Por el destello de tus ojos

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XIX. Presente

Capítulo XIX:
Presente.

Lo malo de ser la mayor es que me tocaba cuidarlos a todos y tener más responsabilidades en cada que todo los demás por ser además la mujer, ya no era la única pero no era como si puede decirle a Sunny que me ayudase a hacer la cena.

Mamá y papá habían salido solos a cenar y me había tocado ser la niñera, al menos agradecía que Jock ya era mayor de edad, Kol tenía doce años y Kraion había regresado a Oxford, de esa forma no tenía mayor preocupación que cuidar a Sunny.

Kol estaba sentado al lado de mí y yo sostenía a Sunny en mis brazos para que se durmiera mientras veíamos los Minions en el cuarto de la pequeña.

Si algo agradecía a que mi padre fuese psicólogo y mi madre editora, es que nos brindaban las comodidades que necesitábamos, es así que cada uno tenía su propia habitación. Aunque bueno, como Sunny fue la última en llegar, se le tuvo que dar mi cuarto que era el que estaba junto al de mis padres, a mí se me había dado el más lejano de todos que antes era el estudio de mamá y a principios de este año fue que se le construyó ella su oficina en la planta baja.

—¿Cómo te va en la escuela? — pregunté casi en un susurro.

Kol me miró de inmediato.

—Muy bien, ¿recuerdas los chicos de los que te hablé?

—¿Los que se metían con tu amigo?

—Sí —abrió las manos —, hoy los encontré intentando molestarlo de nuevo y entonces, los muchachos y yo les dimos su merecido.

Me sentí sorprendida y también complacida, Kol y yo siempre habíamos sido muy unidos, él me contaba casi todo lo que le sucedía y yo estaba contenta por ello. Él era bastante alto para su edad así que nunca solían meterse con él, Kol era como el guarda espalda de sus amigos y era muy fuerte, pero yo estaba convencida de cuidarlo mentalmente.

 —¿Qué les hicieron? ¿Cómo es que no llamaron a papá y mamá?

—Bueno —él sonrió y se giró hacia mí—, es que no hicimos nada malo, ellos querían quitarle el almuerzo a Dane, así que buscamos la manguera con la que riegan el jardín y los bañamos a todos, eso fue todo pero bastó para que se fueran, no dijeron nada porque nosotros también hablaríamos.

—No es que esté completamente bien lo que hiciste, Kol, pero me alegra que defiendas a los tuyos.

—¿Por qué no está bien? —Se confundió — Tú lo has dicho, defendíamos a los nuestros.

—Sí, Kol, pero debes tener cuidado, no puedes tomar la justicia en tus propias manos porque puedes perder el control —expliqué calmadamente — la próxima mejor hablen con algún adulto, si varios hablan, funcionará.

Él asintió.

—Lo tendré en la cabeza —se señaló—, Sunny ya se durmió.

Bajé la mirada y en efecto estaba dormida.

Me levanté de la cama y la acosté a ella. Su cama era baja y pequeña por lo que no podía evitar llenarme de ternura al verla entre sus sábanas.

—Vamos antes que se despierte —susurró Kol abriendo la puerta.

Sin tardar más, salimos de la habitación, todo estaba tranquilo y calmado y eso era completamente relajante.

Pasé mi brazo sobre sus hombros ya me había pasado por unos cuantos centímetros, yo no había resultado ganadora de una buena estatura.

—Yo también iré a dormir —anunció Kol mientras caminábamos por el pasillo –, la práctica de hoy estuvo fuerte.

—Está bien, ve a dormir, yo también iré a mi habitación — lo solté una vez que llegamos a su puerta.

—Buenas noches, Sky —dijo abriendo su puerta.

—Buenas noches, Kol.

Caminé a través del pasillo a paso lento, a penas había avanzado hasta la mitad cuando él me llamó:

—¿Sky?

—Kol —respondí girándome hacia él.

—¿Tú estás bien?

Su pregunta me hizo bajar mis defensas, era tierno ver que se preocupaba por mí.

—Claro que lo estoy, ¿por qué?

—No es nada, es que quiero que sepas que también cuentas conmigo — dijo con suavidad—, es solo que escuché a papá y a mamá diciendo que temían que pudieses hacerte daño.

Eso me robó el aliento, ¿de verdad todos creían que podría ser capaz de algo así?, ¿tan mal me había visto hace días?

—Bueno pues, no debes preocuparte por eso, ahora estoy mejor y feliz —respondí dándole una gran sonrisa —, si me siento mal, te diré, ¿está bien?

—Está bien.

—Ve a dormir, Kol.

—Descansa — dijo con una sonrisa y finalmente entró a su habitación.

Algo tenía que hacer para demostrarles a todos que estaba bien, que estaba bien y me sentía mejor de lo que me he sentido en los últimos meses. Pero algo me decía que no importaba cuantas palabras dijese, ellos no me creerían y no era como si pudiese decirle a todos que Arick estaba vivo.



OG Leghan

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En el texto hay: mente perdida, thriller

Editado: 13.01.2019

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