicieron sentir una sacudida en mi pecho, su olor se mantuvo conmigo hasta cuando desperté y luego me quedé unos veinte minutos más, acostada y viendo hacia el vacío, tratando de calmar a mi corazón y el dolor en el hasta que el despertador sonó. Odio cuando aun sabiendo que algo no pasará, tengo esperanza de que suceda.

"¿Me escuchas, corazón? Jesse no volverá y aún si lo hiciera, jamás volvería corriendo a sus brazos. Así que acéptalo y sigue adelante, no hay nada que ver aquí."

Con eso me levanto lo más rápido que puedo y me alisto para bajar a desayunar.

James me saluda cuando entro, mamá no. Pero eso no es lo que me hace querer correr de regreso hacia mi habitación. Es el vacío en la mesa, en donde mi hermano se sentaba a tomar café por las mañanas. Me siento sin decir palabra y James me entrega una taza de café.

-¿Te sentó bien salir ayer? pensaba que volverías un poco más tarde.- Dice en voz baja para que sólo yo lo escuche y antes de responder, miro a mamá que está distraía con la comida.

Me planteé el decirle que volví temprano porque casi muero y un desconocido (cuyo nombre sigo sin conocer) me salvó. Pero eso lo hubiera puesto paranoico y posiblemente no me dejara "tomar aire" más seguido.

-Sólo conduje por aquí y por allá hasta que me sentí mejor. Pero no te preocupes, llené el tanque de gasolina antes de volver.- Mamá se aproxima, ambos callamos.

Coloca un plato de huevos y tocino frente a James y frente a mi y cuando cree que ninguno lo vemos, ella le lanza una rápida mirada al asiento vacío a mi lado que ahora está vacío.

-¿Algo nuevo en el trabajo?- Le pregunto en voz baja. Ella me mira y puedo descifrar que la rabia bajó ahora.

-No mucho.- Admite para mi sorpresa, pensé que me ignoraría.- Aunque ha habido un brote de fiebre ésta última semana, algo así como la fiebre amarilla. Les diría que se cuiden pero ya saben, no nos enfermamos, aun así tengan cuidado.- Nos dice a James y a mi.- No queremos que sospechen de nuestras altas defensas.

Eso es de lo último que hablamos, luego nos levantamos, yo me lavo los dientes y los sigo al auto. El asiento a mi lado sigue vacío y el recorrido es más corto. Ahora sólo dejamos a mamá en la clínica y vamos directo a la librería. Me cruzo al asiento de copiloto de momento a otro.

-¿Sientes el vacío?- Le pregunto a James.

James asiente.-Demasiado.

En todos estos meses que él estuvo con nosotros, mi hermano y yo lo evaluamos las veinticuatro siete hasta que confirmamos que él sería el correcto para mamá. Al principio dormía en una habitación a parte o bueno, eso decían, en mi opinión, creo que luego que él yo dejáramos de ejercitar, se cruzaba a la habitación de mamá pero bueno, eso nunca lo dije en voz alta. La cuestión es que, tanto Jared como yo, nos encariñamos de él, fue como el padre que una vez perdimos. Y fue ahí, en ese momento cuando me di cuenta que lo quería, que el rencor hacia Jesse aumentó. Porque él iba a asesinar a James, fue él quien lo ató a ese árbol cuando James logró escapar de la trampa que los "cazadores" le tendieron, Jesse lo ató por órdenes de su padre y ¿por qué? porque James ya sabía sobre la verdad de Los Primeros y no querían que uno de sus soldados los delatara. Así que enviaron a Jesse, si no hubiéramos llegado a tiempo, James no estaría aquí con nosotros. James había tenido que explicarnos lo que le había pasado y cómo llego a ser atado a ese árbol así que ese día me miró con dolor y empezó a hablar.

"Lo siento" había murmurado James al terminar de hablar y ver las lágrimas salir de mis ojos. Ni siquiera fue su culpa y se disculpó, y Jesse ni siquiera eso dijo antes de marcharse, sólo lo hizo.

-James, quiero confesarte algo.- Le digo mirándolo, él me mira de reojo y asiente.- Jared y yo... te vemos y queremos como un padre.- Lo que pasó a continuación fue tanto gracioso como terrorífico. El volante se le desvió un poco por lo que se salió hacia el otro carril justo cuando un camión venía de frente. Grité y en eso, él regresó a nuestro carril correspondiente.-Demonios.- Murmuro con los ojos abiertos. James me mira de igual forma.

-L-lo lamento, no, no esperé escuchar eso.- Le sonreí a pesar del susto. Era la segunda vez que casi muero en el año y dos veces seguidas por Dios, denme una maldita medalla.

-Bueno, es la verdad y Jared te llamó de esa forma en una carta de despedida que me escribió. Decía "cuida de mamá y de papá"- Trago saliva antes de continuar.- James, quiero que sepas que lo que te sucedió aquella vez durante la guerra... lo que Jesse te hizo, jamás volverá a suceder, soy capaz de asesinar a cualquiera que te quiera hacer daño a ti o a mamá, no me importaría tener las manos rojas una vez más con tal de que estén a salvo.- Hemos llegado a la librería pero no me muevo, espero su reacción, espero que haya alguna. Luego de un segundo, la hay.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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