Perdóname por ser mujer (1)

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30-Yo te amo-parte1

Hope

Después de la "divertida noche" que tuve, me dirigí hacia mi cama para dormir hasta que mi prima se fuera de Buenos Aires. Gracias a todos los santos, ella se iría hoy dentro de unas horas.

Cuando me estaba sacando la campera me percate de que esa prenda no era mía.

«Ay mierda.»

Se me había olvido devolverle a Santiago su campera. Debido a que empezó con sus preguntas sobre Marco me puso nerviosa y me hizo querer irme rápido, por ello termine olvidándome que la tenía. Bueno, supongo que tendría que llevarse el martes.

Guardé la campera en mi armario y puse a cargar mi celular. Lo prendí para ver si tenía mensajes de Marco. Y sí, efectivamente tenía mensajes de él y de la desagradable de su prima, los cuales mire primero ya que me llamaba la atención que querría ella decirme, además, de su "no vengas".

Al abrir el chat vi que eran fotos que me había mandado, en ella había fotos de Marco durmiendo en el sillón de su sala, aunque, también se podía ver a todos los chicos desparramados en los otros sillones y como mensajes "Nos la pasamos muy bien"

«¡Pendeja de mierda! Calma, Hope. Es la prima querida de Marco. »

Suspiré.

Aunque, si tenía que ser sincera todo esto de los mensajes de esta chica, no me alarmaba tanto. Lo veía como un juego infantil, la niña solo quería verse grande, pero la verdad seguía siendo una niña. No era que yo tuviese un doctorado en la vida ya que solo nos separaban dos años. Pero siento que Ariana solo estaba encaprichada por su primo.

Ahora que lo pensaba ¿Ariana sabrá que le paso a Marco? Debería preguntárselo, aunque si era así, no creo que me dijera y si lo sabe era una gran forra al decir que estaba bien como esta.

Sali de mi chat con Ariana para ir a ver el de Marco que seguro era mucho más entretenido.

Marco:

Te extraño. Te Amo. Te quiero coger como si no hubiese un mañana. Vos no sabés lo duro que me pongo al pensar en vos.

«¿Qué Carajos fue eso? »

No podía salir de mi asombro ante tal mensaje. Seguí leyendo y entendí todo.

Marco:

Lo siento, Luca tomo mi celular y te mando esos mensajes. Es un tremendo pelotudo ¬¬ Aunque... el te extraño es cierto.

«Qué lindo. Yo también lo extraño. »

No lo veía desde el miércoles y estábamos domingo, afortunadamente este era el último día de no verlo.

Antes de acostarme a mi cama para dormir, le escribí.

Hope:

Yo te extraño mucho más (TnT)/ Por suerte, ya estamos domingo y mi prima se va en unas horas.

Cuando apenas se lo mande me respondió, parece que estaba despierto.

Marco:

¿Crees que te dejen venir a mi casa?

«¡Ay sí! No espera.»

Mi mamá era de esas que, si ya saliste, ya no podés salir ese mismo día. Aunque no era justo yo no quería ir.

Hope:

Cuando todos se levanten pregunto. Tengo muchas ganas de estar con vos.

«Creo que eso sonó muy doble sentido.»

Marco:

Yo también. Entonces espero tu mensaje para que vengas. Te dejo seguir durmiendo.

Hope:

Dale (*u*)/

Deje mi celular y me fui a mi cama a dormir un rato, para después levantarme y convencer a mi mamá de que me deje ir a la casa de un chico a solas.

Sí, eso no sonaba bien, sería mejor que modifique la verdad un poco.

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Después de la ida al fin de mi prima y mi tía, logré convencer a mi mamá de que me dejé ir a verme con Marco. Le tuve que decir que él era gay y por suerte lo creyó, ya que le había contado una vez sobre mi compañero, el gay que no hablaba con mujeres. Así que supo que no me lo había inventado en ese momento. También le dije que iban a estar mis amigas, ya que era una pequeña reunión de amigos. Pequeñas mentiritas.

Al llegar a su edificio los de seguridad me abrieron la puerta y fui directo al ascensor. Cuando llegue a su piso toque la puerta y al primer toque me abrió. Parece que Marco recién se acababa de bañar ya que tenía el pelo mojado, pero estaba increíblemente sexy.

Capaz solo fueron días sin verlo, pero estaba emocionada al estar nuevamente con él. Era como si hubiese pasado siglos sin ver esos ojos marrones. Mi chico se quedó sorprendido al verme. Supongo que se debió a mi ropa. Hoy no hacía frio, así que me puse una pollera roja de tiro alto con medias abajo y una remera negra pegada a mi cuerpo con un escote, no muy pronunciado, pero escote al fin y obviamente una campera que, aunque no hiciera frio seguro lo haría después. Ver la cara de Marco me hizo darme cuenta de que no estuve mal en vestirme así ya que no paraba de analizar cada parte de mí.



Munay

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En el texto hay: misterio, novelajuvenil, traumas

Editado: 05.12.2018

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