Píntame

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 13

Liam.

Me subí por primera vez a un avión, no voy a negar que me ponía los pelos de punta imaginarme volando cientos de pies de altura del suelo.

Me tocó sentarme en la parte del pasaje normal, mientras que Agatha y Demian reservaron la zona VIP. Me explicó Demian que me habían intentado conseguir boletos en esa zona, pero se terminaron.

Me sentía extraño, no conozco a nadie. Cuando indicaron que el vuelo despegaría, puse mis auriculares en mis oídos y música en mi celular.

El avión comenzó a despegar y mi cuerpo entero comenzó a temblar y tensarse. La mirada de la señora rubia que llevaba a un lado, me miró preocupada.

—Tranquilo —dijo con una voz muy dulce—. Todo estará bien.

Me sostuve fuertemente de las laterales, mis pies los apoye con gran fuerza en el suelo, sentía que en algún momento terminaría haciendo un agujero en el avión.

Sólo son nervios; me repetía mentalmente una y otra vez.

—Gracias, es la primera vez que me subo a estas cosas —soné consternado en mi cabeza, la señora rubia me miró y asintió—. Y creo que la última, no volveré a hacerlo.

—No te preocupes, lo único feo es el despegue, pero una vez en el cielo no se siente nada.

Cerré mis ojos y sin pensarlo demasiado, me dormí. Había perdido la noción del tiempo en ese suelo profundo. Dormí tranquilamente, de hecho, creo que es la primera vez en mi vida que dormí perfectamente fuera de mi cama.

***

Sentí la mano de la señora tocándome una y otra vez. Sobresaltado abrí los ojos y me incorporé en lo que estaba pasando en la realidad.

—Disculpa si te despierto —dijo la señora—. Pero ya llegamos, es mejor que bajes de una vez.

Todavía dormido asentí intentando darle una sonrisa sincera. Ella se paró del asiento y comenzó a caminar hacía la salida del avión.

Froté mi rostro para despertarme completamente. Me levanté y salí por la misma puerta que había salido la señora de pelo negro.

Al llegar abajo, lo primero que me encontré fue a Demian checando su reloj, luego vi a su lado a la que debe ser Agatha. Ella se cubría con una pashmina el cabello y llevaba una gafas negras.

—Listo, por fin llegas. Vámonos —dijo Demian un tanto apresurado. Comenzamos a caminar a las afueras del aeropuerto.

—Creo que nos debes una discupa, llevamos mucho tiempo esperándote... —reclamó Agatha. Pero fue interrumpida por Demian, el cual soltó a manera de _____:

—No empieces con tu mala onda.

Mis pies aún no estaba listos para caminar rápido, había estado sentado por casi diez horas, y aparte dormido. No había despertado mi cuerpo al cien por ciento.

—Bien, aquí nos apuramos para que nadie reconozca a Agatha. Vamos retrasados —pidió Demian.

Pasamos por los largos pasillos, que por suerte nadie logro reconocer a Agatha. Yo miraba a la gente y nos miraban desconcertados. Llegamos a donde los taxis esperaban por pasaje.

Demian fue por el taxi para después indicarnos que nos subiéramos Agatha y yo, en la parte trasera. Vi que a ella no le parecía y, sentí un impulso y bufé.

El conductor reconoció inmediatamente a Agatha, ya que ella había quitado la pashmina de su cabeza dejando al aire libre su cabellera. Llegamos al lugar del destino, respiré ondo y salimos del taxi. No sabía que iba a pasar allí dentro.



Saul Vega

#13467 en Novela romántica

En el texto hay: pintora, amor, ficcion

Editado: 13.11.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar