Permíteme Amarte -Saga Amor o Atracción Libro 4

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CAPÍTULO 17

Jesse.

Una vez más me encontraba en el hospital donde mi ginecóloga me haría una ecografía. Esperaba que esta vez sí pudiera saber el sexo de mi bebé.

Esta vez estaba sola. Mi primo estaba fuera de la ciudad.

Escuché mi nombre y me levanté para entrar al consultorio.

— Buenos días Jesse, hoy cumples cinco meses de gestación ¿Estás lista para conocer el sexo de tu bebé?

— Estoy más que lista, doctora —expresé.

Ella me hizo recostar sobre la camilla que allí estaba.

— Presiento que hoy tu pequeño o pequeña sí nos dejará ver su sexo —habló la ginecóloga.

Sonreí y mi mente retrocedió hasta el día que confirmé mi embarazo.

Flashback.

Louis y yo entramos a la casa de sus abuelos y nos dirigimos hacia la sala.

— Jesse, ya mira ese resultado —expresó mi primo. 

Esa frase la había dicho, justo cuando el doctor me entregó el resultado… y la repitió, muchas veces, durante todo el trayecto hasta la casa de su abuelo.

— Está bien.

Tomé aire, miré el resultado... y mis ojos se cristalizaron. 

— ¿Qué dice? —preguntó y yo le entregué la hoja.

— Estás embarazada —susurró.

— ¿Y ahora qué haré?

— Tranquila, aquí estaré para ti —dijo y me dio un abrazo.

— No quiero que nuestras madres lo sepan.

— ¿Por qué no?

Necesito tiempo para asimilar la noticia.

El grito de la ginecóloga me sacó de mis pensamientos.

— ¿Sucede algo? ¿Ya sabe si es niño o niña? —pregunté al verla sonriente.

— Sí, el bebé es…

— Sin suspenso, doctora.

— ¿No quieres esperar hasta su nacimiento? —preguntó.

— No.

— Está bien. En cuatro meses tendrás a un niño en tus brazos.

— ¡Oh, es un niño! —expresé y sonreí.

— Sí, un niño que está en perfecto estado.

Llevé mis manos a mi vientre y lo acaricié.

«Prometo que no te faltará nada, ni siquiera el amor de tu papá» pensé.

Limpié mi vientre con una toalla húmeda que mi ginecóloga me pasó.

— Nos vemos el próximo mes.

Me despedí y me dirigí al apartamento que Louis y yo compartíamos desde hacía dos meses. 

Mi primo y yo nos habíamos mudado a New York, pocos días después de que confirmara mi embarazo. Yo no quería incomodar a sus abuelos quienes me invitaron a quedarme en su casa todo el tiempo que quisiera; no quería causar molestia y por tal motivo le informé a Louis que buscaría un lugar para vivir. Entonces él me dijo que conocía el lugar perfecto… y dicho lugar resultó estar en New York.

Bajé del taxi y entré al apartamento. Encendí las luces y tiré mi cartera sobre la mesa que estaba en el centro de la sala.

— Es hora de empezar a poner las cosas en orden, bebé —susurré.

Me levanté y caminé hacia mi habitación, encendí la luz y grité al ver que en mi cama estaba alguien.

Él me miraba asombrado y yo lo miraba de forma fulminante.

— ¡Rayos! —exclamé y llevé mi diestra a mi pecho para calmarme.

— ¿Estás embarazada?

Aquellos ojos verdes no se apartaban de mi vientre.

— ¿Qué haces aquí, Philips?

— ¿Es por eso que no te has reportado? —interrogó.

— ¿Cómo entraste? —pregunté.

La puerta de mi habitación se abrió y por ella vi aparecer a mi primo.

— Escuché un grito —habló y su ceño estaba fruncido.

— Ya veo que fuiste quien lo dejó entrar —tomé aire—. Quiero que salgan de aquí, necesito ducharme.

— Bien, pero después hablaremos —dijo Philips.

— Esperaremos en la sala —habló Louis.

Me duché lo más rápido que me fue posible y por un momento me olvidé que en la sala me esperaban mi primo y uno de mis mejores amigos.

Tomé mi celular porque necesitaba hacer una llamada. 

Estoy embarazada —expresé en cuanto tomaron la llamada.



Hellen

Editado: 02.12.2019

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