Plan para huir de Villa Norte *terminada*

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Lo bueno y lo malo de Jhon

Lo bueno y lo malo de Jhon

 

Soledad, era la palabra que me acompañaba día tras día a pesar de estar en una casa rodeada de gente. Me volví más callada, más silenciosa. Mis hermanos se fueron distanciando terminando de formar su familia. Mi hermano menor había embarazado a una muchacha del pueblo y empezó a trabajar para hacerse responsable.

Cuando sucedió aquello a todos se les metió entre ceja y ceja que tenía que culminar mis estudios de cualquier modo. En aquel tiempo estaba pensando en renunciar, pero la ilusión de mis padres por verme convertida en “alguien” me hacía luchar.

—Debes estudiar para ser alguien en la vida— repitió mi mamá por enésima vez mientras tejía un abrigo para uno de sus nietos. Suspiré pensando que si no estudiaba entonces ¿Qué era? Ella no había terminado de estudiar por eso en el fondo me pregunté si eso la hacía ser nadie.

Aquella vez no repliqué porque sentía que le faltaría el respeto. Espero que mi mamá no haya muerto pensando que no era nadie porque para mí lo era todo. No apoyaba su idea alocada de que debía estudiar para ser alguien, pues desde mi nacimiento fui alguien. Una persona con sentimientos y sueños.

Jhon Müller hacía acto de presencia en mi vida los fines de semana. Hablábamos e íbamos al rio que estaba cruzando el bosque. Creo que aquellos días eran felices. Conocí a un Jhon amable, caballeroso, simpático y audaz. Hice oído sordo a los rumores. No quería creer que hacía todas las cosas que la gente decía: Emborracharse todos los días, acostarse con todas las mujeres mayores o jóvenes, salir conmigo solo para obtener mi virginidad.

Quisiera decir que fui muy difícil, pero solo pasaron meses para que accediera a yacer con él. Lo amaba y él me amaba del mismo modo. Nos casaríamos o eso creía.

No pasó mucho cuando sus visitas fueron disminuyendo, nuestras conversaciones se volvieron básicas y un día desapareció.

Cuando empecé a estudiar en la universidad de Villa Norte me sentí feliz. Pensé que podríamos retomar nuestra relación con mayor fuerza, pensé que podía buscar la forma de vivir allá. No sucedió.

Tratando de tener orgullo dije que no lo buscaría. Me prometí olvidarlo, pero un día volvió y accedí a acompañarlo al rio.

Tenía los ojos enrojecidos y se notaba a leguas que había estado bebiendo.

—Quería verte— susurró acercándose y poniendo la mano en mi hombro.

—Estás borracho —Afirmé poniendo las manos en su pecho para alejarlo.

—Faby— murmuró contra mi frente haciendo que los vellos de mi cuerpo se erizaran —Te amo — Para una mujer que no había escuchado aquellas palabras me mantuve firme, traté de controlarme, pero él continuó —Te amo como no he amado a nadie, vamos a casarnos, tendremos una casa y… —Justo en aquel momento mi odio se esfumó, tomé su rostro en mis manos y lo besé.

Me abrazó torpemente acercando mi cuerpo al suyo mientras yo apretaba sus mejillas. Con una agilidad sorprendente se liberó de su ropa sin alejarse de mí mientras me miraba a los ojos con una sonrisa. Amaba aquella sonrisa, amaba todo de él.

Cuando acabó con su ropa empezó con la mía y ese día, en el suelo a orillas de un rio solitario concebimos este hijo que hoy llevo en el vientre. Una mujer más inteligente se arrepentiría de aquel hecho, pero yo no puedo arrepentirme a pesar de que Jhon sea… Pues Jhon.

Aquella tarde fue el momento más feliz de mi vida tras la muerte de mis padres. Sus ojos me decían que me amaba, lo sentí o era muy buen mentiroso o en el fondo me quería un poco.

Pero volveré a la actualidad.

Después de que Jhon armó su alboroto María no volvió a ser la misma de antes. Se sentaba en el suelo intentando escribir una carta que nunca terminaba y menos enviaba. Los trabajos extensos de limpieza disminuyeron y nos reuníamos en las tardes con Andros para idear el proyecto “Camibol”. Creo que Andros al igual que yo pensaba que era una locura, pero no lo mencionó.

No sé si eran ideas mías, pero parecía que Andros estaba enamorado de María. Era por eso que no me atrevía a pedirle ayuda para enviarle una carta a Toby. ¿Cómo lo haría sin que María se enterara? Siempre la miraba con ojos soñadores cuando ella no lo notaba, aquello tenía que ser amor.

Aquel día supe que tenía que intentarlo, temía que entre Andros y mi amiga se creara un vínculo que cruzara los límites de amistad. Quizá ella no lo notaba, pero por sus actitudes parecía crearle ilusiones. ¿Era posible que María quisiera a dos hombres? Sacudí la cabeza mientras caminaba en dirección a la habitación de Andros.



Sajoraleirbag

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En el texto hay: amor, amistad, metas

Editado: 09.04.2019

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