Paraíso En Llamas (libro 2)

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 28

Debía admitir que se sentía bien estar lejos del ruido de los autos y el humo de las empresas. Pero en parte, se sentía demasiado desolado.
Cada quien se fue a su respectiva casa, los que aún no escogían una fueron a hacerlo quedando como siempre cerca de las otras propiedades. Mientras todos nos acomodábamos, Caín, Sebastian y Sabrina fueron a las afueras del bosque para establecer la barrera de protección.
Estaba en la habitación de invitados de Natalia, desempacando todo en una cama que acababa de sacudir del polvo.
-Dios, ni siquiera puedo creerlo, la casa se siente vacía sin él.- La escucho decirme desde su habitación.
Miro por la ventana hacia una calle vacía, en realidad estoy buscando una casa al final de la calle, a penas y se puede ver la esquina de la casa de dos pisos.
-Lo sé, es extraño estar en tu casa y no sentirme preocupada por si le caigo bien a tu papá o no.- Me alejo de la ventana y termino de meter mi ropa. Hay mucho que limpiar aquí. La luz y el agua ya llegan a todas las casas gracias a que James y Drew fueron a las plantas del pueblo y la abrieran otra vez.
Extrañaba a mi hermano, demasiado y me preocupaba que no apareciera antes de que la fase dos empiece mundialmente. 
No me estoy mordiendo mis uñas sólo porque mis manos están sucias.
Me asomo a su habitación, donde ella está viendo una foto de él y ella.
-Sé que está orgulloso de ti.
-¿Qué pasará con él? No sé dónde está así que no puedo advertirle...
-Sé cómo te sientes, Jared se fue en un mal momento.
Me siento en su cama y luego me dejo caer como solía hacer y ella se sienta y hace lo mismo, así como antes, nuestras cabezas están juntas, nuestros cabellos mezclándose.
-Duele demasiado no estar con las personas que amas, pero duele más, saber que será de manera permanente.
Trago saliva ante sus palabras. Tiene razón.
-Aún me tienes a mi, prometo no alejarme.
Sonríe.- Más te vale.
Cuando limpié la habitación y respiré profundo frente la ventana, me di cuenta de que era de noche. Iba a ser mi primera noche aquí.
Le dije a Nat que ya volvía, que vería a mi madre. Las farolas estaban encendidas en las calles, si me imaginaba el sonido de autos imaginarios y música en los bares tal vez pensaría que no somos los únicos viviendo aquí.
Camino en silencio con las manos en los bolsillos de la chaqueta donde tengo una daga. No la utilizo en todo el trayecto a casa de mis padres.
-Vaya, les quedó bonito.- Digo admirando su nueva vivienda. Está el salón principal, la cocina a la izquierda, el baño a la derecha, un pasillo que lleva a la habitación principal. Una casita para una pareja. Me gusta.
Mamá ya colgó cuadros de nosotros y descolgó los de la antigua familia, desempolvó los muebles y sacó la basura.
-¿Y cómo te sientes con Natalia?
Me siendo en el sillón frente a James.
-Cómoda.- Le contesto.- Cuando estuve en su habitación recordé varios momentos pasados.
Él sonríe.- Me alegro que estés cómoda.- Posa una mano en su cuello y cualquiera diría que está nervioso.
-¿Pasa algo?- Pregunto.
Mamá se acerca y se sienta a su lado. Palmea su rodilla.- Oh, Aquí vas.- Le dice riendo.
-Yo eh... Quería preguntarte si...- Ahora luce realmente incómodo me río nerviosa mientras asiento para que prosiga.-¿Quieres tener la charla?-
Lo miro con la boca abierta.- No hablas enserio.- Me río.
Él retuerce más manos en su cuello.- Es que estaba preocupado... Lamento meterme tanto en tu vida...
Niego con la cabeza.- Ey, no, no es eso. Amo que te preocupes por mi, pero no creo que sea necesario tener esa charla, no cuando yo ya sé ese tipo de... Cosas, además no sé para qué lo necesito.
-Eh ¿Sam?- Pregunta con el ceño fruncido.
Muerdo mis labios para evitar reír.- Sam y yo no somos lo que crees.- Es la verdad, él ni se lo imagina.- No somos una pareja, en serio, somos amigos.
- Sí claro.- Dice mamá.- Amigos que se besan.
La miro mal.- No ayudas mamá.
- Sólo digo la verdad.- Se ríe.- Ya le dije a James que eso no era necesario pero sigue estando nervioso, no pude detenerlo cuando fue a hablar con Sam...
-¡¿Qué?!- Pregunto de inmediato, el suelo se mueve bajo mis pies.-¿Cómo que hablaste con él? ¿Qué le dijiste?
-Ay mi cielo, la pregunta correcta sería ¿Qué no le dijo?
Trago salvia nerviosa.
-Bueno, hablamos de lo esencial, ya sabes uh... Sobre la responsabilidad, sobre cómo debe cuidarte siempre, sobre que si él te lastima entonces lo cortaré en pedacitos.- Me tapó la boca para no reír. Sólo me imagino a Sam tratando de no reír ante eso. ¿Cómo es que no sentí el cambio de sus latidos?
Seguro fue porque se mezcló con los míos genéticos ante la conversación con Natalia.- Y sobre la protección.-
Mi sonrisa se borra.
-¿Qué clase de protección?- Pregunto cautelosa.
Él levanta una ceja.- Pensé que ya entendías todo sobre ese tema, al parecer tu también necesitas la charla.
-Uh no, ya entendí qué clase de protección.- Me paso la mano por el rostro, Dios qué vergüenza.- ¿Qué dijo Sam al respecto?- Simplemente no podía imaginármelo serio.



Abby Conrad

#6673 en Fantasía
#13534 en Novela romántica

En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar