Pequeños relatos de terror

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6.- El espejo

Qué frustración es no poder mirar mi reflejo en el espejo, y todo por culpa de aquella mujer del otro lado del espejo… el sólo hecho de recordar su rostro hace que me den escalofríos, mi piel se torna pálida y me siento con náuseas… mi vida no volverá a ser igual que antes… quizá se estén preguntando ¿De qué estoy hablando? Les narraré mi historia.

Una fría noche de invierno, me levanté de mi escritorio y me dirigí al baño para lavar mi cara y así, evitar el quedarme dormida; aún no podía dormir, no hasta haber terminado mi reporte para la editorial donde trabajo. El plazo vencía al final de la semana, pero no quería dejar todo para el final, cuanto antes acabara mis pendientes, mejor.

Me quedé unos segundos recargada sobre el lavabo, observando caer el agua a través del grifo, antes de que un ruido me distrajera; el ruido fue de algo moviéndose. Me enderecé rápidamente y en el espejo frente a mí percibí una sombra. Confundida, me acerqué más al espejo… al inicio sólo vi mi reflejo que mostraba una expresión de duda y desconcierto.

Al acercarme más, alcancé a vislumbrar que a mis espaldas había una mujer alta y esbelta, no pude ver su rostro porque su larga cabellera negra lo cubría por completo. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y me giré en seco para hacerle frente a aquella mujer, ¿Cómo había logrado entrar en mi casa? Pero para sumarle más terrorismo, al dar vuelta, no se encontraba nadie, sólo la puerta del cuarto de baño que estaba abierta.

Regresé la mirada al espejo y allí seguía aquella silueta; creí que mi falta de sueño me estaba jugando una alucinación. Me calmé a mí misma y tomé unas cuantas respiraciones profundas antes de volver a mi habitación a terminar de escribir las últimas líneas del reporte.

Justo frente a mi escritorio tengo un espejo enorme, debido a que soy en extremo vanidosa, no puedo dejar de ver mi reflejo. Esta vez, cuando entré a mi habitación, tuve miedo de ver aquel espejo, a pesar de que segundos antes me había convencido a mí misma de que el incidente en el baño fue causa de mi falta de sueño; me invadió un terror el intentar mirar mi espejo favorito de la casa.

Decidí ignorar mis tontos pensamientos y dedicarme a hacer mi reporte; es decir, soy una mujer madura, no creo en fantasmas porque realmente no existen, nunca he considerado que sean reales.

Cerca de las tres de la madrugada logré terminar mi trabajo; con los ojos hinchados de cansancio, decidí ir a dormir. Apagué las luces y me dirigí a mi cama, por alguna extraña razón no podía conciliar el sueño, daba vueltas y vueltas en la cama sin poder dormir. Esa figura extraña me perseguía aún con los ojos cerrados.

Cuando por fin creí que podría dormir, una presión sobre mi cuello me impedía respirar, el aire poco a poco se me iba acabando; me incorporé rápidamente, bañada en sudor, llevé mis manos a mi cuello y miré a mi alrededor en busca de aquella mujer, pero no tuve suerte. Tomé unas profundas respiraciones y me llevé las manos al rostro forzándome a calmarme.

‘Toc, toc, toc’ Me sobresalté al oír eso, pero… ¿De dónde provenía? Podía adivinar que de la puerta principal no provenía, tengo un timbre y el sonido es diferente si decides llamar con el puño, entonces: ¿De dónde más? Encendí mi lámpara de noche y volví a inspeccionar mi alcoba.

‘Toc, toc, toc’ ¡Otra vez ese ruido infernal!, ¿Me estaré volviendo loca acaso?... mis ojos se dirigieron por inercia hacia el espejo, me quedé hecha piedra, allí se hallaba esa silueta que me ha atormentado toda la noche. En total estado de shock, aquella figura mostró una macabra sonrisa y con uno de sus dedos me hacía señas para que me acercara, quería gritar, pero no podía, quería moverme, pero me era imposible. Era tal mi miedo que no podía reaccionar. Pronto comencé a temblar… no sabía qué hacer.

Persistentemente seguía invitándome a acercarme a ella, mientras yo seguía sin poder tomar control de mi cuerpo, el terror me invadió por completo. Tragué saliva con dificultad y lentamente salí de mi confortable cama para caminar y ponerme frente aquel majestuoso espejo. La mujer del otro lado colocó una mano sobre el espejo y con un movimiento de cabeza me incitó a imitarla; temblorosa, hice lo que me pidió, la coloqué en el mismo lugar que ella.

Transcurrieron algunos segundos y nada pasó. De repente, sentí cómo mi mano traspasaba el espejo, grité al sentir el frío tacto de aquella mujer sobre mi mano y traté de alejarla de su alcance, pero era muy tarde… pude observar cómo rápidamente salía del espejo e intercambiaba lugar conmigo, en cuestión de segundos quedé atrapada del otro lado, no había nada en aquel sitio, sólo una inmensa oscuridad y yo.

Asustada, golpeé el vidrio intentando salir de allí, pero fue en vano. “¡Déjame salir!” le grité, pero ella sólo rio de mí. Se descubrió el rostro por primera vez y me miró con esos ojos azules tan parecidos a los míos… teníamos un rostro tan similar, realmente era como ver mi reflejo. Se acercó al espejo y escribió con su dedo índice lo siguiente: ‘Disfruta de tu nuevo hogar’ ¿Qué quería decir? No lo pude entender.



Hoshi Sekai

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En el texto hay: payasos, titeres, fantasmas

Editado: 08.12.2019

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