Penumbra ©

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Prefacio.

Mes 10, día 10/4.109

-Xander, detente ahora –Jeremy observaba, nervioso, como el poder de su cuñado, del niño que parecía frio y calculador, aumentaba.

Xander estaba incontrolable, había prácticamente demolido la pequeña cabaña que era su refugio y que estaba en la parte trasera de su casa. Si era sincero, estaba asustado. Nunca, en sus cinco años de tener el aura, Xander había aumentado su poder y perdido el control y ahora lo observaba tirar todo a su paso con una furia incontrolable y no contento con eso, su cabello y sus ojos eran de un negro aterrador, escalofriante.

-¡Joder! –Otro estallido de cosas precipitándose hacia el suelo lo saco de sus pensamientos y decidió actuar. Se acercó a él, o al menos lo intento porque un frio que calaba hondo lo recibió cuando estuvo a solo medio metro de él.

¿Qué era aquello?

-¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? –Xander no podía entenderlo, estaba desesperado, asustado y quería por todos los medio que aquello no fuera cierto, que no fuera ella y que ese no fuera su color. No podía, no quería.

Lanzo un rugido y esta vez lo que fue a parar al suelo de la cabaña fue su computadora, poco le importaba, nada le importaba en ese entonces, solo ella.

Y él la amenazo, la alejo de él.

¡¿Cómo pudo?!

Volvió a gritar de frustración y esta vez salió de la cabaña y se encamino hacia el jardín. Sabía dónde estaba y solo unos pasos bastaron para hacer visible el cabello negro de su abuelo.

-¡Tú! –Grito cuando estuvo a unos metros- Te atreviste a amenazarla, a alejarla de mí –Cerro sus manos en dos firmes puños y de pronto, dos discos negros surgieron en cada una de ellas. Miro fijamente al hombre parado frente a él, frio, con ese aspecto de peligro andante y sin pensarlo echo el brazo hacia atrás dispuesto a soltar el disco, pero no sucedió.

Su padre sujetaba su brazo con fuerza y aunque estaba impresionado por lo que veía y lo que percibía en su hijo, no mostro esas emociones y en lugar de eso se mostró enojado, firme.

-¿Qué se supone que haces?

-Él amenazo a Anahia, le dijo que se alejara de mí o su familia sufriría.

-¡Oh, Dios mío! -El jadeo de su esposa y las palabras de su hijo lo hicieron mirar a su padre con furia. Si bien siempre estaba enojado, esto excedía su cuota de manejo de enojo ¿Amenazar a una niña? Eso era el colmo.

-Esa niña será la perdición de Xander, no dejare que una mocosa como esa le haga daño a mi nieto.

-Anahia no es una mocosa –Gruñó Xander- Retráctate –Los discos negros volvieron a aparecer en su manos.

-No me retractare, esa niña acabara contigo. Lo mejor es que no vuelvas a verla.

-¡Acabara conmigo, ¿Por qué?! ¿Por qué es buena? Te tengo una noticia, Xean, es blanca, su jodida aura es blanca y es mi maldito complemento –Lo último dejo su boca como un grito de alguien que agoniza. No quería eso y no se refería a ser el complemento de Anahia, se refería a que él fuera el negro y ella el blanco.

-Sabes lo que significa que ella sea la blanca –Su abuelo lo miraba sin dar crédito. Si bien sabía que esa niña era la que portaría el aura blanca, nunca vio que sería el complemento de su nieto.

-Sé lo que significa y voy a ayudarla.

-Xander, no puedes hacer eso –Jeremy intentaba hacerlo razonar, si él la ayudaba, ella lo mataría.

-Voy a hacer de esto una pelea justa.

-Esto no se trata de que sea justo o no, se trata de tu vida.

-Jeremy, no –Roan se acercó a su hijo y viendo la determinación en sus ojos supo que lo apoyaría, fuese lo que fuese- Esta es la decisión de Xander, él quiere hacer las cosas justas y ninguno de nosotros intervendrá.

-Xandler, quita a tu mujer de aquí, esto es cosa de hombres y no voy a permitir que mi nieto enseñe a la blanca a vencerlo.

-¡Papá! Respeta a mi esposa y a mi hijo, si Xander quiere enseñarle a esa niña lo que sabe, pues que así sea. Respeta su decisión así como nosotros hemos respetado la tuya. Xander peleara con ella y será justo, te guste o no –Sin decir nada, Xean dio media vuelta y entro en la casa, no estaba dispuesto a escuchar semejante locura, detendría esa enseñanza le costara lo que le costara porque si alguien iba a caer, esa seria esa niña, Anahia, la blanca.



GiniaCado

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En el texto hay: union, magia, primer amor

Editado: 18.06.2018

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