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Capítulo 6

El pequeño miraba a lo lejos la llegada de un señor cada lunes por la mañana. La monja que acompañaba al señor, le explicaba que el pequeño "huérfano" se encontraba bien y que recibía un trato especial a diferencia de los demás niños de aquél albergue. El dinero que proporcionaba el señor Fred era usado para cuidar al menor, hasta que encontrasen una familia que adoptara al dulce niño de cabello castaño y ojos color miel.

El niño llamado Katsu, cumplió cinco años una tarde del catorce de enero y como regalo recibió la noticia de que sería adoptado por una pareja de esposos de la ciudad de Nashville. La señora que sería su nueva madre, corrió al frente del patio aquel día donde Katsu celebraba con los demás niños su fiesta de cumpleaños y cargó al pequeño que correspondió con un abrazo, demostrando una gran sonrisa en su rostro.

Ella y su esposo llevaban meses conociendo al pequeño, en muchas oportunidades le regalaban juguetes o hacían picnic en el patio trasero del albergue. Katsu se mostraba muy feliz cada vez que la monja mencionaba que habían venido los señores con quienes compartía buenos momentos. Él deseaba que ellos lo llevasen a casa y pudiese llamarlos papá y mamá, quizá era el anhelo máximo del pequeño en aquellos tiempos, ya que nunca había llamado de tal manera a alguien, por eso el día de su cumpleaños y tras soltar el fuerte abrazo, por fin pudo llamar mamá a esa mujer que quería en demasía. Los tiempos fueron hermosos mientras crecía, iba a la escuela con normalidad y disfrutaba de su nuevo hogar, uno cálido y amigable, la paz se mostraba en su ser a cada momento.

Hasta que una mañana prendió el televisor y observó en un noticiero al señor que veía cada lunes en el orfanato , él hablaba de un tema sin importancia para el menor, trataba sobre la temática inmobiliaria y los punto accesibles para la construcción, en lo cual el señor Fred estaba bien capacitado, pero el menor fue encandilado por un breve detalle, al finalizar la entrevista la narradora llamó al señor por su nombre completo Fred Katsu Delaware Leipzig, algo que sin dudas le hizo preguntarse muchas cosas, porque nadie llevaba un nombre tan extraño por esos lugares. A pesar de tener en esos momentos once años ya era capaz de relacionar ciertas cosas e iba pensando hipótesis raras mientras crecía cada año.

El punto fulminante lo pudo descubrir cuando cumplió trece años, en aquel momento fue en busca del señor Fred ya que se enteró que su constructora se encargaría de un resort en la ciudad de Nashville, una oportunidad perfecta para aclarar sus dudas, ¿Por qué siempre iba al orfanato? ¿Por qué lo miraba cada lunes? ¿Por qué tengo tu nombre? Eran las interrogantes en la cabeza del menor. Cuando llegó al lugar supuso que tenía que burlar muchas vallas de seguridad, era lógico pensar así ya que hablábamos de una persona importante, pero fue todo lo contrario, cuando el muchacho pisó el lugar se encontró cara a cara con Fred quien dialogaba con uno de sus operarios encargados de la construcción, Katsu se quedó quieto, su interior era frío, pero temblante, la brisa del viento rozaba su piel y movía su cabello, el instante para descubrir sus teorías estaba a punto de darse.

Fred volteó y miró al joven que lo observaba fijamente, le hizo un gesto a su operario y este se fue. Tras la partida del obrero, Fred caminó directo a Katsu quien quería retroceder, pero su cuerpo estaba estático y no le permitía revertir lo que anhelaba, Fred llegó a él y sólo le dijo "Sabía que algún día volverías"

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— ¡DEMONIOS! Haz que vuelva a respirar, tienes que lograrlo, ¡NO SE PUEDE IR! ¡HAZLO! —gritaba desesperado David sujetando al doctor.

El equipo de electro shock intentaba revivir a una inconsciente Carmela, pero parecía inútil no respondía, el uso del desfibrilador tampoco había sido de mucha ayuda, su muerte parecía evidente, la única testigo del crimen y por consecuente la única pieza para hallar al asesino ya no se encontraba con vida, o por lo menos eso pensaban hasta que la anestesióloga Samia Victorino, descubrió que en la anestesia conectada a el brazo de Carmela habían inyectado un sedante que dormía al corazón, y utilizó un contra sedante para repeler el excesivo control adherido y pudo así devolverle la vida a la profesora ,cosa que el asesino nunca imaginó que pasaría. Pasaron breves minutos y la calma volvió al teniente David, quien decidió llamar a Adam



KIMMIKAN

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En el texto hay: crmenes, asesinatos, accion poltica

Editado: 27.08.2019

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