Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 26

Cuando la luz me consume y dejo de verla por mis ojos entrecerrados pienso que ya estoy muerta, pero cuando escucho el sonido de mi corazón, me doy cuenta de que no lo estoy, y también me doy cuenta de que ese sonido proviene de dos corazones que laten al mismo ritmo.
Había estado equivocada al pensar que estaba muerta ya que nunca me sentí tan viva.
Cuando mis ojos se abren y son cegados por otra luz, la luz del sol, me doy cuenta de que algo cambió dentro de mi.
No me muevo al instante porque temo que el dolor en mi cuerpo me haga volver a desmayarme, pero me doy cuenta que ya no hay dolor, ni en mis manos por aferrarme tanto al edificio, ni en mi tobillo por haberse torcido ni en mi corazón por haberse detenido.
No hay nada, salvo bienestar. 
El sonido del corazón que no me pertenece parece tranquilizar al mío y cuando suelto aire de pronto soy consciente de que hay brazos que me rodean.

Cuando Sam levanta su rostro hacia mi y sus ojos verdes y brillosos revelan que realmente está aquí, no puedo evitar sollozar.

Sam abre sus ojos como platos y no lo piensa dos veces antes de estrellarme contra su pecho.

-No pensé que funcionaría.- Lo escucho decir preocupado. Mis brazos parecen moverse solos hacia él, y se aferran a su cuello. Estoy sacudiéndome contra su pecho, las lágrimas no dejan de salir. Estoy viva pero consiente de algo que él dijo.

-Sam.- Pronuncio su voz lentamente, deleitándome al saber que puedo pronunciarlo de nuevo.- Sam.- Me aparto para verlo sonreír.- De verdad eres tú.- No puedo creerlo.

Sam sonríe, amo su sonrisa. Levanta su mano hacia mi rostro para limpiarlo y luego besa mi frente, cierro los ojos y suelto aire aliviada.-Volviste.- Susurra contra mi frente, parece aliviado pero noto algo en él, alg extraño, la manera en que sus brazos tiemblan mientras me sostiene y hay bolsas debajo de sus ojos que antes no estaban. Algo le pasa.

Mis ojos se abren de golpe.-¿Cómo que volví?- Pregunto en voz baja, noto que parece abatido mientras se separa de mi para mirarme. Hay cansancio en sus ojos, demasiado.

-Yo... te lo explicaré luego, debemos bajar de aquí, debemos seguir con el plan.- Miro a mi alrededor, seguimos en el edificio, en la misma posición que en mi.... no fue un sueño. Todo pasó realmente. Sam salvándome, diciéndome que no me vaya, tarareándome...

Cuando me muevo no siento dolor, ni siquiera en mi tobillo herido, también los golpes habían sido reales, lo sé. ¿Entonces, por qué no me duelen? ¿Por qué me siento tan bien?¿Por qué siento el latido de un corazón que no es mío...? 
Abro mis ojos cuando lo comprendo. Ese latido no es mío, es de Sam.
Mis dolores no existen, a causa de Sam.
Y ese cansancio suyo que antes no estaba impregnado en su rostro, es a causa de lo que hizo.

Las alarmas suenan en mi cabeza y tomo su rostro entre mis manos, lo miro a los ojos, rogando en silencio que no sea anda malo.-¿Qué has hecho?- pregunto angustiada. Sam me sonríe de lado y toca mis labios con cuidado.
-No es tiempo.- Susurra cerca de mi oído.

-No.- Lo detengo cuando quiere ponerse de pie.- Sam, por favor dime que lo que sea que has hecho, no te matará.
Sam se relame los labios y tarda demasiado tiempo en contestar.- Prometo que me tendrás por mucho tiempo a tu lado, aunque ya no me quieras contigo, lo siento pastelito, no hay devociones.

Me pone de pie. Sus palabras se hunden en mi pecho, extrañé tanto su voz.

Cuando tanteo mi tobillo, no parece hay señales de la lesión.

-¿Cuánto estuve fuera?- Le pregunto acostumbrándome a estar de pie. Otra vez, ahí estaba ese latido.-¿Y por qué escucho tus latidos?
Su boca se abre por la sorpresa y no sé si en sus ojos hay alegría o temor.-¿También lo escuchas?- Pregunta mientras lleva mis manos hacia su pecho y él coloca su mano en el mío. Me sobresalto cuando lo hace, no me lo esperaba.

-¿A qué te refieres con "También"?- Pregunto cautelosa.
Sam sonríe, y jamás lo había hecho tan abiertamente.

-Yo también puedo escuchar tu corazón.- Me dice, y susodicho órgano, se acelera, eso hace que Sam suelte una risita.
-Oh mi Dios.- Susurro impactada.-¿Cómo es esto posible?
-Nuestro vínculo.-Dice.

-Es lo que hiciste ¿verdad? algo le hizo a nuestro vínculo...

-Lo avivó.- Suelta, lo miro sorprendida.- Lo hizo más fuerte pero... lo necesitabas, tú estabas muriendo.- Ahora parece preocupado.- Tú estabas en mis brazos y no podía hacer nada, entonces tu corazón se detuvo...- Cierra los ojos con fuerza y gruñe.- No podía dejarte ir así que volví mi decisión egoísta de convertirte en mi compañera en algo más egoísta.- Lo miro confundida mientras levanta mi muñeca derecha, ahí hay un pequeño corte, luego me enseña su muñeca del mismo lado, hay una herida gemela a la mía. Niego con la cabeza sin entender.- Lo hice real.

Y mi respiración se vuelve dificultosa.

-¿Real?- Pregunto anonada.- Pero ya éramos...
Niega con la cabeza.- No del todo, dije las palabras, te ofrecí ser mi compañera e incluso nos comportamos los dos como si lo fuéramos pero para completar la unión se debe mezclar la sangre de ambos para convertirnos en "uno" Lo lamento Abby, sé que fue egoísta de mi parte unirte a mí pero... no podía dejar que murieras, no, no quería dejarte ir.- Su voz sale rápido y entrecortado, la manera en que me mira es suplicante, como si esperara verme golpearlo o escupirle encima. Pero no iba a hacerlo, todavía procesaba todo.
¿Sam y yo no habíamos estado realmente unidos?¿Entonces por qué fingió ser mi compañero?¿Por qué se sacrificó aquella noche por mi sabiendo que podía morir?



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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