Paranoia

Tamaño de fuente: - +

Capítulo IV

Había pasado tres días desde el suceso del espejo, no le había contado nada a ninguno de sus desconocidos, solo se concentraba en sus prácticas para las obras y en su trabajo de medio tiempo como mesera, todo estaba tranquilo, no tenía sensaciones de las miradas y se sentía mejor, y eso se podía notar con mucha facilidad. En su lugar de trabajo se estaba entendiendo y familiarizando con cada uno de los que se hallaban en el lugar, especialmente con Serafín que siempre encontraba la manera de hacerla reír, era un buen chico y eran los únicos contemporáneos que trabajaban allí, aun así, los demás trabajadores también eran muy buenas personas que hacían de aquel lugar un buen sitio para pasar el rato ya sea con amigos, familia o solo.

Una tarde tranquila donde el viento helado soplaba trayendo consigo las lágrimas que derraban las nubes, Mariem se encontraba en el restaurante limpiando las mesas, como la lluvia ya tenía mucho tiempo no había nadie en el local, los últimos clientes se habían ido unos minutos atrás y ella se encontraba sola entre las mesas, suspiraba con un poco de cansancio, estaba dando lo mejor de sí en las prácticas y sentía un poco de dolor en sus extremidades, tal vez estaba sobre esforzándose, aun así, no pensaba parar el ritmo, al menos no por el momento.

–Debo ser la mejor –musitó para sí misma mientras con delicadeza se movió con gracia entre las mesas como cuando era pequeña–. Aunque, tal vez deba descansar un poco más, o si no, fallaré.

Se movió nuevamente jugando mientras limpiaba y tarareaba al son de la música clásica que solía bailar, estaba tan absorta en sus pensamientos que no había notado que Serafín, Andrés y Eliana se encontraban allí y la observaban con atención. Al fallar en un pasó por haber posicionado mal el pie y sentarse, sus compañeros y jefa aplaudieron como si todo estuviera bien, asustándola.

–No sé mucho de bailes, pero no le haces nada mal –halagó Andrés.

–¿Cuánto llevan allí? –preguntó Mariem tragando en seco mientras se sobaba el tobillo.

–Lo suficiente –respondió Eliana–. Tenía una prima que soñaba con bailar así, aunque era arrítmica.

Asintió sin impórtale mucho lo que decían. Serafín se acercó sentándose a un lado mirando lo que hacía.

–¿Te lastimaste? –inquirió preocupado.

–Un poco, es debido al cansancio –contestó suspirando.

–¿Y eso? –preguntó Eliana acercándose junto a Andrés.

–Soy la principal en una obra, tengo que dar lo mejor –bufó–. No he dejado de practicar incluso afuera de la academia, es la primera vez que Madame Babette me elige como principal.

–Nos encantaría ir a verte el día de la obra –comentó Andrés.

–Me encantaría que fueran, les conseguiré las entradas sin problema –murmuró Mariem sonriendo con ternura.

–Siendo la principal debes de tener cuidado y descansar bien, a la tal Baba esa no le va a gustar que su estrella no pueda bailar bien –argumentó Serafín moviendo las manos.

–Madame Babette –corrigió riendo levemente.

–Serafín tiene razón, debes de cuidarte –convino Eliana–, si te dio el papel es solo porque eres la única que puede realizarlo y no sería bueno que te lesiones.

–Perdonen las preocupaciones –murmuró apenada.

–Descuida, ya te lo dije una vez, somos una familia, nos ayudamos cada vez que podemos –aseguró Eliana con una sonrisa maternal, pero su expresión cambió al sentir cierto olor en el aire–. ¡El horno!

La mujer se levantó hablando entre dientes al sentir que pitido del temporizador con Andrés detrás, ambos estaban en la cocina preparando algunos postres, Mariem rio levemente al ver la reacción de la mujer, quien era bastante meticulosa, Serafín la miró de perfil y llamó su atención tocándola en el hombro.

–¿Sí? –inquirió mientras volteaba a mirarlo.

–Ser mejor no indica que te debas medio matar –aconsejó Serafín con seriedad.

–Tranquilo, no lo haré –aseguró reglándole una sonrisa.

–¿Por qué cuando te preguntaba a qué te dedicabas nunca me lo decías? –preguntó con curiosidad–. Pensé que hacías algo malo y no me querías contar.

–No lo sé –contestó riendo levemente–, no lo vi tan relevante, me estaba concentrando más en hacer todo bien que en lo que me decías.



Abby E M

#935 en Thriller
#463 en Misterio
#420 en Suspenso

En el texto hay: ballet, acoso, paranormal misterio

Editado: 09.12.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar