Paraíso En Llamas (libro 2)

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Capítulo 32

Hay días malos, o como yo los llamo. Días grises.
En esos días pareciera que la vida te odia y como castigo te envía malas vibras, agujeros en donde caer e incluso un poco de karma. Yo odio los días grises, últimamente los días grises parecen estar reinando en el mundo, parecen ser los únicos días. 
Sin embargo hoy no es un día gris, es un día negro. 
En cuanto escucho las palabras salir de la boca de Zack, me doy cuenta del peso que conllevan. 
Los sonidos se me hacen lejanos de pronto. Las personas a mi alrededor se vuelven solamente borrones.

Cinco segundos.
Ese es el tiempo que me lleva asimilar lo que pasa.
Caín morirá y luego despertará siendo uno de ellos. Dejará de ser quien es y se convertirá en un monstruo. El chico con un corazón tan grande y lleno de valentía dejará de existir. Y no estoy preparada para eso, no lo estoy y me niego a creerlo.

Siento a alguien tomarme de los brazos, me doy cuenta de que es Sam, me dice algo lo sé, sin embargo no puedo escucharlo, me aparto de su agarre con el cuerpo tembloroso y lo siguiente que hago es correr a dentro de la casa en donde Caín está.
Paso a todos, aparto a Zack y a Natalia, veo a Elías y a Jordy a un lado del sillón con paños llenos de sangre, veo a Aria llevando una bandeja llena de instrumentos hacia Drew que está arrodillado frente a Caín quien está postrado en el sillón removiéndose y gritando de dolor. Julian está tratando de sostenerlo a como puede. Los sonidos que resuenan en las paredes son desgarradores, la expresión de dolor de Caín me remueve las entrañas. No me doy cuenta de que estoy llorando hasta que me escapo de ahogar con ellas.

Julian levanta la mirada.- Abby, por favor ayúdame.- No tiene que decirlo dos veces, me lanzo hacia ellos. Los gemelos le indican a Aria qué instrumento usar y se lo pasan a Drew quien le está limpiando la herida en su brazo. Tomo a Caín por los hombros con cuidado de no lastimarlo y Julian lo sujeta del torso.
Caín no deja de removerse y de gruñir. Jamás lo había visto así, tan dañado y vulnerable.

Con horror veo su brazo, su brazo izquierdo. Está desgarrado, la carne está abierta y puedo ver su hueso sobresalir, me entran arcadas y cierro los ojos con fuerza sin dejar de presionarlo hacia abajo para que no se mueva. Todavía puedo verlo detrás de mis párpados. Puedo ver su sangre salir por montones, sus dientes chocar entre sí por la presión que hace al querer ocultar su dolor. Puedo ver su carne, los trozos que le faltan. 
-¡Basta!- grita él y mis ojos se abren. Nadie le hace caso, nadie deja de moverse por su orden. Drew sigue limpiando su herida y Aria le tiende una aguja. Caín gruñe y suelta de mi agarre su brazo derecho.

-¡No!- Digo yo.- Por favor Caín, no hagas eso.
Veo cómo aparta a Drew de un manotazo, este cae hacia atrás con fuerza. Los gemelos lo ayudan a levantarse y Aria se acerca a Caín para calmarlo pero este se sienta y agarra el brazo de Aria.

-Caín, por favor no...- Ella es lanzada por los aires, dejo salir un grito de horror al ver cómo se estampa contra una pared. Caín está de pie mirando a todos como un animal salvaje, se lleva una mano a la herida y gruñe cuando empieza a rascarse, abriendo aún más la herida.

-¡No!- Me levanto de golpe. Caín me mira, respira con dificultad. Y sus ojos ardientes me dejan ver algo.

Su reacción no es por el virus que ahora habita en su cuerpo, es por el shock.

Intento acercarme pero entonces Sam se acerca por detrás con Jesse, y los otros dos chicos que no conozco, la rubia mira a Caín como si estuviera mirando al mismísimo diablo.
-No te muevas.- Me advierte Sam. Su cuerpo está teso y listo para atacar si es posible. Pero eso no es lo que quiero.
-No, no se acerquen.- Les digo yo.- Retrocedan.

Sam habla en mi mente.
¿Estás loca? 
Confía en mi por favor. Salgan de la casa.
No voy a dejarte.

Por favor, él no me hará daño.
¿Cómo lo sabes? 
Miro a Sam con dolor. 
Porque él me quiere. Jamás me lastimaría.
Puedo ver cómo mis palabras afectan a Sam, como le llegan e impactan contra él.
Pero también lo veo asentir.
-Salgamos de aquí.-Les dice a todos.

-¿Estás loco?- Le pregunta Jesse con enojo.-¿Cómo puedes dejarla con semejante peligro en frente?
Sam le lanza una mirada asesina a Jesse y está por hablar pero entonces Jesse está siendo enviado contra una pared. Impacta contra el yeso y cae al suelo como un costal de patatas.

Me trago un grito mientras me giro a Caín que tiene el brazo elevado hacia Jesse.
Mis palabras salen duras y decididas, a pesar de que me estoy muriendo del miedo por dentro.- Salgan ahora, no me hagan sacarlos.

Los gemelos arrastran a Aria aunque ella trata de resistirse llamando a Caín, este lo ignora mientras ve cómo Jesse empieza a levantarse haciendo muecas de dolor. Drew va tras ellos y agarra a Julian quien me advierte que tenga cuidado. Sam asiente en mi dirección y arrastra al resto fuera. La chica rubia se resiste y grita el nombre de Jesse con dolor, eso me desconcierta pero no le presto atención, ya que Sam la saca de la casa por medio de la teletransportación. 
Quedamos sólo Jesse, Caín y yo.
Qué ironía.
Caín está de espaldas a mi.
Lo llamo y entonces, por primera vez desde que esto sucedió, escucho su voz.
-No empieces tú también.- Su tono de voz me asusta. Porque me recuerda al chico que conocí una vez en esa biblioteca de mi instituto. Aquel que estaba dispuesto a matarme, aquel que estaba ciego por la venganza. Mi garganta se seca.
Jesse se pone en pie.
-Jesse, sal de la...- Ni siquiera puedo terminar la frase porque este suelta un grito de dolor y cae de rodillas al suelo. Caín ahce un movimiento con el brazo y Jesse vuela hacia y choca contra la barandilla de madera que se rompe con su peso. El cuerpo de Jesse queda medio colgando.



Abby Conrad

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En el texto hay: guerra, virus, ancla

Editado: 12.03.2018

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