Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 15

A la mañana siguiente supe una de las dos razones por las que Sam volvió a la casa.

Max había muerto.

La casa estaba llena cuando desperté y Natalia y Aria estaban prácticamente listas, así que me levanté al instante.

Como era de esperarse, Caín ya estaba planeando en la sala.

-En mi opinión, sería mejor si nos separáramos en grupos.- Me senté a su lado mientras hablaba distraído.-Así abarcaremos más labores.

-Y.- Agregó Jordy.- Deberíamos tener horarios, me refiero a: Iniciar a talo hora, hacer esto a tal hora, entrenar a esta hora y descansar a esta. Si no nos coordinamos será un desastre.

-Hay que establecernos en la bodega y ver si podemos guardar armas ahí, junto con algunos equipos para entrenar.- Agrega Julian.

-Creo que es lo suficientemente grande como para que alcancen las armas.- Digo yo.

-Eso lo tendremos resuelto cuando estemos ahí, no hay que apresurarnos, ahora, Abby.- Miro a Caín que me llama.- Estábamos pensando en lo del hospital. Ya se sabe que no es el único con gente como nosotros atrapada dentro, pero si no hacemos algo con ellos, todo nos explotará en la cara, son los que están más cerca de nosotros, no podemos exponernos.

Entiendo de inmediato a lo que se refiere, al parecer ya ha decidido. Va a eliminarlos.

Mis manos se cierran y se abren por el nerviosismo.

-Entiendo.- Digo en voz baja. Y aunque quisiera objetar al respecto sobre la gente dentro, sé que tiene razón. Si no los eliminamos, ellos nos eliminarán a nosotros. Y me siento mal por empezar a aceptar eso.-¿Cuándo planeas que lo hagamos?

-Primero tenemos que revisar el terreno.

-¿Sabes que eso podría alertar a los humanos, verdad?- Aria mira a Caín con el ceño fruncido.

  1. de igual manera lo harán, sólo es cuestión de tiempo.- Contesta él.

-Podemos ir hoy al área del hospital.- Opino yo.- Claro que sin entrar del todo. Sam ya estuvo ahí, hasta el piso donde los tienen, él puede liderar al grupo dentro.

Por un momento, Caín se lo piensa.- No confío mucho en ese chico, no me mal interpretes pero no lo conozco. No sé por qué nos ayuda, qué piensa de esto, o hasta dónde llega su lealtad.

Yo tampoco conocía mucho a Sam, de hecho era un misterio para mí. James me había advertido sobre él y creo que en cierta ocasión lo llegué a odiar por su forma de pensar, y él, casi estoy segura de que también me odió en su momento, pero ahora era diferente. Sin querer, nos habíamos salvado al otro. Primero Sam a mi cuando casi caí de ese edificio, yo a él de recibir una bala en la cabeza y bueno, muchas veces más que Sam estuvo ahí.

Sabía que él no había cambiado su forma de pensar así como yo tampoco lo he hecho, pero hemos aprendido a estar cerca del otro y nos soportamos. Y hay algo en mi interior que me dice, que aunque él guarde algo oscuro en su interior... hay un pequeño gramo de luz también.

-Yo confío en él.- Digo con seguridad, sin titubear.- Creo que eso basta para que lo dejes entrar del todo, y me hago responsable si él algún día decide tomar otro rumbo, pero estoy segura de que peleará con nosotros y no en contra.- Y rogaba a Dios que así fuera.

Todos los ojos se posaron en mi pero yo estaba segura de lo que decía, y al parecer, Caín vio esa seguridad en mis ojos porque asintió.

-Está bien, dejaremos que él lidere esta misión, pero si algún día va contra alguno de nosotros, sabes que no nos quedaremos mirando.

Asiento.- Seguro.

Mamá tuvo el desayuno listo para nosotros y justo después de terminar de comer, Sam tocó la puerta y entró. Todos se prepararon para irse, ellos sabían que los alcanzaría más tarde.

Sam se separó del grupo, seguro estaba al tanto de lo del hospital, pero no dijo nada al respecto.

-Pastelito.- Asintió en mi dirección, como saludo. Rodé los ojos por instinto.

-¿Sabes? deberías darme uno por cada vez que me llames así. Sería más interesante.

Sonríe de lado mientras se cruza de brazos y me mira con la cabeza ladeada.-Me parece que tendré que comprar una panadería entera.

Palmeo su brazo.- Entonces ve ahorrando.

Suelta un gruñido.- Mejor cambio de apodo ¿Te parece mejor Abby dagas locas?

Casi me ahogo con la risa pero alcanzo a golpearlo en el pecho, él se lo soba con una mueca.- Idiota.- Murmuro.- Ahora que lo pienso.- Digo cuando mi risa se calma.- Jamás me has llamado así delante de alguien, y a alguien me refiero a James. ¿Acaso temes que te corte la cabeza?



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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