Patinemos Juntos: En tu mente #2 ©

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Capitulo 12

Laura

Me arreglo mi vestido de dama de honor que Mariana me dio para usarlo en la boda que es ahora, estoy nerviosa y no seré yo quien me case, ya me imagino como estará mi amiga; sin duda es un hermoso vestido color café claro y tiene un escote que se deja ver mi hombre derecho hasta que cubre mis pechos una tela suave.

Llevo una semana sin ir con mi padre a la empresa, una de las razones es… no son razones, es solo una y es Alex, desde aquella vez me ha dado pena ir donde él y prometí preguntarle pero mis instinto no me dejan.

Lo invitaron a la boda y hará todo lo posible de no encontrármelo, ni siquiera sé porque me esconde pero mi mente no me deja pensar, ansiaba venir a esta boda antes del accidente porque invitaría a Daniel para que bailáramos juntos, era un deseo que tenía con la persona que me gustaba.

 

Estamos de camino hacia la iglesia, al llegar mis hermanas me llevan donde está la novia, al verla me alegre por tener el vestido que me imaginaba que le quedaría súper bien.

-¡Hola! – Estaba impresionada de verla, al igual ella ya que se puso en cuclillas y me abrazo – ¡Te ves hermosa!

-Gracias Laura – me volvió a abrazar pero ahora con unas lágrimas en sus ojos, era la última vez que la vería porque se iría a Hawái y no sabríamos cuando volvería – te quiero bastante amiga.

-Yo igual – le sonrió para que se calme, aunque tengo ganas de llorar porque siempre he sido así – pero no llores, se te arruinara tu maquillaje – le ofrezco una toallita para que se seque con ella.

-Con ese vestido, tu futuro esposo se imaginara muchas cosas en el altar – dice Madison haciendo que Mariana la fulmine con la mirada en modo gracioso, las dos eran parecidas en la Universidad, eran demasiado alocadas pero mi amiga cambio al conocer a Jonathan que se ve a leguas que es una buena persona.

 

Todas nos alistamos, Olivia me llevaría al altar empujando mi silla, siento que sería algo incómodo porque no harían una fila por mi causa.

Al pasar en medio de todas las personas, notar la mirada de Alex en mí, lo ignore por completo ya que sabía que me preguntaría porque no he ido a la empresa. Es mi amigo pero no debo explicarle lo que me pasa todas las veces, ya se parece a mi madre.

 

Comenzó el sacerdote con su prédica, no podía estar más feliz por mi amiga, era afortunada, escuche todo sin parar de sentir mil emociones como si fuese mi boda, Mariana se ponía nerviosa por en veces y lo sabía, porque siempre sonríe en las ocasiones que no debe pero la hace ver hermosa, luego se pasaron a dar los votos, era impresionante como una persona debía aceptar vivir por el resto de su vida con la persona que ama, es realmente romántico.

Si mi hermano estuviera aquí, se lo habría embarrado en la cara las palabras de la predica que dio el sacerdote, es una persona que no cree tanto en el amor pero siempre le reprocho en cara y lo molesto para decirle que pronto se enamorara y no se lo esperara.

 

Al terminar dándose un beso que nosotras las damas de honor nos hicieron gritar de la alegría, salió la pareja de esposos, recién casados obviamente. Se fueron en una limosina para irse al hotel donde hay una sala de recepción celebrar la fiesta de bodas.

Me fui con mis padres en su auto, al llegar allá lo único que quería era quitarme este vestido que me estaba dando sensaciones extrañas, el doctor dijo que era normal en mi cuerpo y que solo debía acostumbrarme hasta que las pastillas que me receto me ayudaran.

 

 

La sala de recepción era hermosa, su diseño y la decoración era fantástica, tuvo un buen gusto al elegir mi amiga, Samanta estaba a mi lado caminado por los lugares para ubicarnos en una mesa, donde se podían sentar solo los que tenían número, no sabía con quién me tocara pero estaba segura que una de mis amigas.

Mientras esperaba que todos se sentaran, observaba el lugar y las personas quienes hablaban con mucho entusiasmo, mis padres obviamente se encontraban riéndose en su mesa con la madre adoptiva de Mariana quien vino de muy lejos por razones de trabajo está en Inglaterra.

Mis ojos fueron tapados por unas manos, por el perfume de hombre podría saber quién era.

-Alex – suspire asustada ya que no quería verlo.

-¿Cómo sabias que era yo? – pregunta mientras se sienta a mi lados, su voz masculina me deja atontada por la situación que vivimos hace una semana.

-Los mujeriegos son fáciles de saber por su perfume – lo molesto, él no dice nada solo observa a otro lado - ¿Por qué no te sientas en tu mesa?

-En primera no es en la mesa donde me debo sentar – bromea – en segunda este es mi número.

¡Rayos, lo único que faltaba!

-Ok – es lo único que pude decir ante su respuesta, mis ojos recorrían la entrada del salón, ahí estaba Mariana con otro vestido para la fiesta del mismo color pero menos largo, junto a su esposo quien se miraba feliz.

 

Alex.

No sé cómo expresar lo sensual que esta Laura, esta hermosa con ese vestido, desde que la vi en medio de la iglesia pasando como una dama de honor me quede hipnotizado. Esta ignorándome por completo y eso me molesta, desde que tuvimos aquella conversación que no recuerdo de que hablamos no me ha hablado y ni ha ido a la empresa, me ha estado evitando.



Brenda_Ava

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En el texto hay: recuerdo, celos, amor

Editado: 19.11.2019

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