Phantom heart

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Promesas del mas alla

Llegamos al aeropuerto de Hilton Head en Savannah a las dos de la tarde. Mamá había tomado un vuelo que específicamente nos dejara en el lugar de día para poder guiarnos mejor. Estaba cansada por las cinco horas de vuelo. Triste por dejar atrás a unos pocos amigos y asustada de lo que podría traernos aquí.

Mamá había alquilado un apartamento en la calle River que daba justo del otro lado del rio lo que nos daba una vista hermosa cada día. Tomamos un taxi con nuestras maletas y bolsos de mano. Las cosas llegarían en uno o dos días con el envío aéreo aunque no eran demasiadas. La casa estaba situada en un viejo edificio de la época colonial remodelado. Tenía una barandilla con tres escalones para subir a la entrada. Y allí nos recibió Lucy la dueña. Era muy risueña y habladora y de inmediato supe que iba a ser amiga de mi madre. También había un hombre que la seguía todo el tiempo. Un hombre de unos 50 años con un traje de obrero de ferrocarril. Pero él no nos notaba ni a mí ni a mi madre que también lo había visto. Solo seguía a la mujer por todos lados del edificio mientras nos guiaba hasta el segundo piso donde estaba el apartamento.

La puerta era vidriada con hermosos ornamentos de flores antigua. Cuando entramos nos recibió un fuerte aroma a lavanda aunque no había plantas, lo que indicaba que allí había fallecido una buena mujer con espíritu protector. Lucy nos contó que el apartamento había sido habitado por su hermana mayor que era jardinera y había fallecido hacía tres años y nunca había podido alquilarlo porque en su interior sabía que cuando llegaran las personas correctas su hermana se lo diría. Y dice que cuando mamá la llamo para preguntarle por el apartamento sintió un intenso aroma a lavandas y supo que éramos las indicadas para el lugar y nos pidió que no la tomáramos por loca. Cosa que no haríamos porque esas cosas siempre estaban presentes aunque la gente era más o menos sensible a esos detalles. La casa tenía una cocina comedor amplias y de buen gusto con mesadas anchas y cómodas y todos los enceres. Tenía un gran baño con bañera muy cómodo y dos habitaciones una con vista a la calle y otra con vista al fondo de la propiedad que daba a un jardín. Mientras mamá y Lucy hablaban sobre el dinero y las comodidades del edificio yo mire al hombre que seguía a Lucy. El pareció al fin notarme y me saludo amablemente con la cabeza, me acerque sin que Lucy lo notara y le pregunte

_ ¿necesita que le diga algo a Lucy para poder irse en paz?_ el hombre negó mirándola con amor

_ ella es mi hija, prometí antes de morir que siempre estaría aquí para cuidarla, no puedo irme sin que ella vaya conmigo aunque para eso falten muchos años querida pero gracias por preguntar_ después de eso de nuevo fijo sus ojos transparentes en Lucy.

Después de que Lucy nos dio las llaves del apartamento y la puerta de abajo mamá y yo comenzamos con la limpieza. Siempre había que limpiar las casas para liberar los espíritus que pudieran estar allí atrapados. Algunas hierbas , algunas plegarias, pasar el ramo encendido por toda la casa y abrir las ventanas para que salgan. No había nada peor que un espíritu en busca de ayuda que te persiguiera a casa. Luego de eso pusimos pequeñas bolsitas con sal de roca sobre ventanas y puertas que ayudaban a que los espíritus que se iban no entraran de nuevo y luego de eso esconder amuletos de protección en macetas, marcos de puerta, marcos de ventanas, incluso pequeños lugares en donde las personas no pisaran como dinteles de puertas o pequeños espacios debajo de alfombras. Créeme todo es poco cuando se trata de poder dormir sin un espíritu esperándote al pie de la cama dándote un susto que haría que te unas al club. 



Oscura Galatea

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En el texto hay: fantasmas, espiritus, crimen

Editado: 16.02.2018

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