Penitence: Al fin te encontré.

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CAPÍTULO 4 Héroe al rescate: Zeath.

Sé de inmediato a dónde tengo que ir mientras subo a la chica a mi auto: Al hospital.

Marco rápidamente el número de mi primo Robert, además de ser el único médico en quien confío, trabaja en el único hospital al que siempre acudo, y en el que la tía Cristina, su madre, es la jefa de enfermeras. Será mucho más fácil de explicárselo a él que a cualquier otro médico. Contesta luego de cinco repiques; brevemente le doy una explicación poco detallada de lo ocurrido y por suerte, me asegura que el hospital está prácticamente solo.
 
No me agrada la idea de entrar con una chica inconsciente al hospital, pero no me importa.

Le dejo un mensaje de voz a Eric explicándole brevemente que me marcho. Lo conozco perfectamente y sé que estará toda la noche allí. Jodido enfermo.

Detengo el auto en la entrada de Urgencias en el Hospital Central. En seguida que bajo del auto con la chica en mis brazos, aparecen dos camilleros junto con dos enfermeras, la suben a la camilla y empiezan a examinarla mientras la llevan por el largo pasillo. Reconozco  a Robert pero apenas lo noto, mi atención está toda puesta en la chica inconsciente en la camilla.

—    Revisen el pulso. – murmura él.
—    Pulso lento. – murmura una de las enfermeras.
—    Midan presión arterial.
—    Ritmo cardiaco.
—    Presión arterial baja y disminuyendo.
—    Tendremos que llevarla arriba. Que preparen el área.
—    ¿Qué sucede? – le pregunto a Robert desesperado.
—    Debes quedarte aquí Zeath. – me dice sin mirarme.
—    De ninguna jodida manera.
—    Bajaré en cuanto pueda para hacerte unas preguntas.– continua como si no me hubiese escuchado.
—    ¿Unas preguntas?
—    Despejen el área. – se dirige al resto del personal sin darme tiempo siquiera a protestar y desaparece por una puerta que señala URGENCIAS en letras verdes.

No sé cuánto tiempo estoy allí sentado, pero me parece una eternidad. 

Mi mente, ahora un poco en frío comienza a divagar nuevamente en la posible locura que he cometido al sacar aquella chica de allí. ¿De verdad estoy consciente de lo que he hecho?


Pero me detengo inmediatamente a pensar en lo que le hizo su padre ¡Su propio padre! Vendió a su hija. 

Maldito enfermo, tan solo para salvar su culo seguramente es capaz de ofrecer su alma si es necesario.

Que desagradable. 

Lynn se ha quedado encargado de Joey y sus hombres, de sacarlo de allí y de que no vuelvan a acercarse a mi local nunca más. Pero mis hombres, se han encargado de darles a todos una pequeña lección. Así como también investigar más exaustivamente al muy maldito; dudo que se nos haya escapado algo, pues recuerdo muy bien haber leído su expediente tan pronto como empezamos la negociacion del local, pero no está demás volver a revisar, además de que por supuesto a raíz de todo esto, verificar más a fondo el historial de Joey. 

Lynn ya me ha escuchado toda la mierda que le solté sobre aquello y ahora tengo que mantener un ojo en él cuando quiera contratar a alguien más. Tendrá que hacer algo realmente grande, prácticamente un milagro para que vuelva a hacerle caso. Genial. Mientras tanto, debo ser yo quien esté al frente del local. 

No quiero involucrar a la policía, solo serviría para que hagan preguntas estúpidas y finjan que arreglarían todo en un santiamén. No, mi lema es: No hay sangre, no hay ley. Nadie resultó muerto, así que la policía no hace falta. 

Pero mi mente vuelve a enfocarse en la chica. Deseo poder hablar con ella, y que pueda explicarse 

Pero más que todo deseo que no sea nada grave lo que sea que tuviese. 

¿Me estaré ablandando? No, definitivamente no.

Finalmente un pensamiento, o más bien, una pregunta me ha helado la sangre: ¿Y si la han violado?

Maldita sea, no puedo evitar colocar mis manos en puños. 

Conozco bien a mis empleados, los he investigado a cada uno. Pero los imbéciles trabajando para Joey, bien, no conozco a ninguno de ellos, lo que me hace estremecerme de ira.

No, no me atrevo a ir por allí, he revisado su ropa en el auto y estaba intacta, a pesar de ser un diminuto vestido que casi no cubre nada, no tiene signos de haber sido rasgada ni nada.

Además de que el muy repulsivo de Joey había hablado de que quería ser él quien la estrenara, y eso fue poco antes de que irrumpiera en la oficina, por lo que es poco probable que eso haya ocurrido. Sin embargo la duda y la angustia están allí; por suerte esos exámenes para ese tipo de descartes, pueden hacerse allí mismo.

Varios minutos después Robert aparece. Me incorporo de inmediato y lo enfrento.
—    ¿Cómo está?
—    Estable. No sé si ya lo sabías pero tiene varios golpes y contusiones- mis puños se cierran con fuerza ¡malditos desgraciados! –. Ordené que le hicieran varios exámenes físicos y de sangre.
—    ¿De sangre? – lo miro confundido.
—    Para chequear el nivel de drogas en su organismo.
—    ¿Crees que…?
—    No hay que descartar ninguna posibilidad. Ordené que se hicieran los exámenes, sin embargo hay que esperar a que ella reaccione y poderla chequear mejor.
—    De acuerdo.
—    Zeath, en caso de que así sea, es necesario llamar a la policía para este tipo de casos.
—    Deja que me encargue de eso. No hace falta llamarlos.
—    Esperaremos los resultados primero, junto con su diagnóstico. Por ahora es mejor que descanse, la chica tiene síntomas de haber sufrido una lesión fuerte, además de que presenta una grave desnutrición.
—    Lo imaginé. – cierro los ojos con fuerza intentando contenerme.
—    Zeath – mi primo coloca una mano sobre mi hombro –, normalmente si se tratase de cualquier persona no me tomaría todo esto tan personal, pero eres mi primo y comprenderás que recibir una llamada tuya a más de medianoche diciéndome que vienes en camino con una chica, me preocupe un poco. Como médico veo éste tipo de casos con frecuencia, pero como tu primo, estoy bastante angustiado, ¿podrías contarme exactamente lo que sucedió?



Elenaest

Editado: 19.10.2018

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