Paraíso En Llamas (libro 2)

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 13

-Entonces.- Le digo.- ¿Cómo fue que supiste que era una Origen y cómo fue supiste que eras una Medio Origen?

Ella suspira enredando su oscuro cabello en el dedo índice.- Luego de la muerte de Cody...

-Espera.- La corto abruptamente.-¿Sabes que él está vivo cierto?

Ella me mira sonriente y sarcástica.- Si Einstein, lo sé todo, ya te lo dije, hasta sé lo de su alma gemela.

-Okey. Continúa.- Niega con la cabeza mientras sonríe.

- Empecé a sospechar luego de la muerte de Cody, cuando tú mágicamente supiste que algo malo iba a suceder, empecé a investigar en Internet, ya sabes, toda nerd y me aparecieron entradas sobre brujería, pensé que estabas metida en cosas extrañas, y más cuando empezaste a actuar de esa forma. Me distancié porque tuve miedo de que así fuera y sé que fui una mala amiga por eso porque una buena amiga se hubiese quedado y apoyado, yo no lo hice. Luego desapareciste, todos formulaban distintas ideas de por qué tu familia y tú, incluyendo a los Thompson habían desaparecido así de repente.- No quiero ni imaginarme esas ideas locas y absurdas de los adolescentes de secundaria.- En fin, poco después de que desapareciste empezó mi cambio. Sucedió en el instituto, me había quedado en detención por faltarle el respeto a un profesor y es que estaba muy distraída y estresada así que ahí sola en ese salón, todo se me vino encima. Quería que estuvieras conmigo, quería que Cody estuviera vivo y que todo el mundo dejara... dejara de joderme. Quería regresar meses atrás cuando íbamos los tres al lago o a comer helado... ninguno de mis dos amigos estaba y entonces exploté. Los pupitres metálicos se comprimieron, el escritorio del profesor se dobló a la mitad y las vigas de la puerta se desprendieron. Me asusté tanto que salí corriendo a casa. En mi habitación, pensé que había algo malo a mi alrededor, que me estaban asustando o algo así, decidí hacer como que nada pasó, todos hablaban de eso al siguiente día, de cómo unos vándalos destruyeron el salón. Y ¿Sabes? no podía contarle a nadie lo que había visto, no estabas ahí. Luego ocurrió otra vez en el campus, estaban jugando fútbol y yo estaba en las gradas dibujando cuando me dieron un pelotazo en la cabeza. Me enojé tanto que... sin querer, doblé la portería a la mitad, ahí supe que no era una fuerza invisible la que provocaba todo eso, era yo. Empecé a tratar de entender lo que pasaba y estaba aterrada de que la gente supiera que había algo malo en mi y sobretodo, tenía miedo de contárselo a papá. Llegué un punto en el que no salía de mi cuarto, entonces papá intervino, supo que lago andaba mal conmigo y entonces no pude más que decirle la verdad, él me contó sus propios secretos.

-No puede ser.- Digo sorprendida.-¿Cómo no lo vi antes?- Casi quiero reír.- Por eso tu padre me odiaba...- Ella asiente.- Tu padre es un cazador ¿Cierto?
-Sí, pero estaba retirado desde hace años.

-Uh, no quiero ni imaginarme lo que hubiera pasado si no lo estuviera.- Ella ríe.

-Creo que lo supo desde la primera vez que llegaste a casa.

-Demonios Nat, te lo dije y no me creíste, tu padre me odiaba.

-Ya, supéralo ¿Quieres?- Rueda los ojos.- La cuestión es que me contó sobre los Orígenes y Medio Orígenes, sobre la disputa que hubo entre nosotros desde hace años, sobre los Primeros Orígenes y cómo estos eran enemigos de los hechiceros, me contó sobre los dones que cada uno tenemos y sobre el destino que si quería, podía ser mío.- Frunzo el ceño.

-¿Tu destino?- pregunto confundida.

Ella asiente.- Al ser del linaje de mi padre, osea del linaje de cazadores, yo podía escoger si quería ser una cazadora o no.- Sinceramente no sabía que los Medio Orígenes podían decidir ser cazadores o no. Era algo nuevo. Siempre pensé que nacían para eso, que absolutamente todos debían cumplir con sus obligaciones, pero al parecer no era así. Eso significa que tanto James como Sam, eligieron su destino a corta edad. Eso explica por qué mamá y James se conocieron aquí, él no era un cazador todavía. Puedo imaginarme a Nat como una cazadora, ella tiene esa chispa. Es fuerte, con facciones dulces pero afiladas. Una belleza letal.

-¿Qué escogiste?

-No quería matar a Orígenes inocentes y menos cuando me di cuenta de que mi mejor amiga era una de ellos. Papá no se molestó, en cambio, aceptó mi decisión pero me advirtió que si no controlaba mi poder, este me consumiría algún día. Así que me dejé entrenar por él. Me enseñó a manejarlo, por meses, cada vez que volvía del instituto, nos llevaba a un viejo gimnasio y entonces me hacía controlar mis sentidos, mi don. También me enseñó a defenderme, dijo que era necesario y me dejé llevar. Fue duro, mi cuerpo dolía, me sentía cansada pero entonces yo había cambiado. No soy la misma, Abby, no voy a mentirte. Aunque no sea una cazadora, fui entrenada por uno y ahora soy letal. Soy capaz de doblegar autos, desviar balas, desarmar armas, romper en dos las espadas... y cuando pasé por esa etapa en donde estaba aterrada por el futuro, donde era difícil para mi aceptar que no era normal, supe que habías pasado por lo mismo. Supe que te había juzgado mal y que te había dejado sola en el peor momento. Para entonces ya era tarde. Luego, escuché sobre la guerra que borró a los cazadores del mapa. La guerra que hizo a los Orígenes y Medio Orígenes uno y supe que mi mejor amiga había participado en esa guerra y había ganado. Estuve tan orgullosa de ti...



Abby Conrad

#6681 en Fantasía
#13534 en Novela romántica

En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar