Poderosos

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Capítulo 22.

Había vuelto a la sala de los instrumentos, aunque esa vez sola. Volvía a estar sentada frente al piano, tocando sus teclas.

Necesitaba pensar, por eso estaba allí. Sabía que quería hacer en un futuro, al menos en parte. Pretendía dedicarme a algo relacionado con el sonido. Aún no tenía del todo claro la especialidad, pero algo era algo.

Después de mi momento para pensar bajé para reunirme con el resto en la galería de tiro. Estaban tan concentrados que ni se dieron cuenta de mi presencia.

Me coloqué los auriculares, las gafas y cogí un arma. En el tiempo que llevaba allí había mejorado bastante mi puntería. Por lo menos ya no pegaba un tiro a la pierna apuntando a la cabeza...

—¡Mira quién se dignó a aparecer por fin!—Comentó Izan junto a Mia y Roc.

—¿Me extrañabais?—Respondí con burla quitándome los auriculares—. Porque no me sorprendería.

—Yo si te extrañé—contestó el rubio con una sonrisa que yo correspondí.

—Me dais asco—dijo Mia fingiendo que vomitaba.

—No seas cruel—le reprochó Roc en broma.

Estaba claro que Mia seguía siendo Mia, lo que también me hizo pensar en la historia que debía esconder en lo más profundo de su memoria.

<<¿Qué hiciste, Mia? ¿Robaste bancos? ¿Mataste a alguien? ¿Le robaste el novio a tu mejor amiga?>>, vale, tal vez deliraba un poco.

Después de entrenar nuestra puntería nos encargamos del cuerpo a cuerpo. Una vez más, Izan consiguió vencerme, pero al menos iba mejorando.

—Me ha dicho un pajarito que ayer mantuviste una conversación muy interesante con Roc—comentó el rubio poniéndose en guardia.

—Tu pajarito te ha informado bien—respondí imitando su gesto—. Me gustan las buenas historias.

—¿En serio?—Inquirió comenzando a andar a mi alrededor, dispuesto a atacar en cualquier momento. Yo no me quedé atrás.

—Sí, sobre todo las de la gente con la que me junto. —Ataqué, pero él lo esquivó con rapidez.

—¿Cuál es la tuya?—Preguntó con curiosidad antes de lanzarme un puñetazo que conseguí evitar agachándome rápidamente.

—¿Y la tuya?—Inquirí con picardía. Él sonrió.

Al final del entrenamiento acabé por los suelos, literalmente. Aunque bueno, eso ya os lo esperabais. Izan me ayudó a levantarme y fuimos a por algo de picar.

—¿Has pensado en lo que te dije?—Le pregunté—. ¿Hablarás con alguien? ¿Le contarás sobre tus pesadillas?

—Sabes que es complicado—dijo suspirando y buscando mi mano.

—No mereces seguir sufriendo.

—Algunos días me quedaba toda la noche despierto, me tomaba varios cafés y mi cuerpo aprovechaba al máximo la energía, pero solo puedo hacerlo de vez en cuando—me explicó. Eso respondió a mi pregunta.

—Algún día no tendrás que hacerlo—intenté animarlo. Yo había pasarlo por eso.

—Ayer, cuando te quedaste conmigo, fue la primera vez en mucho tiempo que no me sentí solo—dijo—. Es decir, no es que me sienta solo, porque tengo a Roc y Mia, (que los quiero con todo mi alma), pero me da la sensación de que tú entiendes por lo que he pasado aún sin saberlo. No sé si me explico...

—Sí, te entiendo—susurré—. Me pasa lo mismo.
                 ****
No me esperaba que Mia me buscase para hablar conmigo. Incluso Roc e Izan se sorprendieron.

—Melodía, ¿puedo hablar contigo un momento?—Me pidió.

—Sí, claro—respondí con duda acercándome a ella.

—En privado—sentenció la de pelo rosa al ver como los chicos pretendían poner la oreja.

—Si vais a pelearos hacerlo en biquini y no olvidéis avisarme—bromeó Izan antes de que Roc lo sacase a rastras.

—¿Pasa algo?—Pregunté una vez que nos quedamos solas.

—¿Pretendes romperle el corazón?—Dijo directamente. Estaba claro que no se andaba por las ramas.

—¿A quién?—Inquirí confusa.

—A Izan—respondió—. ¿Pretendes romperle el corazón?

—No. Izan me gusta—contesté de manera seria—. Además, he aceptado quedarme. No pretendo hacerle daño a nadie. —Me crucé de brazos.

—Más te vale, porque mis amigos son todo lo que tengo, y si les haces daño, yo misma me ocuparé de que te arrepientas—me amenazó justo antes de marcharse.

No íbamos progresando, eso estaba claro. 
                         ****
—¿Qué quería Mia?—Me preguntó Izan.

Ambos estábamos en su habitación, tumbados en la cama y mirando al techo.

—Saber si tenía pensado romperte el corazón—respondí sin dejar de mirar arriba.



Miriam Ara

#4255 en Fantasía

En el texto hay: amor, amistad, poderes

Editado: 20.06.2019

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