Por el destello de tus ojos

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XI. Presente

 

Capitulo XI:
Presente.

Aún me dolía el tórax, las piernas y de forma recurrente, la cabeza. Había pasado una semana desde que recibí una cruda lección de la vida acerca de aceptar la realidad tal y cómo es. Claro que había sanado físicamente y las molestias ya no eran tantas como las de los primeros días.

Mis padres no me dejaban salir sola a ningún lado, bien tenía que acompañarme alguna de las chicas, Byron o alguno de mis hermanos. Perfecto, había vuelto paranoicos a mis padres, como si necesitase eso.

Después de todo, la noticia había salido en las noticias de una forma agresiva:

"Novia del difunto Benjamin A. Collingwood es atacada en el Acuario Océano en horas de la tarde"

Jane se había alterado mucho cuando le llamé y le conté lo que había sucedido, estaba asustada para cuando terminé de hablar, así que no había forma aparente de que todo continuase su curso más que entregarles los bonos de los que tanto hablaban los hombres aquellos.

El caso estaba en que ni Jane, ni yo sabíamos dónde los había puesto Marcus, era un misterio que parecía estar enterrado también. Así que lo único que podíamos hacer era no quedarnos solas bajo ninguna circunstancia.

Yo temía por Jane porque ella era la hermana de Marcus, en cualquier momento podrían atacarla a ella como me atacaron a mi. Gracias a Dios, nada de eso había ocurrido en los últimos días y realmente esperaba que no sucediese.

—Sky, ¿estás con nosotros? — preguntó Maddie.

Asentí inmediatamente.

—Sí, lo siento, me distraje un segundo —respondí tomando el libro en mis manos otra vez.

Estábamos en la biblioteca de la universidad realizando una redacción acerca del Origen y Evolución de la Escritura y la Literatura, era un proyecto final y definitivamente era importante.

—Comprendemos que aún te sientas estropeada por lo del acuario — explicó Grace—, si te sientes mal y quieres ir a casa, con gusto te llevaremos.

Las miré, todas me devolvían la mirada llena de preocupación.

—Estoy bien, en serio que lo estoy —sonreí colocando una mano en mi pecho —, solo me preocupaba Jane, es todo.

Hubo un silencio entre nosotras.

—Sky, hay algo que debo decirte —dijo Lore—, creo que sé cómo es que ellos sabían acerca de las cosas que sucedieron entre tú y Arick.

Mi ceño se frunció inmediatamente, estaba confundida, aquello era algo que definitivamente no esperaba oír.

—¿De qué hablas? —pregunté sin dejar de mirarla.

Ella tomó aire como si le costase hablar y finalmente miró a la mesa.

—Yo le conté a algunas amigas acerca de cómo fue tu relación con él, lo mucho que se querían y lo destinados que ustedes parecían estar para encontrarse, quizás alguien escuchó y ellos se enteraron — habló tan rápido que me costó entenderla.

Un alivio pasó por mi pecho.

—Yo también lo he hecho —confesó Grace—. Lo siento si te molesta, Sky, es solo que una historia como la de ustedes no ocurre, no he visto a dos personas tan predestinadas a estar juntos cómo tu y él.

Sonreí de inmediato y negué con la cabeza colocando una mano sobre la mesa.

—Está bien, está bien —dije con suavidad—,  no hay problema con eso, no me molesta que lo contaran.

—¿Segura? —Lore dudó.

—Sí, no tengo motivos para esconder lo que viví junto a Arick, fue épico y eso está bien, quizás algún día sea capaz de divulgarlo yo misma. Quizás hasta escriba un libro.

Todas en la mesa sonrieron aliviadas como si hubiesen quitado una carga de sus hombros.

—Además, no es culpa de ustedes que los verdugos que persiguieron a mi novio, me persigan ahora a mí, es mi carga.

—Pero debes ser libre de eso —dijo Maddie —, tampoco tienes por qué soportarlos.

Me encogí de hombros.

—Tienes razón, pero yo decidí quedarme con Arick y con eso, que sus fantasmas fuesen los míos. Nadie tiene culpa de nada, ni él, ni ustedes, no cuando ha sido mi decisión. El caso es que, por ahora, no hay nada que yo pueda hacer para detenerlo —dije tranquila—, todo caerá en su lugar en algún momento.

—Creo que al fin estás avanzando, Sky — animó Lore — ¡Deberíamos celebrarlo! —dijo más fuerte de lo necesario.

—¡Silencio! —exclamó la bibliotecaria.

—Disculpe —respondí— ¿Cómo planeas hacer eso?



OG Leghan

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En el texto hay: mente perdida, thriller

Editado: 13.01.2019

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