Paraíso Stanfers

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Gato Encerrado

“¿Yo era solo eso? ¿Un espectáculo que había que admirar?”

Laurelin Paige

         El inicio de la nueva jornada de clases nunca era un motivo de fiesta, excepto cuando en el regreso de penúltimo año se hacían las pruebas; en esta ocasión mara podía presentarla, ya no debía ver como los demás sonreían por hacerla, ahora ella era la que la presentaría.

         En la prueba encerraban a los chicos en una habitación cada año luego del solsticio y practicaban en ellos una determinada serie de obstáculos que determinará si era un aspirante a guardián o un simple mortal. Cada año era diferente, no todas las pruebas se celebraban en el mismo solsticio. Lamentablemente por falta de preparación en los estudiantes de North Cydler las pruebas habían sido aplazadas hasta nuevo aviso.

         Mara estaba sentada al fondo con su grupo de amigos populares del instituto, llevaba su ropa de invierno de siempre, Mitch había cumplido su promesa, ya hace dos semanas se había ido a la ciudad en busca de algunas cosas, de vez en cuando pasaba por su departamento pero no iba mucho desde su pelea.

         – Es una pena que no pudieses acompañarnos estas dos semanas de vacaciones – dice una chica rubia frente a ella – Aunque bueno, yo tampoco me alejaría de tu amigo ¿Mitch? Esta guapísimo.

         “Ni siquiera conoces su nombre, Sandra” piensa Mara algo molesta. No era la primera vez que lo hacía, siempre que una chica hablaba de ese modo de Mitch le molestaba, no por celos, veía a Mitch como un hermano y jamás lo imaginaría con una de las arpías que tenía como amigas.

         – Contrólate Sandra – dice su novio abrasándola por los hombros – No le llenes la cabeza a mi novia con tus cosas.

         Michael Ways era el mejor novio que Mara podía encontrar, tenía el cabello y ojos oscuros, el mejor atleta del instituto y ella podía decir que era su novio. Sabía de la envidia de las otras, pero eso para ella era un regocijo inmenso; se colocó más cerca del chico con la excusa del frío y sonrió. Ella era de él.

         – No sé qué me da más risa ¿Un chico que se las apaña para ser el mejor macho alfa o la chica que lo sigue?

         “Por supuesto que sería él” pensó Mara irritada. Se giró lentamente junto con su grupo y allí estaba. Edmund Müller, el peor de los jóvenes que han transferido al instituto, era arrogante por naturaleza. Con la figura de un príncipe valiente mientras era un total patán con todos; siempre tenía el cabello dorado sobre los ojos, con el intento de ocultar el intenso color zafiro que estos tenían, su piel tampoco ayudaba mucho al ser tan pálida que en algunos momentos resultaba transparente. Sea la estación que sea siempre vestía con un suéter oscuro y unos vaqueros desgastados. Muchos que lo viesen dirían que era un atleta por la forma de su cuerpo, pero era tan propenso al deporte como Mara lo era al cliché de las rosas como un regalo. Al final nadie podía tener las dotes con los que los demás nacían.

         – Edmund – dijo Michael severamente – Pensé que no te vería de nuevo. No después de golpearte hasta ver tú sangre en mis nudillos.

         Ese día fue como muchos otros, Michael y Edmund provocándose entre ellos, luego pasaron a los golpes de improviso, pero lo más sorprendente era que Edmund no se movía se quedaba sin hacer nada recibiendo los golpes.

         El chico depositó sus libros con fuerza en el escritorio, o eso creyó Mara, sus nudillos se encontraban blancos donde apoyaba las manos, un destello cruzó la mente de la chica, parecía un guerrero en ese porte, pero Edmund podría aparentar ser un monje y cualquiera le creería. Ella ya se había visto envuelta en una de sus mentiras.

         – No te temo si eso piensas – respondió este de forma monótona mientras se sentaba – Además no iluminas lo suficiente para obligarme a no venir. Yo sigo ganándote en ese sentido.

         – Serás imbécil…

         Cualquier acción que Michael hubiera pensado se estancó al encontrarse con el abrir de puertas de uno de los grandes guardianes. Edmund no levantó la vista de sus libros, más bien parecía interesado en un lo suficiente para ocultar su rostro en él, murmuró algo que para los demás pasó desapercibido pero Mara lo vio muy fuera de su rutina. Algo en ese hombre lo incomodaba.



Laczuly0711

Editado: 12.10.2018

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