Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 17

El día se me hizo eterno.
Luego de pasar por el hospital, Caín nos planteó con detalles cómo entraríamos al hospital. Dijo que estaba consiguiendo más de los brazaletes para así poder pasar desapercibidos. 
Teníamos armas, pero no las suficientes, así que el equipo tres se uniría con el uno para traer las armas, pero también se llevarían a Sam para ayudar a teletransportar las armas con más rapidez.

También Caín nos dio la orden de revisar nuevamente el hospital ya que, todo se haría en dos días.

Dos días, si Sam y yo no lo lográbamos esta noche, entonces la masacre se llevaría a cabo.

Estaban reuniéndose antes de irse, pero antes, Sam vino hacia mi llamando a sus dos compañeros. Nos reunimos en círculo.

-Les corresponde a ustedes el hospital, Abigail estará al mando mientras no estoy.- Me sobresalto y lo miro pero su mirada está en los dos chicos del doble de mi tamaño.

Ambos asienten serios pero puedo sentir su confusión.

Sam me mira.-Estás a cargo.

Mi pecho se estremece mientras asiento.-Nos vemos más tarde.- Dice antes de irse con el resto.

Me quedo parada sin habla, no podía negar que ambos me causaban cierto temor. Eran letales como Sam, pero a Sam lo conocía un poco más, a ellos no, eran completamente desconocidos.

-Bien.- Digo tratando de que mi voz no tiemble.- Andando.- Miro a Devon.- Tú conduces.

Si las miradas mataran realmente, yo ya estaría muerta.

Ya dentro, vigilando la entrada como hacíamos la mayoría del tiempo luego de cubrir varios puntos de referencia, Cam habla al fin.

-¿Y bien?¿Nos quedaremos todo el tiempo aquí?¿Sólo viendo?- Habla en voz baja pero sin perder la fuerza en su tono. Tanto Devon como yo, lo miramos.

-Sam dijo que no debíamos subir, es demasiado peligroso.- Digo yo.

Cam me mira con una mueca de disgusto.- Pero Sam no está aquí.

-Pero yo sí, y digo lo mismo que él.

Cam bufa y rueda los ojos.- No sé por qué te puso a cargo, a una niña.- Dice como si fuese tan difícil de creer.- En vez de a uno de nosotros, nosotros que tenemos suficiente experiencia.- Lo miro furiosa.

-¿Y yo no? Por si no lo sabes, estuve en esa guerra y no lamento decirte que asesiné a varios de los tuyos sin ningún problema.- Tal vez no debí decirlo, me di cuenta cuando su mirada lanzó chispas. Cam había guardado distancia pero ahora se acercaba con paso amenazante. Devon lo agarró del hombro para evitar que se abalanzara hacia mí. Yo estaba temblando por dentro.

Rechinó los dientes antes de decir:- Repite eso, y estás muerta.

Sin embargo, había pasado por demasiado como para doblegarme ante él, un idiota con carácter. Avanzo unos pasos hasta que siento la otra mano de Devon sobre mi hombros. Su poder me hace retroceder y sé que apenas y lo usó, sino estaría volando contra la pared y atravesándola. Miro a Cam de frente.

-Intenta tocarme y tú serás el que esté muerto.- Cam se ríe sin gracia.

-Eres una maldita.- Dice.- Una maldita que no estará viva por mucho tiempo.- Y tomo eso como una amenaza.

Entonces el ascensor se abre, está unos metros delante de nosotros, yo estoy de frente así que desvío mi mirada de Cam y la dirijo hacia la caja metálica y de donde un puño de personas sale con mascarillas en la boca.

Frunzo el ceño y retrocedo del agarre de Devon.

Ellos también se giran para ver mientras nos quitamos del camino de las personas.

Visten de blanco, como si fuesen doctores. No usan batas pero si una especie de uniforme con cuello de tortuga para cubrir sus cuellos, y usan guantes para proteger sus manos. Dejo de respirar cuando pasan frente a mi. Devon pone un brazo entre ellos y yo para hacerme retroceder más.

Todos se dirigen hacia el pie de las escaleras y antes de subir, los guardias señalan el aparato metálico. Cada uno de ellos posa su dedo en el detector y este lanza una luz verde. Suben uno por uno a pasos seguros y coordinados. Miro a Devon a mi lado izquierdo.

-Seríamos idiotas si nos quedamos aquí.- Dice Cam.

Lo miro. Estaba loco. Niego con la cabeza pero él ya está avanzando antes de que pueda detenerlo. Devon maldice en voz baja.

Lo vemos avanzar, llega frente a los guardias y les saca el dedo medio justo frente a sus narices. Ellos ni se inmutan. Luego lentamente, sin cruzar las escaleras, sube el brazo y tan rápido como un rayo, lo mete entre el espacio de entrada, lo saca tan rápido como lo hizo y luego vuelve a tantear. Comprendo al instante lo que trata de hacer. Está buscando un sensor de movimiento que pueda delatarnos si cruzamos por la entrada de las escaleras. Pero no hay anda, ni el mínimo pitido. El sensor de huellas no debía ser como un código de acceso solamente, sino que archivaba quien entraba y quien salía de la estancia.

Contengo el aliento, esperando que una alerta sonara advirtiendo nuestra presencia. Pero nada, no pasa nada. Miro a Devon que parece igual de confundido y eufórico que yo. Lo miro antes de avanzar hacia Cam. Llego hasta él en completo silencio. Un error y los guardias nos escucharían y se alertarían de voces fantasmas.

Cam sube su dedo y señala hacia arriba como diciendo "Vamos" yo niego con la cabeza pero él de todas formas pasa entre los guardias y pisa el primer escalón. Lo miro de muerte mientras le ordeno en silencio que regrese, pero él ya está subiendo las escaleras. Miro hacia atrás, hacia Devon.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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