Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 14

Natalia y yo cruzamos hacia el bosque de Bretder. Un bosque que jamás vi antes.

Mis pies tocan nieve, los botines se hunden varios centímetros y son recubiertos por esta.

Los pinos altos y verdes son bañados de un manto blanco. Por donde quiera que mire... El lugar me hace tener un extraño Dejá vú pero queda atrás cuando el viento sopla directamente hacia nosotras. Nos movemos a un lado para dejar pasar al resto.

El bosque me da nostalgia, en cierta forma me recuerda al bosque de Old Town cuando estaba lleno de vida, no es sólo nostalgia, sino también envidia.

Todos cruzan, embelesados por la belleza del lugar. Mamá se queda sin aire, mencionando que ni Canadá tiene estas vistas y tiene razón, todo por aquí es naturaleza.

-Síganme.- Dice Caín, tenemos que salir del bosque y luego tú.- Me dice a mi.- Nos guiarás hacia la casa de Zack.

Recorrimos en grupo todo el bosque, nuestras pisadas sonaban crujientes en la nieve. De momento a otro me alejé de Nat y me quedé al final, dejando a todos caminar delante de mi.

Dejé que la nieve me cayera en la cara y sonreí cuando un copo de nieve me cayó en el labio. Pasé la lengua por ahí y el copo se derritió. Escuché una risa cercana y cuando busqué al dueño de la risa, me encontré con que Sam me miraba divertido.

-Voy a fingir que no vi eso.- Me esperó hasta que llegué a su lado y caminamos juntos.

-Por tu bien, que así sea.- Sonrío.-¿Dormiste bien anoche?- Se encoge de hombros.

-Supongo que sí, pero cierta personita me despertó demasiado temprano.- Lo miro de reojo.

-No es verdad, ni siquiera hice ruido...- Oh, y acababa de venderme. Escucho a Sam reír.

-Eres pésima guardando secretos.- Se burla.- Las escuché salir.

-Bueno, todos saben que fuimos al lago, no es noticia nueva.

-Sí, todo el mundo cree eso.- Asiente y me mira. Mi mandíbula se tensa.-Luego de lo que pasamos ahí afuera ¿Te expones de esa forma?¿Por qué?

-Es algo personal.- Me limito a decir con la mirada al frente. Sam se queda en silencio por varias pisadas más.-No sabía cuán poco sabía de ti hasta que te vi aquí, en este pueblo, con esta gente.
-Tienes razón, no sabes mucho de mi, y de la vieja Abby no sabes nada. Pero puedo adivinar que haz juntado varias partes de lo que has oído.- Sam asiente.
-Por supuesto.
-¿Y qué tienes hasta ahora?- Pregunto con cautela.
-No mucho.-Admite.- Eres confusa.
Me atrevo a mirarlo por un breve momento.- Era muy diferente entonces, Natalia, la chica capaz de controlar el metal, ha sido mi mejor amiga por años, ella no sabía el origen de mi familia y yo tampoco el de ella, así que éramos normales delante de la otra, hasta que muchas cosas sucedieron y ella empezó a sospechar que yo no era del todo normal, entonces nos distanciamos y en meses no nos habíamos visto, hasta ahora. Ella es como tú, un Medio origen. Su padre era un cazador retirado.- Asiente comprendiendo.- Um... ella habló sobre cómo su padre le dio a decidir qué camino quería seguir. Si ser una cazadora o vivir una vida normal, no sabía que podía decidirse eso.- Comento en voz baja.

Sam guarda silencio por tanto tiempo, que incluso llego a pensar que me ignorará, pero luego de un rato contesta:

-Nuestros padres nos dan una elección, si tomas la de ser un cazador, entonces, de inmediato tienes que entrenarte, aunque te separes de tu familia para lograr ser el mejor, muchos de nosotros no han podido ver a sus padres en más de veinte años, las razones pueden variar y es que nosotros viajamos por todo el mundo.- Sabía lo que quería decir, viajaban para cazar, matar Orígenes.- Entonces es más difícil el volver a reunirse.

-Excepto en las reuniones de cada mes.- Le recuerdo.

-Sí, pero al ser tantos, también es difícil encontrarse aunque estén en el mismo lugar. Otra razón es la muerte, muchos han muerto en batalla.- Quería decirle que no es una batalla si los del otro bando no pelean. Porque los Orígenes no regresaban el golpe, no eran capaces, eran cazados de un sólo golpe, no era una batalla justa.

-¿Qué me dices de ti?- Pregunto.-¿Por qué decidiste ser cazador?- Sam gira su cabeza hacia mi cauteloso.

-Pensé que te desagradaba hablar sobre nosotros y lo que le hacíamos a tu gente.

-Eso no significa que no quiera saber sobre ustedes, sus tradiciones, trucos y esas cosas.- Tuerce el gesto.

-Mis razones son personales pero una de ellas, de las pocas que puedo revelar es porque mis padres eran de los mejores, eran líderes. Verás, para cumplir las misiones que se nos daban, formábamos grupos, encada grupo había un líder, juntos nos movíamos y...



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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