Poesías de una noche

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Los que estaban y no están más

Creemos que siempre van a estar 

y aunque sabemos que no 

Es imposible evitar 

el dolor de la partida.

 

Un cuerpo frío sobre madera 

Adornan las del amor y la muerte. 

¿Por qué se usan para ambas 

cosas esas enigmáticas rosas?

 

La línea sube en el cielo 

silueta de montaña conquistada.

De repente llega el sonido 

de la terrible llamada.

 

Eco de la montaña 

que el viento lleva 

No me traigas la noticia 

del fin de la primavera.

 

Recuerdo, recuerdo el lugar donde se reunían los hombres. 

El sitio de las confesiones, los juegos y los azares. 

Recuerdo tu billete. Tu m'ijo, tu abrazo. 

La lluvia improbable, que aún nos cubría.

 

Se fue la tía, decían. Esa cama en la que dormía, 

y moría, la abrazaba tanto que ardía. 

En tu patio me aburrí, pero había una buena vista. 

Tu frasco de caramelos se rompió cual jarrón.

 

Tengo flojos los recuerdos, se borran en este enredo. 

Tengo dudas y tengo miedo, de no poder soportarlo. 

Los vacíos, los horarios, que ya no compartiremos. 

Se va la gente que quiero, se van solos, se alejan.

 

Volvió a suceder sin que lo esperase. 

Esta vez fue el mensaje. Otra ha partido. 

Me quedan tus guantes de boxeo, perdidos. 

Y tu casa que ya fue devorada.

 

Me quedan tus caminadas largas, 

tu patio verde. Que viviste cuanto pudiste, 

hasta que te envidiaron hacerlo, y entonces 

te apartaron, dejando que perecieras.

 

Termina ya poema, acaba. Pero se que en realidad,

todavía hay más lunas llenas. Los que estaban y no estarán, 

es la poesía incompleta.



Randax

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En el texto hay: poesia, reflexiones, drama

Editado: 16.08.2019

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