Plan para huir de Villa Norte *terminada*

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Visita

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Saber si dejaría de gustarme Toby en algún momento era imposible. Así que cuando terminó la universidad me fui a mi casa trotando. No quería toparme con él ni de casualidad. ¿No creen que sea irónico que me duela que Toby y yo seamos compañeros de clase cuando todo el tiempo hemos sido solo eso? Vecinos, compañeros de estudio y nada más.

Nos veíamos, claro estaba. En un pueblo tan pequeño era imposible que no nos viéramos, pero por alguna razón u otra nunca nos habíamos acercado. El caso era que me sentía como un barco a la deriva. Tenía un sueño que se había quedado en un baúl olvidado mientras yo me lamentaba por estar enamorada.

Había cometido errores, había sido estúpida y me había dado cuenta de la peor forma que estaba enamorada de una persona que sorpresivamente también estaba enamorada de mí.

Era increíble y a la vez cierto.

Cuando llegué a mi casa debí cumplir con las labores cotidianas, ayudar con la cena y luego gracias al cielo pude huir a mi habitación para encontrar cierta paz.

La soledad y la tranquilidad eran ideales para repasar mis planes, después de todo vivir con una infinidad de quejas no me iban a dar beneficio alguno. Cuando me encontraba repasando mis ideas, mi mamá abrió la puerta de mi habitación—No había sentido de privacidad en aquel hogar— y me dijo que alguien me buscaba.

Me quedé estática sentada en el suelo mirando a Marisela con sorpresa. La única persona que me podía buscar era Andros ¿Había regresado? Sonreí hecha un mar de emoción y corrí hasta la puerta, pero cuando llegué no estaba Andros. Estaba…

—¿Toby?— pregunté sin poder creer lo que mis ojos veían. Efectivamente era él. Llevaba la misma ropa de la universidad—al igual que yo así que no sé porqué resalto esto— camisa manga larga doblada hasta los codos, llevaba los primeros dos botones superiores abiertos. La camisa era de color blanco con azul por lo cual hacia contraste con su piel bronceada y sus ojos. Se veía sudado y acelerado como si hubiese corrido un maratón. Su cabello castaño estaba despeinado y uno de los mechones caía sobre su frente. Aquel aire casual hacía que se viese más atractivo de lo normal. Mi corazón latía frenético e inconscientemente me alisé un mechón de cabello.

—Hola María, también me da gusto verte— saludó con las manos metidas en los bolsillos.

Arrugué el rostro recordando que ante todo debía tener orgullo.

—¿Qué quieres?— inquirí desafiante cruzando los brazos y estudiando la calle con detenimiento como si esperase que saliesen unos camarógrafos diciendo que era una broma.

—Quiero hablar contigo— respondió serio.

El truco para mantenerme firme ante aquella persona era no mirarlo directamente. Fijar mis ojos en su frente era la solución para no dar vueltas a su alrededor con la lengua afuera.

—Estamos hablando— señalé siguiendo al pie de la letra mi regla y nuevo mantra.

El susodicho se llevó una mano a la camisa como si experimentara una ola de calor y la movió para darle a su cuerpo algo de aire fresco.

—Bueno… Este… ¿Cómo empiezo?

—¿Es algo relacionado con la universidad?—corté tajante sintiéndome poderosa. Toby se veía tan nervioso que me resultaba graciosa aquella escena. La venganza era dulce, eso decían muchos y en aquel momento experimenté que era rotundamente cierto.

—No María. La verdad es que vine porque se te cayó esto—. Estiró su brazo y vi una pulsera negra con pelotitas de color: Azul, amarillo y verde. Era hermosa y delicada, pero no era mía.

—No es mía— respondí decepcionada. Me había hecho ilusiones fantasiosas donde él me pedía perdón y todo eso.

Desobedecí mi regla y observé el rostro de Toby con detenimiento. Seguí su mirada, la cual no se encontraba fija en mí, él miraba algo que estaba a mi espalda. Me giré y observé a mi mamá que nos observaba con una sonrisa pícara.

—Te la está regalando María, es más que obvio.

Me ahogué con la saliva y giré la cara de un lado a otro mirándolos primero a uno y luego al otro. Toby estaba rojo, absolutamente rojo como un tómate.

—Ah—murmuré inquieta ante aquel silencio incómodo— ¿Es cierto Toby?

Asintió sin decir palabra alguna y me tendió la pulsera.



Sajoraleirbag

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En el texto hay: amor, amistad, metas

Editado: 09.04.2019

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