Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 19

"Yo te entrenaré cada noche para que pelees a mi lado y cubras mi espalda como yo cubriré la tuya. Si tienes algún secreto que creas que si guardas por más tiempo te consumirá, entonces estaré ahí para escucharlo, siempre y cuando estés ahí para mí. Pero si en algún momento tengo que decidir entre mi vida y la tuya... Sabrás qué decisión tomaré."

Pienso en las palabras de Sam y en cuán contradictorias fueron las últimas.
Sam no me debía nada, sin embargo, se dejó tomar por Jhon, ese maldito Caníbal.
Sabía que Sam, a pesar de estar herido, tenía un plan y por eso me pidió retroceder. Pero todo se fue por el caño cuando Jhon lo dejó inconsciente.
"Un compañero en quien apoyarte" Esa había sido mi propuesta hacia él.
Ni amigos, ni enemigos. Compañeros. Y Sam no dudó en aceptar, ahora me estaba arrepintiendo de incluir a alguien más en mis problemas. Lo involucré en esto, arriesgué su vida y ni siquiera nos toleramos la mayor parte del tiempo.

Trato de no pensar en su rostro, en su sonrisa o en su manera de ser cuando no finge, cuando es él mismo, pero fracaso y el volante se me va de lado. Lo tomo con fuerza tratando de que la rabia no se mezcle con los otros sentimientos.

Tengo el auto en la mira, no lo pierdo. Y el arma está en el asiento de al lado, lista cuando tenga que utilizarla.

Lo que nos pasó es sólo un pequeño vistazo de lo que nos espera a todos en el futuro. No podremos salir de nuestras casas a salvo porque siempre habrán infectados con hambre, listos para buscar a nuevas presas.

Y pensar que Sam puede convertirse en uno de ellos, me aterra demasiado.
Aún no tengo un plan pero sé que tengo que actuar rápido.
El tráfico es bastante pesado por lo que se me hace más complicado manejar.
La droga sigue en mi sistema pero ahora es tolerable, sé que mi cuerpo la disolverá más rápido de lo normal gracias a mis defensas altas.

Espero a que dejemos a la mayoría de los autos atrás para acercarme más, para quedar justo detrás de su auto. No maneja lento y los movimientos bruscos del auto al girar o desacelerar deben tener a Sam en el suelo.

Llegamos a una parte en que la calle se eleva y hay una gran vista hacia la playa, a la orilla de la carretera hay barandillas metálicas para evitar que los autos se salgan de rumbo y caigan directo al agua, no quiero ni imaginarme lo feo que sería caer por ahí.

Justo cuando dejamos al último auto atrás, es cuando empiezo a actuar. Bajo la ventanilla del lado del copiloto y tomo el arma con una mano. Trato de no pensar en las consecuencias que esto podría traer mientras cambio mi posición de detrás y hago como si quisiera pasar el auto.

Me coloco justo al lado del auto, arriesgándome en las curvas. Su ventanilla está baja, gracias a Dios. Controlo bien el volante y nos posiciono a la par. Los ojos de Jhon se abren como platos y puedo ver perfectamente la palabra que sale de su boca gracias al retrovisor. Apunto el arma hacia él.

-¡Aparca el auto!- El cabello se me pega a la cara pero eso no evita que apunte directo a él.

Lo miro agarrar el volante con más fuerza y entonces está guiando su auto a chocar contra el que conduzco. Me aparto a tiempo para evitar que choquemos. La calle no está en condiciones para eso. Tengo que frenar por la curva cerrada que se avecina y quedo nuevamente detrás. Maldigo en voz alta cuando acelera a nivel profesional. Meto cambio y lo sigo con el arma aún en mano. Veo mis posibilidades, si le disparo a las llantas, entonces hay una gran posibilidad de que se estrellen, pero si disparo a un lugar seguro, puedo asustarlo pero no matarlos.

Tenso mis piernas cuando busco como estar otra vez al lado del auto. Apunto hacia el espejo retrovisor y disparo. Más maldiciones antes de que el auto se mueva bruscamente hacia el lado contrario al que voy.
-¡Maldita perra!
-¡Detén el auto!
-¡No!
Veo rojo de la rabia y disparo esta vez hacia el parabrisas rajándolo lo suficiente para hacerlo bajar la velocidad. No es estúpido, si no mira por donde va sabe que puede estrellarse y seguro no ha comido lo suficiente como para reponerse a lo que le pasaría a su cuerpo si chocara.

-¡Detén el auto o la próxima bala irá a tu cabeza!
-¡Entonces puedes decirle adiós a tu novio bonito!- Se burla con una carcajada pero esta se corta de repente y el auto empieza a descarrilarse, freno cuando el auto se posiciona en el carril que llevo. No entiendo qué pasa pero no puedo evitar sentirme nerviosa. El auto regresa a su carril pero se está saliendo de la raya y se dirige al barandal.
-¡Cuidado maldito idiota!- Le digo cuando vuelvo a su lado.
Pero mis palabras quedan atascadas en mi garganta cuando lo veo. Sam está atacando al hombre desde el asiento trasero y tratando de tomar el control del volante con una mano. Por unos pocos segundos nuestros ojos se encuentran y estoy segura de que el terror que se reflejan en los suyos no es menor al que se refleja en los míos.
-¡¿Me lo estás diciendo a mí?!- Sam se burla mientras golpea a Jhon en el rostro y logra tomar el volante con una mano, el auto viene hacia mi lado y vuelvo a desacelerar. No puedo contener mi alivio al verlo despierto.
-¡Ahora sí te lo digo a ti! ¡Cuidado!- Le advierto cuando veo que Jhon ha sacado sus dientes afilados.-¡Sam!- Grito.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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