Plan para huir de Villa Norte *terminada*

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Volviendo a Villa Norte

Volviendo a Villa Norte

 

—Andros —saludé deteniéndome— ¿Irás con nosotros verdad?

—¿Qué? ¿A dónde?— preguntó mirándome incrédulo.

—El… El señor Scoty murió de un infarto. Al parecer llevan su cuerpo al pueblo y tenemos que ir— expliqué con las palabras atravesadas por intentar hablar rápido — ¿Y María?

Andros se movió inquieto y negó.

—Lo siento no puedo ir y María pues no la he visto.

Miré a Andros con duda ¿No iba a ir? ¿Había dicho eso? No entendí como una persona que se consideraba amigo de María no la acompañaría en un momento tan triste.

—Pero, María…

—María casi no conocía al señor Scoty y nosotros intentamos sacarle dinero por si no lo sabias. No creo que sea conveniente que vaya cuando Toby me odia.

—María te va a necesitar, su hermana… —La rabia hizo que soltara mis pensamientos —No entiendo cómo puedes estar enamorado de María y actuar de este modo—. Con aquella frase en el aire retomé mi marcha a mi habitación donde encontré a María terminando de recoger nuestras cosas con manos temblorosas.

Había recogido todo.

—Jhon nos espera afuera Mary— solté pasándole la mano por el cabello —Es mejor que salgamos ahora si queremos llegar a tiempo— Ella asintió y se levantó rápido mientras se secaba las lágrimas.

—Vamos— concluyó moviéndose con rapidez.

No nos despedimos de Andros ni de la señora Yuraima, ninguno de los dos estaba en la sala y no queríamos perder tiempo. Subimos al carro que había alquilado Jhon, un vehículo pequeño de dos puertas al cual debía correrse el asiento para que la tercera persona en montarse se sentara en el asiento trasero.

Así viajamos los tres en un extremo silencio que hizo que el viaje pareciese interminable. Parecía que nadie quería hablar, y es que de cierta forma no había mucho que decir. Además sabía que Jhon y María se detestaban y Jhon lo dejaba más que claro cuando echaba miradas al retrovisor cargadas de ira para mi amiga quien trataba de rehuirle.

María había perdido su sonrisa característica, parecía otra persona. Era como si otro ser se hubiese apoderado de su cuerpo, miraba por la pequeña ventanilla con los ojos perdidos, sumergida en el vacío. Me dolía verla en aquel estado. Me dolía ver a dos personas importantes para mí al borde de un abismo que parecía no tener fin.

Me consolaba la idea de volver al pueblo, lo único que me ponía nerviosa era la idea de ver nuevamente a mi familia. No creía que ellos llegasen a molestarse porque estuviese embarazada, al contrario para ellos iba a ser algo de lo más normal en nuestra familia. El problema era ser una madre soltera, aquello si sería una vergüenza o eso era lo que ellos decían en repetidas ocasiones.

Así que no dejaba de preguntarme dónde me iba a quedar. ¿Qué iba a suceder conmigo? No estaba segura de volver a Villa Norte, pero estaba claro que no podía dejar a Jhon solo en aquel momento, lo que no estaba tan claro era que el aceptara mi compañía.

Cerré los ojos mientras trataba de olvidar el mareo que cada vez se hacía más presente en mi organismo. Las continuas ganas de vomitar cada vez eran más frecuentes, por lo cual mis días se estaban convirtiendo en una tortura y más cuando iba en un auto en movimiento.

Tenía hambre, mi estómago pedía algo de comida a gritos, pero entendía que el tiempo estaba en nuestra contra y lo mejor era permanecer estática y tratar de dormir.

Cuando cerraba los ojos mis padres eran lo primero que veía en mi mente. Los extrañaba, el tiempo no curaba las heridas, al contrario hacía que la añoranza se incrementara. Lo que más me dolía era saber que murieron quemados a pesar de que trataba de repetirme cada noche que no habían sufrido.

¿De verdad no habían sufrido? ¿O era una invención que creaba mi mente en busca de consuelo? Tan solo rezaba porque de verdad no hubiesen pasado por tanto dolor, en que todo hubiese sucedido rápido para tranquilidad mía y la de ellos en sus últimos minutos de vida.

Me imaginé al señor Scoty en sus últimos minutos, en cómo seguramente miró a todos lados en busca de ayuda cuando notó que estaba muriendo. Morir de un infarto debía ser horrible. Sentir la presión en el pecho y como la respiración faltaba. Traté de desechar la idea y enfocarme en dormir, pero las imágenes volvían una y otra vez atormentándome.



Sajoraleirbag

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En el texto hay: amor, amistad, metas

Editado: 09.04.2019

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