Perfectos Extraños

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Capítulo 6 - Un día en cama

Al siguiente día me levante con fiebre y escalofríos, no tenía fuerzas ni siquiera para levantarme de mi cama y mucho menos para hablar.

Mi madre habrá pensado que estoy durmiendo más de lo normal por lo cual subió hacia a mi habitación a levantarme.

Levantó las sábanas suavemente y dijo -Axel... despierta.

Yo estaba ya despierto solo que moribundo, alce la mirada para que mi madre vea la horrenda cara que tenía por la enfermedad y me puso su mamo en mi frente y dijo- ¡Por Dios Axel estas hirviendo!

A lo que asenté moviendo la cabeza con mucha suavidad.

Mi madre no suele confiar en medicamentos, es un poco más naturalista, siempre que me enfermo va a comprar algunas plantas medicinales, pero esta vez no, eso me dejó algo intrigado pero no le di mucha importancia. Salió hacia la farmacia y compró algunos medicamentos que previamente consulto a su doctor de confianza al que le comentó mis síntomas y acorde a sus instrucciones compró: jarabes y pastillas.

Desagraciadamente yo odio los jarabes, pues cuando los bebo me causan malestares peores a los que ya tenía; ya que se incluye el vómito y dolores de cabeza muy agudos. Pero al parecer los jarabes últimamente tienen un mejor sabor, creo que la ciencia está avanzando según las peticiones de los más pequeños.

Aún no sabía lo que tenía, y mucho menos él porque de mi enfermedad, solo recuerdo que ayer jugué mucho y nada más. A demás mis síntomas parecían los de la gripe y cuando llegó mi madre los confirme, todos los jarabes eran anti gripales y las pastillas para la fiebre, le pregunté a mi madre él porque de este cambio drástico. Ella me dijo- De que cambio hablas Axel?

-Pues normalmente me das plantas a pastillas.

-Pues veras Axel, no lo había notado, tal vez los medios de televisión ya me han atrapado con tanta publicidad.

-Está bien madre, solo dame los medicamentos y retírate por favor pues ya me caigo del sueño.

-Bien Axel, si necesitas algo llámame.

Los jarabes sabían no tanto a jarabe si no a dulce de plantas y las pastillas no cambiaban, seguían sabiendo horriblemente. Pero igual me las tome, aunque muy rápidamente para no sentir aquel sabor tan desagradable.

De repente oí que alguien tocaba la puerta, mi madre abrió y logré distinguir dos voces; una era la de Charlie y la otra no lograba distinguirla, mi madre les comentó que me sentía mal y que no podía ir a atenderlos a lo cual dijeron que querían verme, mi madre les permitió pasar a mi habitación.

No quería recibir a nadie, me sentía mal y no sabía quién era la otra persona así que estaba nervioso. Pues no podía ser Graüben, ya que ella no quería verme después de lo que pasó ayer.

Me acomodé al espaldar de mi cama y puse mi mejor cara de enfermo y escuche como iban subiendo las gradas de apoco. La puerta se abrió lentamente y Charlie salto hacia mi cama, en dos segundos ya estaba examinando mi cara.

Yo enojado le respondí.

-Soy o me parezco.

-Charlie: Te pareces amigo mío, nunca te he visto con esa cara tan moribunda.

Lo empuje hacia un lado para ver quien lo acompañaba. Era Graüben, agarre a mi amigo y lo puse nuevamente, frente a mí.

Y le dije: que hace Graüben aquí…

-Pues verás venía camino a verte y…

Graüben lo interrumpió.

-Vi a Charlie caminando hacia tu casa y pensé por qué no acompañarlo.

Estaba desconcertado, por qué me quería ver después de lo que pasó ayer?

Charlie se bajó de mi cama y empezó a husmear mis cosas, me pregunto si la televisión funcionaba.

Asenté con la cabeza.

-Perfecto, le pediré a tu madre que me preste unas cuantas películas y las veremos toda la tarde que te parece.

Pensé seguramente Graüben se ira y pasaré con mi mejor amigo una tarde de películas.

Charlie bajo las gradas a pedirle películas a mi madre, pero Graüben se quedó en mi cuarto, ella y yo solos. El ambiente se volvió raro y ella inició con la conversación

-¿Cómo te sientes Axel?



Nemo

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En el texto hay: primer amor

Editado: 27.02.2019

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