Poesías de una noche

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La noche, hoy

Con el viento suave
dulce caricia 
que trae el sonido 
de lejanos tambores

Las sombras bailaban 
y en su abrazo 
escucho una suave risa. 
Se pierde aquel a quien la noche hechiza.

¿Pero no es acaso bueno 
alejarse un poco del cinismo 
de tener que ser siempre 
el incansable uno mismo?

Hoy se cruzan puertas
y caen las prendas. 
Las manos que se devoran
como bocas en guerra.

Camino, y al rededor 
veo las sorpresas 
que la noche me decanta. 
Me siento en casa.

Soy ese niño que mira 
Por la ventana empapada 
Iluminado cielo, pregunta 
¿Puede la lluvia no parar nunca?

Y soy este niño, crecido 
que ya no es el sabio de antaño 
y ahora teme a las esquinas 
del oculto adversario.

Pero la noche, ¡Ay la noche!
Me está susurrando algo 
con sus labios de promesas 
de mil posibilidades

Que si supe ser 
puedo volver algún día. 
Cuando la tarde sea fría 
y el silencio componga su fresca melodía

Hay calor en la noche 
y color, y armonía. 
Hay peligro (y se) que eso me divierte 
El orden del caos, lo llamamos suerte.

En estas noches espero 
compartirte mi alegría 
A vos que te estoy esperando
y que, quizá, me estas buscando.

Dos sombras se dan la mano, 
entrelazadas figuras 
y se pierden en la oscura 
noche mía, que aún perdura.



Randax

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En el texto hay: poesia, reflexiones, drama

Editado: 16.08.2019

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