Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 27

No importa lo fuerte o valiente que seas. No importa si eres conocida por enfrentar a tus peores miedos en los peores momentos, si estás solo por mucho tiempo eso empezará a consumirte. Tal vez pienses que es mejor estar solo, así no te lastiman, yo aprendí que eso no es verdad. Si estás solo y no dejas que nadie se te acerque, te lastimas tú solo.

Yo estuve sola por un tiempo, viviendo una vida sin vivirla realmente hasta que un desconocido se me acercó con su sonrisa engreída, cabello revuelto y labios peligrosos, entonces supe que no quería estar más tiempo sola. Es increíble cómo alguien que quieres puede lastimarte a tal punto de perderte a ti mismo, pero aún más increíble es cuando, a pesar de cuán herido estas, vuelves a unirte a una pieza. Yo había sido fragmentos, hasta que el mismo engreído de antes se sentó en el suelo, juntó todos mis pedazos y usando palabras y caricias como pegamento... me unió nuevamente, de una manera desinteresada, sin esperar nada a cambio. ¿Cómo podía evitar sentir lo que siento por él luego de eso? No sólo es agradecimiento, no es sólo admiración, es algo más, algo que aún no llego a entender del todo pero que ahora sé, no tengo prisa por descubrir.

Sam fue mi ancla, mi pegamento y mi bastón y hasta ahora, lo seguía siendo.

Antes de regresar con el grupo decidimos que guardaríamos el secreto de lo que éramos, no por vergüenza, sino porque no era el momento, muchas cosas estaban pasando y añadir eso podía ser distracción para algunas personas. Todavía teníamos una charla pendiente pero lo resolveríamos cuando estuviéramos establecidos en el pueblo, todavía faltaba buscar casas para nosotros, que no estuvieran dañadas o a punto de caerse, y luego de arreglar lo de las viviendas teníamos que regresar a Canadá por nuestras cosas y por Zack y Elías. A pesar de lo mucho que tenía que preguntarle y el poco tiempo que poseíamos a solas, no pude evitar sacarle una respuesta que me tenía loca. La canción que tarareó mientras yacía en sus brazos era Hold On. Con eso me bastaba hasta ahora.

-Esperaba al menos una casa con aire acondicionado.- Se queja Jordy mientras realizamos nuestra caminata y revisamos cuáles son las mejores opciones para vivir. La mayoría de las casas están a medio caer, con olor a moho o sin una puerta, esquivando los autos, seguimos nuestro curso.

-Está ese edificio de apartamentos.- Digo en tono neutral.- En donde nos conocimos, James.

Lo miro girarse y sonreír.- Ah sí, ese edificio.

-No puedo creer que atacaras a tu padre.- Se ríe Natalia.- Eso si es empezar con pie izquierdo.- Me encojo de hombros.

-En mi defensa, fue Caín quien nos llevó ahí, yo sólo quería lucirme.- Siento el hombro de Sam chocar conmigo y lo miro.

-¿Lo atacaste?- Pregunta en voz baja con cierto tono de diversión. Hago una mueca recordando ese día.

-Bueno... yo estaba terminando mis entrenamientos, pensé que podía cazar a un cazador.- Me muerdo el labio inferior, esperaba no empezar una discusión por eso. Pero Sam se ríe.

-Déjame adivinar, te dejó ganar.- Lo miro mal.

-Ti diji ginir.- Lo arremedo y vuelve a chocar contra mi hombro con una sonrisa encubierta.

-Es como si hubiera pasado hace años.- Comenta James.

-Lo sé, todo parece tan lejano ahora.- Comenta mamá.

-No creo que el edificio sea una buena idea.- Interrumpe Caín.- No creo que todos quieran vivir en un mismo lugar.

-Es verdad.- Dice Jordy.- Quiero una casa para mi solo.

-Si claro.- Contesto yo.-¿Para hacer fiestas salvajes?

Me lanza una mirada llena de diversión.- Tú si sabes.

-¿Entonces?- Pregunta Aria.- Escojamos la casa que escojamos, debemos saber las localizaciones de cada quien por si algo ocurre.

-Nada va a ocurrir.- Dice Caín.- Los primeros días pondré yo solo la barrera, al menos hasta que encontremos a los hechiceros de los que les hablé.

-Yo quiero vivir en mi antigua casa.- Dice Natalia.- Con eso me basta.
-¿Vivirás sola?- Pregunto.

No se encuentra muy lejos de mi así que la veo soltar aire.- Si, sería relajante.

Creo que también lo sería para mi si mi casa estuviera de pie, pero no lo estaba, habían destrozado mi hogar, ya no quedaba mucho, para no decir nada.

Y así fue, primero llegamos a casa de Natalia, que por cierto, no quedaba muy lejos de la que era mía, luego fue Jordy quien eligió la siguiente, era una de dos pisos, de color blanco, aunque ahora era más bien gris, en su tiempo fue lujosa pero ahora no tanto, sin embargo a él le encantó, lo bueno es que estaba sólo a unas cuantas cuadras de la de Natalia así que ella no estaría tan sola.

Caín quiso quedarse con su vieja casa en el bosque, cerca del lago, era una buena opción.

Cam y Devon compartirían una casa cerca del bar Red Door y en la misma cuadra Aria encontró una pequeña casa que le gustó.

-¿Por qué no te quedas con ellos?- Le pregunto a Sam en voz baja.

Se acerca más a mi para no ser escuchado.- Quiero privacidad.
Sonrío de lado.-¿Qué más privacidad que un pueblo para nosotros solos?
Sus ojos parecen brillar a causa del reflejo del sol, el cual no es muy fuerte ya que las nubes tapan la mayor parte de la luz, incluso los destellos más claros de su cabello parecen contrastar.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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