Penumbra ©

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8.

Mes 11, día 02/4.109

Después de lo que siente como una eternidad, vuelvo a estar junto a Marcus. Es raro porque estamos en un punto en el que nos soportamos y yo lo necesito, pero creo que estamos tratando de llevarnos bien, más que nada, por Sofía.

Ahora ella es su novia, no oficialmente y no por culpa de Marcus. Contrario a la creencia popular, en esta relación es Sofía la que prefiere permanecer oculta y no la culpo, bueno, no la culpo del todo. La verdad es que el suegro que tiene no es el ser humano más amigable en el planeta Tierra, de hecho, Marco Aurelio es un ser humano de esos que ves a lo lejos y piensas ese tipo es malo. Sin embargo, eso no significa que no quiera que ella sea formalmente la novia de Marcus porque bueno, ella merece que le den su lugar, aún cuando ella no lo quiere

-¿No crees que podría prestarse para malas interpretaciones el hecho de que estemos los dos solos, alejados de todo el mundo? -Quiero darle un punto porque él es un novio cuidadoso, eso o el padre de Sofía infunde el miedo suficiente como para que Marcus no quiera estar a solas con ninguna chica.

-Sofía sabe que iba a hablar contigo -El suspira con evidente alivio y deja su mochila en el suelo, pero se mantiene de pie y yo hago lo mismo.

-¿Para qué soy bueno en esta ocasión? -No respondo de inmediato, en lugar de eso saco la medalla del bolsillo interno del jean que fabrique esta mañana para poder ocultarlo sin riesgo a que se saliera de mis bolsillos conocidos. Le tiendo la medalla a Marcus y el la toma en su mano- ¿Qué es?

-¿La has visto alguna vez? -Tengo la esperanza de que él me dirá que si la ha visto y que sabe lo que significa.

-Me parece vagamente conocida, tal vez la vi en una tienda, no lo sé ¿Por qué? ¿A Sofía le gusta y quiere una? -Sus ojos naranja se iluminan como árbol de Navidad y quiero golpearme la cabeza y golpear la de él porque a Sofía no le gustan los collares de ese tipo.

-No seas tonto, Marcus, a Sofía le gustan los collares largos, no está pequeña cadena con medalla.

-¿Entonces para que me la muestras?

-Tú padre tiene una, no estoy segura de que sea la misma, pero me pareció ver una igual en su cuello.

-Y ¿Quieres que se la quite? -Paso la palma de mi mano por mi cara en un intento de eliminar la frustración que Marcus me produce. Inhalo profundamente y voy al grano de una buena vez.

-Lo que quiero, es que compruebes que es el mismo collar y una vez lo compruebes, indagues para qué sirve o qué significa.

-Me va a tomar tiempo, no lo tiene a la vista, no tiene ningún accesorio a la vista, por lo que tendré que esperar el momento en que pueda verlo y poder preguntarle sobre él -Bueno, mira nada más. Cuando quiere es inteligente.

-Trata de buscar el momento de verlo.

-Tratare, seré prudente y etc., etc., cuenta conmigo -El parece aburrido mientras lo dice y como me mantengo en silencio, se agacha a recoger su maletín y da media vuelta dispuesto a marcharse.

-Marcus, ¿Por qué lo haces? -Se detiene y gira su cabeza de tal forma que veo todo su perfil derecho.

-Se que siempre haces lo correcto. Sofía confía en ti, en él y en qué algo pasa, así que esta es mi manera de apoyarla. -No dice más y comienza a caminar alejándose de mí y dejándome con la boca abierta.

Salto hacia la izquierda logrando evitar, con un éxito del ochenta por ciento, el golpe de la esfera de luz que mi padre ha lanzado hacia mí, lo que hace que el veinte por ciento restante duela como nunca había dolido nada porque ha dado en un costado de mi vientre.

Caigo al suelo mientras me sujeto el costado y evito por todos los medios mirar porque estoy segura de que encontraré un enorme morado que no va a hacer mi día mejor.

-Tienes que ser más rápida, esa esfera iba lenta -Por alguna razón cierro mi ojo izquierdo mientras me pongo de pie, aún con la mano apoyas en el costado de mi vientre.

-Intento ser rápida.

-No eres lo suficientemente rápida-Veo venir otra esfera hacia mí y sin tiempo a moverme está da de lleno entre mi pecho y abdomen, enviándome nuevamente al suelo.

Esta vez, gimo de dolor e incluso me cuesta respirar. Parece que papá se apiada de mí porque viene en mi auxilio y mueve mis brazos.

-Respiro, respira lento y profundo -El mueve mis brazos en círculos mientras me da indicaciones de cómo respirar. Poco a poco el aire va entrando en mis pulmones y lejos de darme un descanso, papá me pone de pie y me empuja unos centímetros- Continuemos.



GiniaCado

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En el texto hay: union, magia, primer amor

Editado: 18.06.2018

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