París en Llamas

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CAPÍTULO II

Un frío tremendo abrazó la ciudad en la mañana, en la radio mencionaban que eran los primeros indicios de que el invierno se acercaba. Era aún temprano y por la ventana se veía poca actividad. Pensé en quedarme todo el día pero debía bajar por el periódico, y realizar un par de cosas, tomé mi gabardina, sombrero, bufanda y salí a la calle.

Crucé miradas con un hombre moreno, mediría alrededor de 1,85 cm. con una cara llena de cicatrices, le faltaba un ojo pero eso parecía no darle importancia, iba en dirección al apartamento de la Sra. Johnson, me pregunto a que iría, no vivía en el edificio y no parecía ser alguien de la manzana.

Bajé y compré el periódico, entré al restaurante familiar que estaba ubicado en la esquina de la calle, el "Papa's Dinner", uno de los lugares más concurridos para los obreros por su sencilla comida casera, al entrar había sólo 2 caballeros desayunando, colgué mi sombrero, me senté y pedí una taza de café seguido huevos con salchicha y pan tostado, la comida olía bastante bien, y al probarla un tanto más, acompañé mi desayuno leyendo las noticias del momento, no había nada interesante salvo las tiras cómicas que me resultaban patéticamente graciosas, y los anuncios de tiendas próximas por abrir, al terminar pagué y me retiré del lugar, era Sábado así que opté por caminar al centro de la ciudad. Encendí un cigarrillo, me acomodé en una de las bancas del parque que adornaba la manzana en la que vivía mientras mi mirada se perdía entre las personas escasas que pasaban por ahí, mirando de frente una estatua que estaba ligeramente deteriorada y llena de cagadas de paloma, era la figura de un cazador con escopeta y una leyenda que no alcance a leer bien, el clima se sentía agradable a pesar de todo, la actividad cotidiana se acrecentaba cada vez con mas frecuencia, carros y peatones, niños al colegio, amas de casa saliendo de compras, obreros en la construcción, en fin, un espectáculo del cuál sólo faltaba un maestro de ceremonias.

Estar sentado contemplando a la gente me recordó mi niñez cuando me escapaba de la escuela dominical de la iglesia en en dirección a los muelles para ver llegar los barcos cargados de pescado, era fascinante ver como encallaban en el dique y descargaban todo lo que habían conseguido, había un barco en especial se llamaba "Flor de arrecife", nunca entendí el por qué de ese peculiar nombre pero el capitán de ese pequeño navío era el hombre que más producto llevaba a los cargamentos, su tripulación eran solamente el y su confiable arpón, el hombre daba miedo cada vez que lo veía llegar, tendría en ese entonces unos 49 años, no se si el viejo siga vivo, pero gracias a él, el pueblo tenía mucho pescado para vender en las ciudades vecinas.

Cuando me di cuenta ya era la 1:30 PM, ¿Tanto tiempo me quedé en el parque?, ¿En qué momento recordé mi pueblo natal?, No había tiempo para alardear acerca del tiempo y su transcurso, debía ver a un viejo amigo que estaba de visita en la ciudad, tomé un teléfono público y marqué al hotel donde estaba alojándose pero al responder me dijeron que no se encontraba, hacía un rato que salió apresurado, al parecer un asunto con su "esposa", ¿Esposa? Pero si el ya está divorciado y su ex-esposa se mudó a Paradise Coast, al otro lado del país, dí las gracias y colgué. 

Parece que las cosas no estaban del todo bien, André era un amigo que conozco desde la secundaria, éramos totalmente diferentes, él era de esos bribones que molestaba a todos, pero un día el se estaba ahogando con el almuerzo que le quitó a un chico y le salvé la vida, parece irónico pero desde ese momento surgió una amistad que ha durado hasta estos días. No tengo idea de dónde habrá salido pero mientras pensaba las cosas con más calma, yo almorzaba un hot dog que compré en un puesto del mismo parque, grasoso y lleno de mostaza, no era mejor que la comida hecha en casa pero sólo alcanzaba para esto en mi situación económica actual, la escuela aún no me pagaba lo del mes pasado y yo tenía que pagar renta muy pronto.

¿Qué habrá causado que André saliera apresurado olvidando nuestro encuentro?...



Leonardo Gayosso

#153 en Detective
#90 en Novela negra

En el texto hay: crimen y suspenso, posguerra, detectives

Editado: 01.01.2019

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